Desde las elecciones de Aragón del pasado domingo, Pedro Sánchez no había hablado públicamente de ellas. Ni su partido ni el Gobierno han hecho autocrítica, ni él lo hizo este miércoles, aprovechando su turno de réplica a los grupos en el pleno sobre el accidente de Adamuz. Toda la carga se dirige hacia el PP, que cayó en dos escaños frente a un Vox que duplicó sus resultados. Lo sucedido, defiende el presidente, es producto de una "operación de blanqueamiento de la derecha política y mediática de la ultraderecha", seguida durante muchos años. Y de esos polvos, cree, estos lodos. Hasta el punto de que ahora, por haberla hecho "crecer", tendrá que pagar un "precio" alto por gobernar con ella.

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"Se ha llegado a decir por parte del PP que es tan legítimo gobernar con Vox que con Podemos o Sumar y se ha llegado a comparar a la ultraderecha de Vox con el PCE y eso es desconocer la historia", apuntó el presidente durante su respuesta a Alberto Núñez Feijóo. A partir de ahí, Sánchez reivindicó las siglas, la historia y las raíces del Partido Comunista porque en España, como sucedió en Portugal, "luchó" contra el fascismo y pagó con su "vida, con el exilio y la represión" ese combate contra las dictaduras de Franco y Salazar. No fue así, admitió, "en otras latitudes", en las que el comunismo sí derivó en proyectos "autoritarios". Así que "no es justo, no es coherente ni es veraz" equiparar a los que todavía hoy respaldan el golpe de Estado de 1936 con los que batallaron contra el régimen.

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Vox, Alvise y Se Acabó La Fiesta son lo mismo, en fondo y forma. ¡Y todavía se sorprenden de la subida de Vox!", exclama el presidente

Para Sánchez, el "blanqueamiento" del PP a Vox no es solo de fondo, sino también "de forma", como se vio en el cierre de campaña del 8-F, cuando la formación de Feijóo invitó al fin de fiesta al grupo Los Meconios y al activista ultra Vito Quiles. "Es que Vox, Alvise y Se Acabó La Fiesta son lo mismo, en fondo y forma. ¡Y todavía se sorprenden de la subida de Vox!".

La pregunta "no es tanto si el PP ha decidido", sino "qué va a hacer el señor [Santiago] Abascal", porque pondrá "un precio muy alto" al PP, y eso "es lo que preocupa al Gobierno". Puso un ejemplo: desde que arrancó el año, han azotado España dos agresivas borrascas y el jefe de Vox "pide como condición en Extremadura y Aragón, y ya veremos en Castilla y León y Andalucía, ya veremos si hay cambio allí, acabar con el Pacto Verde Europeo". Lo que ya está claro es que, pese a sus vaivenes discursivos, el PP ya está "diciendo que por supuesto va a poder gobernar con Vox". Lo que desea es un "cambio hacia la izquierda para evitar tal atropello" en las elecciones que vienen: las de Castilla y León del 15 de marzo y las de Andalucía, en primavera, aún sin fecha.

No obstante, el presidente mandó un recado a las izquierdas —caso de Podemos— que acusan al Gobierno de haber engordado a la ultraderecha. "Mienten. Quien tiene la responsabilidad del crecimiento de la ultraderecha no es con quien políticas, ideas y palabras pone freno a la ultraderecha, sino quien le pone alfombra roja".

Sánchez reprochó a Feijóo que en su dura intervención hubiera tirado de "desinformación, bulos" y hasta "caradura". Le negó la baja ejecución de los fondos europeos asignados al Ministerio de Transportes —es del 39%, no del 20%—, presumió de la ejecución del 99,02% del presupuesto propio del departamento que lidera Óscar Puente, le reprochó que le hubiera acusado de un nombramiento en la dirección de Seguridad de Adif que en realidad se había producido en 2017, cuando quien ocupaba la Moncloa era Mariano Rajoy. También recriminó el jefe del Ejecutivo al líder del PP que "retuerza" informes de distintas instituciones, como de la Comisión Europea o del Banco Europeo de Inversiones, dando a entender que el accidente de Adamuz se podría haber evitado, cuando ninguna de ellas hicieron "advertencias" de ese tipo que el Gobierno desatendiera.

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"Tenemos que aprender de esta tragedia. Se ha cumplido con normas, requerimientos y no ha sido suficiente porque hemos tenido esta tragedia", insistió, en línea con lo afirmado en su primera intervención. El Ejecutivo, reiteró, tomará las medidas necesarias y actuará con "transparencia y rendición de cuentas" y no como Feijóo, que genera, a su juicio, "zozobra, crispación y mucha angustia e inseguridad".

El jefe del Ejecutivo contrasta el "patrón" del PP a la hora de gestionar las tragedias con el suyo: "Feijóo no es mejor gestionando que Mazón o Mañueco: asumen el cargo, ningún tipo de responsabilidad"

Sánchez se mostró convencido de que, de haber estado el líder del PP en la Moncloa, habría hecho lo que "siempre" ha hecho su partido en otras tragedias y emergencias, como el accidente del Yak-42 (2003) o del metro de Valencia (2006), la dana de 2024, los muertos en las residencias madrileñas o el siniestro de Angrois de 2013, cuando el propio Feijóo lideraba la Xunta. "Cuando se produce una emergencia, no sabemos dónde están los gobernantes del PP". El dirigente gallego, ironizó, "no es mejor gestionando que el señor [Carlos] Mazón o el señor [Alfonso Fernández] Mañueco: todos asumen el cargo, pero ningún tipo de responsabilidad". El "patrón" es, pues, el mismo: "Cometen negligencias, hacen lo posible para tapar, ocultan con mentiras y atacan a las víctimas". "Nosotros gestionamos mejor las crisis que ustedes", con un patrón muy distinto, reivindicó: "Respetar a las víctimas, fiarse de los expertos, dar la cara, decir la verdad y asumir responsabilidades". "Lo más vergonzoso es utilizar al jefe de la oposición hablar del galgo de Paiporta. Lamentable".