Si la familia depositara este mismo jueves el dinero de la fianza, Miguel Bernad habrá permanecido en prisión 248 días tras ser detenido el pasado 15 de abril por la Policía Nacional en el marco de la operación Nelson acusado de extorsión, amenazas y pertenencia a organización criminal.

Han pasado muchas cosas en los más de ocho meses en los que el líder del sindicato Manos Limpias ha permanecido privado de libertad. Mariano Rajoy fue investido presidente del Gobierno al cabo de 10 meses, el magnate Donald Trump se impuso a la demócrata Hillary Clinton para suceder a Barack Obama en la Casa Blanca, el Reino Unido ha acordado su desconexión de la Unión Europea (Brexit), Fidel Castro falleció a los 90 años y el Real Madrid ganó la undécima Copa de Europa, entre otros hitos relevantes.

Cuando Bernad ponga los pies otra vez fuera de prisión, se encontrará que el sindicato que él fundó en mayo de 1995 ya no tiene sede -el propietario de la vivienda ubicada en el número 13 de la madrileña calle Ferraz no ha renovado el contrato de alquiler- y que la organización se encuentra en preconcurso de acreedores debido a las elevadas deudas que acumula y a la inexistencia de ingresos tras la operación policial que se saldó con su detención.

Ganó Trump, murió Fidel Castro y Rajoy fue investido mientras Bernad estaba en prisión

Miguel Bernad (Bilbao, 1942) ha permanecido la mayor parte de este tiempo en el centro penitenciario de Navalcarnero, donde ha tratado de aprovechar el tiempo mientras su abogado intentaba en sus escritos convencer al juez Pedraz de que ni había riesgo de fuga, ni posibilidad de destruir pruebas, ni reincidir en el delito. En las dos cartas enviadas a la redacción de Elindependiente.com (fechadas el 5 de septiembre y el 17 de noviembre),  el secretario general del colectivo de funcionarios detallaba que estaba escribiendo “un libro sobre la historia de Manos Limpias” y “que asesoraba jurídicamente a algunos presos” por su condición de abogado.

También ha mermado su salud durante su reclusión. En mayo fue operado de un desprendimiento de retina y, en la última carta, anticipaba que al día siguiente sería intervenido del ojo. “Podré escribir más claro”, confió. El juez también le autorizó a finales de septiembre a trasladarse a Valladolid para visitar a su centenaria madre.

Desde la cárcel de Navalcarnero, Bernad ha lanzado varios mensajes. Así, ha asegurado que “personajes relevantes” cuyas identidades no han trascendido hasta ahora en la instrucción del caso Nóos le pidieron que desistiera de acusar a Cristina de Borbón, al tiempo que ha garantizado que Manos Limpias permanecería personado en las causas por corrupción en las que ejerce la acusación popular.

El sindicato Manos Limpias, en preconcurso de acreedores, ya no dispone ni de sede

Igualmente, ha ofrecido su particular visión de los hechos. En su opinión, la operación Nelson -desarrollada por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional y saldada con su detención y con la del presidente de Ausbanc, Luis Pineda- “se diseñó para criminalizar a Manos Limpias y a mi persona, y pedir la expulsión del procedimiento contra la infanta [caso Nóos]”. Y añade: “Se retuercen unos simples indicios para hacerlos encajar en organización criminal y extorsión. No tengo ni una sola denuncia de ningún presunto extorsionado. Pediré comparecer en la comisión de investigación sobre las ‘cloacas del Estado’, en el Congreso de los Diputados, para informar que las cloacas del Estado tienen nombre y apellidos (…). Conozco otros hechos de cómo se están utilizando las instituciones del Estado para perseguir y destruir al enemigo político u organizaciones como Manos Limpias, que han puesto en evidencia a las instituciones del Estado”.

En la última misiva, el líder de Manos Limpias se mostraba convencido de que estaría en libertad “antes de Navidad” y tras conocerse la sentencia sobre la hermana del Rey. Se ha cumplido la primera circunstancia, pero no la segunda. La presidenta del tribunal que enjuició los hechos tiene hasta marzo para dictar la sentencia. Él ya ha anunciado que no recurrirá una eventual absolución.