La Universidad de Cádiz pondrá en marcha este año una cátedra dedicada al estudio y la difusión del habla andaluza, una iniciativa que sus promotores presentan como una respuesta académica a una demanda social creciente: reivindicar una forma de hablar que durante siglos ha cargado con estereotipos y prejuicios.
“Es una respuesta a lo que demanda la sociedad”, ha afirmado Teresa Bastardín Candón, filóloga de la UCA y directora de la futura cátedra, en una entrevista con EFE. El proyecto se propone impulsar la investigación, la divulgación y la reflexión académica sobre las distintas variedades lingüísticas de Andalucía.
La iniciativa nace al amparo del protocolo para la puesta en valor del habla andaluza firmado en 2024 entre la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía y la Fundación Alejandro Rojas Marcos, presidida por el histórico dirigente andalucista y exalcalde de Sevilla. Según Bastardín, la cátedra integrará investigadores de todas las universidades andaluzas y especialistas en distintos ámbitos –desde la fonética y el léxico hasta la historia de la lengua– con el objetivo de abordar el fenómeno lingüístico “desde la perspectiva histórica y actual, con una visión amplia y de todas las variedades”.
Estigma social
El trasfondo del proyecto es la persistencia de un estigma social asociado a la pronunciación andaluza. “La estigmatización de nuestra forma de hablar existe desde hace siglos y no terminamos de quitarnos eso de ser considerados malhablados”, ha señalado la filóloga, que también ha apuntado a una práctica cotidiana: “¿Cuánta gente de Andalucía cambia su forma de hablar cuando pasa a un discurso más formal?”.
Para Bastardín, el mundo académico ha contribuido en parte a esa distancia entre investigación y percepción pública. “Los propios académicos nos habíamos mantenido al margen. A veces los lingüistas estamos en nuestras torres de cristal, y no damos a conocer al público nuestros trabajos e investigaciones con las que podíamos aportar”.
La nueva cátedra pretende precisamente ocupar ese espacio intermedio entre universidad y sociedad. Entre sus funciones figuran la organización de cursos, el apoyo a trabajos de fin de grado, máster o tesis doctorales, y la divulgación de estudios sobre las hablas andaluzas.
Diccionario de andalucismos
Uno de los proyectos que prevé impulsar es la recuperación del diccionario de andalucismos elaborado por el filólogo gaditano José María Esbarbi (1834-1910), un trabajo que nunca llegó a publicarse y cuyos materiales permanecen dispersos en la Real Academia Española. Según ha explicado Bastardín, el equipo ha recuperado ya 500 páginas y unas 7.000 entradas.
La filóloga rechaza, en cambio, que la reivindicación del habla andaluza deba trasladarse a la ortografía. “No es necesario, cualquier intervención sobre la ortografía es artificial y ficticia. El habla andaluza tiene una variedad tan rica que no se debe constreñir a límites arbitrarios y artificiales”.
Otra de las preocupaciones señaladas por los investigadores es la pérdida progresiva de determinados vocablos tradicionales del habla andaluza, muchos de ellos documentados antes incluso del descubrimiento de América.
El proyecto de la Universidad de Cádiz se suma a otras iniciativas académicas recientes, como el Atlas Lingüístico Interactivo de los Acentos de Andalucía desarrollado por la Universidad de Granada, que ha observado cambios en algunos rasgos fonéticos: el ceceo aparece cada vez menos extendido, mientras que el seseo mantiene mayor estabilidad.
Las "lenguas andaluzas" de María Jesús Montero
El interés institucional por la cuestión lingüística ha crecido en paralelo a un debate cada vez más politizado sobre el acento y las hablas andaluzas. En los últimos años la reivindicación del acento ha aparecido en campañas publicitarias, discursos públicos y propuestas legislativas. La vicepresidenta del Gobierno y candidata socialista a la Junta, María Jesús Montero, ha llegado a prometer una futura “ley de lenguas andaluzas” para “preservar, impulsar, investigar y trasladar el valor de lo que significa ser andaluz”. Lo hizo pocos días después de que el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, defendiera públicamente el acento andaluz de la vicepresidenta frente a los comentarios y chistes de "políticos reaccionarios".
No obstante, la propuesta de Montero propició inmediatamente las críticas de numerosos filólogos, que recordaron que lo que se habla en Andalucía no constituye una lengua diferenciada, sino modalidades o variedades del español. En declaraciones al ABC de Sevilla, el catedrático Antonio Narbona, de la Universidad de Sevilla, calificó de “absoluto disparate hablar de las lenguas andaluzas”, mientras que la profesora de la Universidad de Granada Inmaculada González Sopeña señaló que “no existen las lenguas andaluzas”, sino distintas formas de una misma lengua.
Ante esas críticas, la propia Montero matizó su propuesta y admitió que era “más correcto” hablar de una ley de “hablas andaluzas”, aunque mantuvo su intención de impulsar una norma para “dignificarlas y protegerlas”. La futura cátedra de la Universidad de Cádiz nace así en un momento en el que la discusión sobre las hablas andaluzas ya no se limita al ámbito académico, sino que forma parte de una conversación pública en la que se mezclan identidad, política y lengua.
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