España cree que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se equivoca profundamente. La dirigente alemana, hace apenas 24 horas, declaró finiquitado el orden global. No es la tesis del Ejecutivo de Pedro Sánchez: "Europa debe defender el orden internacional, porque la alternativa es el desorden, no un nuevo orden", y el desorden acaba llevando al "caos". España, pues, se siente más cercana a la enmienda que hizo el jefe del Consejo Europeo, el portugués António Costa, a la dirigente alemana. Se "alinea" nítidamente con él, porque él también cree que hay que seguir apostando por un mundo gobernado por reglas.

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Palabras del Gobierno, en concreto del titular de Exteriores, José Manuel Albares, tras el Consejo de Ministros de este martes, en el día 11 de la guerra de Irán. Una reunión y una comparecencia posterior muy marcados, obviamente, por la escalada bélica. Lo que no hay todavía son medidas para mitigar los efectos de la crisis provocada por el conflicto, y el Ejecutivo pide paciencia, porque aún tiene que esperar a ver cómo evoluciona la situación. Antes de adoptar decisiones, de hecho, el Ejecutivo va a emprender una ronda de contactos con todos los grupos y con los agentes sociales en los próximos días. Quien dirigirá esas reuniones será el responsable de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños —no el presidente Sánchez—, y la novedad es que esta vez sí se llamará a Vox.

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Von der Leyen sorprendió ayer lunes durante su discurso en la conferencia anual de embajadores que se celebraba en Bruselas, porque dio muestras de cierta comprensión hacia el ataque unilateral de EEUU e Israel a Irán, una acción sin cobertura de la legalidad internacional. "Europa", dijo, "ya no puede ser la guardiana del orden del viejo mundo, de un mundo que ha desaparecido y que no volverá" y, pese a que la UE "siempre" defenderá "el sistema basado en normas", Europa ya no puede ceñirse solo a esa arquitectura para defender sus intereses. Apostó la dirigente alemana por que la UE construya su "propio camino" y encuentre "nuevas formas de cooperar con nuestros socios".

La jefa de la Comisión había señalado que Europa ya no puede ser "guardiana del orden del viejo mundo". Costa y Ribera lo refutan: la misión de la UE es defender el derecho internacional

El jefe del Consejo Europeo, el socialista António Costa, le rebatió este martes en el mismo foro: "Una realidad en la que Rusia viola la paz, China perturba el comercio y Estados Unidos desafía el orden internacional basado en normas. En esta nueva realidad, ¿cuál debería ser la misión de la Unión Europea? En primer lugar, debemos defender el orden internacional basado en normas". En la misma línea, se pronunció en Más de uno (Onda Cero) la vicepresidenta comunitaria, y comisaria de Transición Limpia, Justa y Competitiva y de Competencia, la exministra Teresa Ribera, también corrigió a Von der Leyen: la UE debe defender el derecho internacional. "No me parece acertada la forma en la que se expresó", señaló.

Albares, preguntado en la Moncloa por las palabras de Von der Leyen, apuntó que el Gobierno se siente identificado "plenamente" con las palabras de Costa de este martes, con su insistencia en que Europa debe "defender el orden internacional". "Porque la alternativa al orden internacional es el desorden, es el no orden —siguió—. No hay una oposición entre un antiguo orden y un nuevo orden que lo sustituiría, o el orden internacional que establecen las relaciones virtuosas entre Estados o el desorden. Y uno tiene que optar: o el derecho o lo que es la alternativa, que es la fuerza. O la paz y las relaciones pacíficas entre Estados o el uso de la guerra como instrumento de política exterior. O el progreso o una involución histórica".

No hay una oposición entre un antiguo orden y un nuevo orden que lo sustituiría. Uno tiene que optar: o el derecho o lo que es la alternativa, que es la fuerza. O la paz y las relaciones pacíficas entre Estados o el uso de la guerra como instrumento de política exterior", avisa el ministro de Exteriores

La oposición que existe ahora mismo, y "muy crudamente", es entre un orden internacional y el desorden, "y si seguimos apostando al desorden, llegaremos al caos", alertó. Es decir, que la UE no puede titubear, no puede sucumbir ante Donald Trump, al que el ministro no citó en ningún momento. Debe, a juicio del Gobierno, mantener el pabellón firme y ser la que defienda firmemente un orden basado en reglas, porque la alternativa no es siquiera pensable. Un mundo sin normas, apostilló a su lado la portavoz, Elma Saiz, es "un mundo al que no queremos volver".

Según subrayó el jefe de la diplomacia española, el orden internacional "no es solo una construcción jurídica", que también. Es más que eso. Es el multilateralismo con el que se enfrentan los "graves desafíos globales" como el cambio climático o la canalización de los flujos migratorios. Es también el libre comercio, es el desarrollo y el crecimiento económico. "En suma", remachó, "es todo aquello que hace unas relaciones virtuosas entre los distintos Estados, y además, la Unión Europea es ante todo una construcción de derechos. La Unión Europea es ante todo sus tratados, y el derecho que nos protege a todos, porque lo contrario, lo que se opone al derecho, es la fuerza, y la Comisión Europea ante todo tiene como misión ser la garante de ese derecho y de los tratados que conforman la Unión Europea".

Albares especificó que el Ejecutivo no había elevado "ninguna queja" a la Comisión porque Von der Leyen trabó, en su conferencia con los embajadores, "una reflexión del momento en el que estamos". El ministro no quiso dar más vuelo al asunto ni entrar en abierta colisión con la política alemana, aunque obviamente discrepó de sus tesis.

Pero más allá de esa divergencia, el Gobierno tiene por delante la aprobación de un "plan de respuesta integral" para aliviar el impacto de la guerra de Irán, a la que se opone. El Ejecutivo, tal y como avanzó la portavoz, abrirá una ronda de contactos con los grupos parlamentarios y con los agentes sociales. El objetivo es poner en marcha una "respuesta calibrada y eficaz" en un doble plano. Por un lado, desde un punto de vista coyuntural, "con medidas para proteger a hogares, a trabajadores, a empresas afectadas", y desde la perspectiva estructural, "con medidas para acelerar la transición ecológica y fortalecer nuestra autonomía estratégica".

Bolaños conducirá las reuniones con los grupos, no el presidente, y las vicepresidentas y los ministros hablarán con los agentes económicos y sociales. El objetivo es una respuesta "calibrada y eficaz" para proteger a "hogares, trabajadores y empresas"

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, será el encargado de tratar con los grupos, mientras que las vicepresidentas y los ministros del ramo harán lo propio con los agentes económicos y sociales. Al contrario que en otras ocasiones, sí se llamará a Vox. La formación ultra fue excluida de otras rondas, como la que el presidente planteó a primeros de año para hablar de una futura misión de paz en Ucrania, un carrusel de entrevistas que nunca se llegó a materializar porque sobrevino el accidente ferroviario de Adamuz, en el que murieron 46 personas.

La justificación de la Moncloa es que ahora se trata de hablar de medidas que luego se plasmarán en un real decreto ley que ha de pasar por el Congreso y que entienden que podría tener el respaldo de todas las fuerzas políticas. En enero, en cambio, se sacó a Santiago Abascal de los contactos porque se trataba de hablar de la situación geopolítica de cara al final de la guerra en Ucrania, y no podía confiarse en quien en la UE "está alineado" con el primer ministro húngaro, el ultra Víktor Orban. En el equipo de Sánchez inciden en que, a fin de cuentas, este no es un caso excepcional: es el de una votación en la Cámara baja para la que se llama a todos los grupos para conocer su posición, sin más trascendencia. La convicción, no obstante, es que la formación de Abascal ni cogerá el teléfono.

Es previsible que sea el propio presidente quien dé cuenta de su plan de choque en el Congreso el próximo 25 de marzo, tras el Consejo Europeo. Saiz: "Todas las medidas están encima de la mesa"

A esa ronda de contactos con los grupos el Gobierno va, sobre todo, a escuchar. Y no habrá plan de choque antes de que finalice, subrayaron en la Moncloa. Dados los plazos, es previsible que sea el propio Sánchez el que dé cuenta del conjunto de medidas que puede adoptar el Gobierno en la comparecencia prevista para el 25 de marzo en el Congreso, la primera sobre la guerra de Irán. También porque esa sesión llegará después de una cumbre importante, la del Consejo Europeo del 19 y 20 de marzo en Bruselas. El Ejecutivo quiere cuidar muy bien sus pasos, para que las medidas sean realmente "eficaces" y para que gocen del consenso con los grupos. Además, se quieren pulir aspectos que se reprochó al Gobierno en su paquete anticrisis por la invasión de Ucrania, como el carácter regresivo de algunas medidas (como el descuento universal en los carburantes) o su duración. En la Moncloa recuerdan que, tras la agresión rusa, el Consejo de Ministros tardó un mes en aprobar su plan de choque, y lo hizo tras un dura cumbre comunitaria en la capital belga.

Ni Saiz ni la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, también presente en la rueda de prensa, adelantaron qué iniciativas podrán incluirse en el decreto ley. "Todas las medidas están encima de la mesa", afirmó esta última, sin dar más pistas pero insistiendo en ese plano de respuesta estructural, porque el Gobierno no quiere sacrificar su firme apuesta por las energías verdes. "Ya hemos antepuesto los intereses de la ciudadanía en otros conflictos como en el de Ucrania y lo volveremos a hacer, porque estamos preparados", sostuvo la portavoz, quien recalcó que la postura del Gobierno, ese claro y rotundo No a la guerra es la mejor medida para proteger la vida y los bolsillos de los ciudadanos, porque lo que se exige es el fin inmediato de las hostilidades.