La Policía Nacional ha informado este viernes de la primera incautación en España de heroína en formato de pastillas, un hallazgo que los investigadores consideran inédito tanto en Europa como en el resto del mundo. El cargamento, que sumaba ocho kilogramos de esta sustancia, estaba destinado a introducirse en los mercados de Madrid y Cataluña mediante un sistema de distribución orientado al público joven. La operación, bautizada como Atis –caballo en turco–, se ha desarrollado con la colaboración de la DEA estadounidense y la policía colombiana, y ha permitido abortar una ruta novedosa para la entrada de heroína procedente de Colombia.
El dispositivo policial, dirigido por la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional y el Juzgado de Instrucción número 17 de Madrid, se ha saldado con cinco detenidos: dos ciudadanos turcos, dos dominicanos y un colombiano. Tres de ellos han ingresado en prisión provisional. La intervención ha sido calificada como “muy relevante” por Alberto Morales, comisario jefe de la Brigada Central de Estupefacientes de la UDYCO, al tratarse de la primera vez que se localiza heroína presentada en pastillas “listas para ser diluidas y consumidas posteriormente inyectada”. Cada dosis reproducía la forma y el dibujo de una calavera y un tamaño similar al de los medicamentos de estimulación sexual, con un precio estimado de entre ocho y diez euros por unidad.
Reuniones en un kebab de Madrid
La organización pretendía aprovechar este formato para captar a consumidores jóvenes y sortear los circuitos tradicionales de distribución. El uso de pastillas, subrayan los expertos de UDYCO, no altera la capacidad adictiva ni la peligrosidad de la sustancia, cuyo consumo continúa siendo residual en España. El país se sitúa en la cola de incautaciones europeas, mientras que Países Bajos y Reino Unido concentran las principales intervenciones, que el último año alcanzaron las cinco toneladas.
El origen de la investigación se encuentra en las reuniones periódicas que un ciudadano turco –liberado hace meses tras cumplir 18 años de prisión por narcotráfico– mantenía en un kebab de Madrid. Los agentes detectaron que adoptaba medidas de seguridad extremas: no usaba teléfono móvil, realizaba varias paradas antes de cada encuentro para asegurarse de que no estaba siendo seguido y recurría a gafas y gorras para evitar ser reconocido. Además, no empleaba su vehículo particular, sino transporte público o coches de alquiler con conductor. El análisis de esos movimientos permitió identificar al resto de los implicados y confirmar que las reuniones eran cada vez más frecuentes, señal de que avanzaban las negociaciones sobre el envío.
Un envío de prueba
Según la Policía, la droga llegó al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas oculta en equipajes transportados por los dos ciudadanos dominicanos detenidos. El colombiano actuaba como enlace con la organización matriz en su país de origen. La UDYCO considera que los ocho kilogramos intervenidos correspondían a un envío de prueba con el que el grupo pretendía evaluar la viabilidad de esta nueva ruta y del formato de pastillas antes de mover cargamentos más voluminosos.
La operación culminó en noviembre, cuando los cinco integrantes del entramado se disponían a entregar las pastillas a plena luz del día en el aparcamiento de un centro comercial del sur de Madrid. En los tres registros realizados posteriormente en la capital se intervinieron cinco terminales móviles, un vehículo y 100.000 dólares en un monedero virtual asociado a la organización.
La Policía sostiene que el grupo buscaba profesionalizar esta vía de entrada de heroína y ya había comenzado a reclutar a otras personas para recibir futuros envíos. La detección de esta ruta, hasta ahora inédita, abre una nueva línea de vigilancia sobre los intentos de reactivar el mercado de la heroína mediante presentaciones adaptadas a nuevos perfiles de consumidores.
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