La izquierda francesa inspira a Sumar en un momento crucial, de transformación de la política española y de crisis en los sectores progresistas. En concreto, los magentas miran al modelo de alianzas iniciado en 2024 por los partidos plurales progresistas, tanto en lo orgánico como en la imagen y lo visual. Un pacto que mientras quiere echar a rodar en España difícilmente podrá prolongarse como hasta la fecha en el país vecino por la actual coyuntura con La Francia Insumisa.
La confluencia magenta lleva desde principios del verano -a raíz del golpe al Gobierno de coalición por la detención de Santos Cerdán y los escándalos por presunta corrupción en torno al PSOE- abordando su puesta a punto, con el reto de volver a movilizar al electorado para las próximas generales de 2027 y con la duda de si esta unidad podrá materializarse en municipales y autonómicas previamente en mayo de ese año. Los trabajos se vienen haciendo con discreción, para no anticipar y centrarse en los contenidos, en lo interno, para superar una grave crisis de identidad y de ausencia de reflote en los sondeos desde al menos 2024, mientras partidos como Vox no paran de crecer.
Y durante esos procesos aún privados, no se han dejado de dar pasos que sugieren una imitación directa de los dados por la izquierda francesa hasta hace bien poco. Lo que les permitió ser primera fuerza en la legislativas del año pasado con un bloque amplio, y al mismo tiempo frenar a la ultraderecha de Le Pen, apoyando en segunda vuelta opciones moderadas, como la de Emmanuel Macron.

El mismo nombre que la confluencia francesa
Recientemente, en la presentación pública en el Círculo de Bellas Artes de Madrid del compromiso de unidad, aún sin concreciones más allá de la continuidad de la misma alianza de Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y Catalunya en Común dieron un 'paso al frente' con un eslogan que ya evocaba a esa unidad francesa. De hecho, como logo puntual se apostó por cuatro franjas con los colores de cada formación muy similares al del Nuevo Frente Popular Francés (NPF): fucsia, rojo, verde y morado.
El último paso no ha dejado indiferente a nadie. A finales de la semana pasada el secretario de Organización y Formación de Más Madrid, Gabriel Ortega, registró esta semana en la Oficina Español de Patentes u Marcas (OEMP) tres nombres para la futura coalición. El más claro es el de Nuevo Frente Popular. También la variante Frente Popular, y una tercera opción que ya sugirió IU en diciembre y que hace referencia a la unidad de la izquierda en Uruguay como guiño a América Latina.
Hay una retroalimentación entre la izquierda francesa y española en todo caso; una vinculación. La alianza francesa experimentó previamente a 2024 con el Nueva Unión Popular Ecologista y Social (NUPES) en 2022. Las incompatibilidades entre partidos y los rifirrafes internos desgastaron pronto esa alianza que consiguió convertirse en segunda fuerza en las legislativas de 2022. Cuando se adentraron a la posibilidad de ruptura, la capacidad de reedición del Gobierno de coalición progresista en España por la unidad de Sumar y la alianza posterior con el PSOE inspiró a dirigentes como el socialista Olivier Faure, que ejemplificó esa realidad en varios mítines.

Por otro lado, la alusión a un 'frente popular' conecta a la izquierda francesa y española a 1936, a las elecciones generales en ambos países, donde la izquierda se había unificado por última vez. En el caso española, fueron las últimas elecciones democráticas de la República. Como entonces, Sumar persigue la meta de frenar a las derechas; a Vox como persiguió en los últimos comicios el NFP con Marine Le Pen, la homóloga de Santiago Abascal. Se busca una confluencia amplia con la que salir aventajado en un sistema electoral que prima las mayorías.
Organización colegiada y listas conjuntas
Cuando a finales de 2024 los partidos de Sumar empezaron a reclamar mayor horizontalidad en la toma de decisiones frente a un liderazgo en declive de Yolanda Díaz, se apostaba indirectamente por una fórmula que ahora estructurará la nueva alianza: un equipo orgánico que pilote la coalición a modo de colegiada y a cuyas decisiones se someta el candidato propuesto para las generales. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, apunta a ostentar ese papel ya con Yolanda Díaz un paso al lado.
En conversaciones con El Independiente, sectores de la actual coalición aluden la alianza francesa como referente. Insisten en la necesidad de un liderazgo que asuma los compromisos en torno a un programa de mínimos, progresista, ecologista y que puje por mejorar los derechos sociales. La marca francesa aglutina más del 20% del voto francés, como segunda opción frente a la ultraderecha de Marine Le Pen y Jordan Bardella, la Reagrupación Nacional. Aquí en España las encuestas dan por separado a Sumar en torno al 6-7% del voto, mientras que Podemos no llega al 4%, por lo que las realidades políticas son antagonistas a no ser que el proyecto consiga ilusionar en la izquierda. Además, en Francia los gobiernos de centro vienen prorrogándose desde hace años mientras en España la izquierda ya gobierna, algo que complica ese propósito.
La coalición francesa toma las decisiones de forma unitaria. Aunque el modelo electoral francés, por ser presidencialista, no requiere en legislativas un cabeza de cartel, sino que allí se ha optado por repartir a cada fuerza por sus lugares de mayor influencia, elegir los candidatos a cada una de las 577 circunscripciones electorales y enmarcar las listas bajo las siglas del NFP. Además, el sistema de segunda vuelta permite a aquellos candidatos con menores opciones retirarse para dejar vía libre a opciones moderadas, lo que es más eficiente para frenar a partidos de ultraderecha. En España no es posible.
El sistema electoral y el modelo de relación en el Parlamento son las grandes diferencias entre lo planteado por el NFP y lo que busca ahora Sumar
Lo que plantea Sumar y otras figuras relevantes de la izquierda estatal, caso de Gabriel Rufián, es la conformación de listas unitarias en las provincias. La distinción es que mientras Sumar aboga por no estar en la métrica sino en proponer una alternativa de izquierdas que atraiga, Rufián clamó por priorizar territorios y no competir con el PSOE en lugares de poca influencia. Es el caso de las dos castillas, por ejemplo. De fondo, la idea es la misma, usar las cartas que se tienen sobre la mesa de la manera más idónea para afrontar la partida. Una disonancia es que mientras que la izquierda española contempla la creación de un grupo parlamentario unido, como ahora el Grupo Plurinacional del Congreso, en Francia cada diputado se viene ubicando con sus propias siglas.
Hay que destacar que los partidos franceses son todos de corte republicano, mientras que esa unidad española se da frente a un sistema de monarquía parlamentaria con una propuesta plurinacional y que se abre a contar con formaciones independentistas.
Por otro lado, la unidad de izquierdas que imita Sumar no es tan fuerte como la dada en Francia, porque aquí no hay solo varios partidos medianos de izquierda con la socialdemocracia debilitada. En España el PSOE aún sigue siendo el nicho amplio del centroizquierda con un tercio de los votos nacionales. El Partido Socialista francés acucia una crisis histórica -como Los Republicanos por la derecha- que le ha llevado a mínimos históricos. A no superar los 60 escaños recientes. Mientras que en Francia el PS va de la mano del Partido Comunista, los Ecologistas o la Francia Insumisa, en España solo estos últimos tienen sus homólogos integrados.
Movimiento Sumar representaría la corriente más socialdemócrata si se compara con Francia, siendo IU el homólogo directo del PCF y Más Madrid y los comunes los más vinculados con el perfil ecologista. Aunque en España esas identidades son compartidas generalmente por todos estos partidos.
Al igual de lo que plantea ahora Sumar, el NFP se abrió desde el principio a la participación de sindicatos y movimientos sociales.
Un referente ideológico de fondo
Ambas corrientes, el NFP y Sumar nacieron apoyados en liderazgos carismáticos ahora venidos a menos, pero que todavía siguen teniendo importancia dentro de las respectivas izquierdas. Como Yolanda Díaz, la alianza francesa se sostuvo sobre el partido de Jean-Luc Melénchon, la Francia Insumisa, mayoritario por encima del resto. Ligeramente por el PS. Ambos son -y serán- figuras referentes para los nuevos liderazgos.

Igualmente son las principales figuras mediáticas, de referencia para los votantes. Participan en campañas electorales. De hecho, Díaz ha asegurado al comunicar su renuncia a la presidencia que seguirá acompañando a la alianza de izquierdas. En todo caso, Melénchon queda en un limbo tras los últimos acontecimientos relacionados con su partido.
Una unidad en crisis en Francia
Mientras que Sumar mira al país vecino, el pacto de izquierdas francés se enfrenta a un momento crítico nuevamente. En principio no volverá a haber pacto de unidad general a no querer concurrir la mayor parte de las formaciones con la Francia Insumisa, que es socio directo de Podemos.
El detonante han sido los últimos episodios políticos derivados del asesinato del activista de ultraderecha Quentin Deranque a manos de antifascistas de Joven Guardia, un movimiento vinculado al partido de Melénchon y que éste acogió y respaldó. Eso ha valido a la Francia Insumisa el calificativo de partido de "extrema izquierda" por parte del Consejo de Estado. De "tóxico" por parte de algunos socios del centroizquierda, que repudian volver a colabora con ellos. El exmandatario socialista François Hollande, de hecho, ha reclamado que el PS no lo vuelva a hacer y busque otras opciones reformistas. Ya queda prácticamente excluida de posibles alianzas para las próximas elecciones municipales.
En España se pueden hacer comparativas del distanciamiento ideológico que se ha venido dando en Francia dentro de la coalición. Aunque la motivación no es la misma, hay una ruptura de espacios con el socio más duro, en este caso con Podemos. Por otro lado, se han demostrado diferencias de criterios con los socialistas. Sánchez ha ofrecido un perfil más moderado en cuestiones como la vivienda o la defensa. Sus homólogos franceses han apoyado puntualmente al Gobierno de Macron diferenciándose del resto, que vienen abogando por adelantar elecciones. Un ejemplo de respaldo ha sido el aval a los sucesivos relevos de primeros ministros.
A falta de ver si la izquierda francesa puede terminar por mantenerse unida, la española aboga por seguir sus pasos dentro de la complejidad para tejer acuerdos amplios y sin una perspectiva clara de éxito. Durante estos meses atrás, ha habido encuentros en Madrid entre miembros de Sumar y de partidos como la Francia Insumisa. El último, en las inmediaciones del Congreso en septiembre del año pasado, entre Díaz y Melénchon donde el mensaje de unidad de la izquierda fue clave.
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