El choque entre la carrera diplomática y el ministro de Asuntos Exteriores, el socialista José Manuel Albares, lejos de cerrarse, se enquista. La Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE), mayoritaria en el cuerpo, ha acordado volver a recurrir a la intermediación directa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante lo que califica de actitud “inmovilista”, “inexplicable” e “irrespetuosa” por parte del titular de Exteriores y de su equipo. Un "ninguneo" sin fin que pone a prueba la paciencia de los diplomáticos.

PUBLICIDAD

El conflicto, larvado durante meses, tuvo su punto de inflexión en diciembre, cuando Moncloa llegó a instar al ministro a enterrar el reglamento franquista que aún rige la carrera diplomática. La asamblea general de la ADE, celebrada este miércoles, escenificó un respaldo “claro y completo” a la actuación de su junta directiva y confirmó que el malestar interno es ya generalizado.

PUBLICIDAD

En la asamblea, los asociados subrayaron que, pese a “la falta de respuesta del Ministro”, la asociación ha construido un conjunto de reivindicaciones y propuestas “impecables en el fondo y en la forma”, que consideran esenciales “para la institucionalización del Ministerio de modo a que preste un mejor servicio a la ciudadanía”. "En relación con el programa de trabajo para 2026, además de dar continuidad a las líneas de acción arriba recogidas, la asamblea acordó las siguientes actuaciones específicas: enviar una nueva carta al Presidente del Gobierno, ante la pasividad de la dirección del Ministerio respecto al reglamento de la Carrera, añadiendo la exposición de otros graves problemas que afectan a este departamento", señala la asociación en la misiva que resume la reunión.

En busca de respuestas a sus demandas

Entre las prioridades ratificadas figuran la exigencia de conocer “el actual proyecto de reglamento de la Carrera diplomática y su próxima aprobación”, la reclamación de “transparencia y procedimientos administrativos que proporcionen seguridad jurídica en relación con la política de personal”, así como “la adecuada cobertura sanitaria a través de MUFACE, tanto en el exterior como en el territorio nacional”. La asamblea insistió además en la necesidad de que se respete la conciliación de la vida profesional y personal, abordando cuestiones como “las indemnizaciones a la educación, la amplia problemática que afecta a los cónyuges y el billete de arraigo”.

Pero el acuerdo más significativo fue político. En la carta que la ADE enviará a Moncloa, también se expondrán otros problemas del departamento como la situación de los jóvenes diplomáticos pendientes de destino en el exterior, que —según la asociación— deberían ser enviados fuera "conforme a los procedimientos de una Administración pública, con seguridad jurídica y en condiciones adecuadas; analizar críticamente los cambios sustantivos que paulatinamente se vienen introduciendo en las convocatorias de la oposición a la Carrera; reclamar la adaptación de la normativa del Estado a la realidad y especificidad del Servicio Exterior; la actualización del Real Decreto de indemnización por razón de servicio (dietas); la revisión del mecanismo de ascensos de categoría dentro de la Carrera; realizar un acto con los compañeros jubilados; e intensificar la divulgación ante la sociedad de los servicios que le prestan los diplomáticos".

Una reunión previa decepcionante

El detonante inmediato fue la reunión del pasado 19 de enero con el subsecretario, la directora general del Servicio Exterior y otros altos cargos del ministerio. Según relata la ADE en una carta a sus asociados, el subsecretario descartó avanzar en la aprobación del reglamento de la Carrera Diplomática, pese a que “desde 2023 existe un dictamen del Consejo de Estado”, alegando que la tramitación de una futura Ley de Función Pública podría afectar a su contenido. Un argumento que la asociación rechaza de plano. “Estamos convencidos de que eso no impide que se apruebe un reglamento que se encontraba ya prácticamente listo en el año 2023, y que siempre se podría modificar a posteriori si finalmente se aprueba una nueva Ley de Función Pública”, sostienen.

La negativa a facilitar una copia del último borrador alimentó aún más el choque. “Esto último es importante, pues interesa saber qué propuestas aportadas por los actores que participaron en el proceso consultivo se han incorporado a él”, subraya la ADE, que esperaba algún avance tras la carta remitida el 24 de noviembre de 2025 por el director del Gabinete de la Presidencia, Diego Rubio. En aquella misiva, a la que tuvo acceso El Independiente, Moncloa aseguraba haber trasladado la cuestión a Exteriores y recordaba que “el Gobierno de España mantiene su firme compromiso con una acción exterior eficaz y plenamente coherente con los principios constitucionales”.

Nada se ha movido desde entonces. Tres semanas después de aquella comunicación, la ADE denunciaba el “mutismo absoluto” del ministerio ante lo que calificaba de “grave anomalía de que la Carrera Diplomática todavía cuente con un reglamento franquista de 1955”. Un texto que mantiene referencias a los “tribunales de honor”, al “Movimiento Nacional” o a los “Territorios españoles del Golfo de Guinea y posesiones españolas en África”.

“Una nación moderna como la española y un gobierno progresista como el nuestro permiten que siga en vigor una norma franquista”, denunciaba la ADE en un documento, en el que recordaba que, aunque algunos artículos han sido derogados, “permanecen en ella reliquias vergonzantes”. La asociación subrayaba además la paradoja de que, tras la retirada de símbolos de la dictadura en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática, “en este Ministerio debamos convivir no ya con un símbolo sino con una norma franquista”.

El conflicto no se limita al reglamento. En la reunión de enero, el subsecretario dijo no tener noticia de la convocatoria del concurso para cubrir las jefaturas de misión en 2026, el conocido como embabombo, y reconoció que “ignora si este procedimiento se mantendrá en el proyecto de reglamento de la Carrera”. También rechazó reforzar la transparencia sobre comisiones de servicio y cursos, limitándose a aceptar que se informe solo a quienes presentaron candidatura. Una solución que la ADE considera insuficiente, al advertir que “tampoco bastaría con comunicar que no se les ha concedido lo solicitado sin aclarar a quién le fue otorgado”.

Tampoco se registraron avances en otras peticiones simbólicas. Exteriores volvió a negar el uso de los auditorios del ministerio para celebrar la asamblea general de la ADE y descartó instaurar un acto institucional anual de reconocimiento a los diplomáticos jubilados, una práctica habitual con ministros anteriores. “Dio a entender que descarta la idea”, recoge la carta, aunque confirmó que se trabaja en una guía informativa para quienes se aproximan al final de su servicio activo.

Sucesión de desencuentros

Ante esta acumulación de desencuentros, la asociación trasladó un mensaje directo y poco habitual. “No basta con recibir a su Junta directiva sino que, tras un año de reuniones y de cartas, esperamos algún resultado positivo y no retrocesos, como la desaparición del ‘embabombo’”, advirtió la ADE, alertando de que “el malestar es creciente en todo el personal del ministerio” y de que el subsecretario “está asumiendo personalmente la responsabilidad en las formas y procedimientos con los que el actual Ministro dirige el Ministerio”.

Ya en diciembre, fuentes de la ADE resumían la situación con una frase que ha vuelto a circular estos días en la carrera: “A lo último que debería parecerse un Ministerio es a un cortijo de un señorito”. La asociación calificó entonces de “inexplicable e irrespetuosa” la actitud de Albares y su equipo, “claramente contraria a lo que ha indicado Presidencia del Gobierno”.

Por segunda vez en apenas unos meses, los diplomáticos llaman a la puerta de Sánchez para desbloquear un conflicto enquistado. La asamblea del 28 de enero deja claro que la asociación mayoritaria de la carrera está dispuesta a intensificar la presión política y pública si el reglamento que duerme en un cajón desde principios de 2023 sigue sin ver la luz.