La compraventa de viviendas sigue creciendo otro mes más, con 48.745 operaciones el pasado mes de octubre, un 9,7% más que en el mismo mes del año anterior. Los datos ofrecidos este miércoles por el Colegio de Registradores señalan, eso sí, notables diferencias territoriales.

En algunas regiones la demanda se ralentiza ya o incluso se comporta a la baja, como Baleares (-20,9%); La Rioja (-11,8%); Castilla-La Mancha (-1,5%) y Cantabria (-0,7%). Por contra, en comunidades como Canarias crecen un 35,1%; en Extremadura un 25,5%; en el País Vasco un 21,4%; y en la Comunidad Valenciana, un 17,7%.

Los registradores también constatan que la evolución de las constituciones de hipoteca muestra tres meses consecutivos de incrementos, con datos más positivos que en las compraventas. En octubre crecieron un 13% interanual, pasando de las 34.242 a las 38.684, con una diferencia positiva de más de 4.400 operaciones.

Ante la falta de oferta de obra nueva, muchos potenciales compradores se interesan por los inmuebles de segunda mano. Pero el encarecimiento de los materiales ha retrasado algunos proyectos en marcha y ha hecho que el precio creciese varios puntos respecto al año pasado.

En el mercado de la segunda mano, el informe mensual de precios de venta de otro portal como pisos.com refleja que el precio medio en el mes de noviembre fue un 5,24% superior al de un año antes, con 1.966 euros por metro cuadrado frente a los 1.868 euros del mismo mes de 2021.

Actualmente se está detectando un incremento en el precio de la vivienda como respuesta también al cambio de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y la consecuente subida de tipos de interés. En este sentido, los compradores han acelerado durante los últimos meses la búsqueda de vivienda con el fin de lograr mejores condiciones de financiación.

Lo contrario que en 2008

Según recuerdan desde el portal inmobiliario Fotocasa, está ocurriendo justo lo contrario que en la crisis inmobiliaria de 2008, cuando la demanda cayó en un escenario de elevada oferta.

Ahora, "la capacidad de ahorro que tuvieron los ciudadanos durante la pandemia y el avance de la inflación hacen que la gente vea el presente como un momento propicio para comprar una vivienda", explican. Por esto, y a la espera de conocer los resultados de la recta final del año, "podemos afirmar, casi sin miedo a equivocarnos, que el 2022 es el año dorado inmobiliario".

Pero "ahora que la financiación ya no es tan asequible, los compradores no se van a mostrar tan dinámicos", añade Ferran Font, director de Estudios del portal inmobiliario Pisos.com. De cara a 2023, se espera que la ralentización del mercado se agudice.

En la parte de inversión, el mercado residencial es el segmento inmobiliario que mayor interés ha atraído tanto en volumen como en número de operaciones, y ya arroja una rentabilidad media anual superior al 4,5%, añaden desde Invertis.

"Sigue habiendo liquidez, por lo que el mercado aguantará. Eso sí, el encarecimiento de las hipotecas ya ha provocado una caída de la demanda que está afectando a los precios, aunque no al apetito inversor”, afirma Rebeca Pérez, CEO y fundadora de la plataforma.