Solo han pasado 425 días desde que el Gobierno colocó a Ángel Escribano en la presidencia de Indra. La fusión de la tecnológica con la empresa Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) -propiedad de los hermanos Javier y Ángel Escribano- estaba sobre la mesa incluso antes de que este último fuese elegido por Moncloa para pilotar la cotizada. La idea se enmarcaba en el proyecto para hacer de Indra un 'campeón nacional de defensa' capaz de competir o colaborar con gigantes europeas como Leonardo, Thales o Rheinmetall.
Pero la hoja de ruta de Moncloa comenzó a cambiar hace semanas. La fusión de Indra y EM&E suponía ahora para el Ejecutivo un "conflicto de interés" insalvable que le llevó a pedir a Escribano que diese un paso a un lado y cediese el testigo. Era el objetivo del jefe de la Oficina Económica de Moncloa, Manuel de la Rocha. Pero el máximo dirigente de la compañía no está dispuesto a ceder su puesto tras verse capaz de resistir el envite del Ejecutivo gracias al apoyo de una mayoría del consejo.
A última hora del miércoles la presión gubernamental pasó de nivel. Y, en paralelo al sondeo a los consejeros independientes, la SEPI hizo pública su posición a través de un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El organismo dependiente de Hacienda a través del que el Estado controla un 28% del capital de Indra trataba de propiciar una salida inmediata de su presidente que no se ha producido.
De hecho, los Escribano movieron ficha horas más tarde y en un consejo convocado de forma extraordinaria en la tarde del jueves comunicaron su decisión de dejar aparcada la operación tras un año de análisis, con el objetivo de mantener al mayor de ellos en el asiento presidencial. El conflicto de interés esgrimido por el Ejecutivo para pedir la salida de Escribano quedaba así anulado, recuerdan fuentes conocedoras de la situación a El Independiente. Precisamente, la cotizada había conformado una comisión ad hoc para analizar ese conflicto de interés.
Lo que buscaba Moncloa con su cambio de posición es que los hermanos Escribano no lograsen alzarse como principales accionistas de la compañía, superando o igualando al menos el peso de la propia SEPI. Algo que habría ocurrido si se produjera una fusión por absorción con canje de acciones como estos pretendían. Mucho más, si llegaran a aliarse con el fondo Amber Capital, que controla el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, que se mostró convencido de la necesidad y lógica industrial de la operación.
"A la vista de la Información Relevante publicada por la SEPI el pasado 18 de marzo de 2026, desde EME consideramos que no se dan actualmente las circunstancias que permitan una potencial operación entre Indra y EM&E, por lo que EME se retira de la operación", señala la misiva remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En conclusión, los Escribano se quedan con la presidencia de Indra tras la renuncia la operación. Al menos, de momento.
"Desde EM&E, primer accionista privado de Indra, subrayamos que esta decisión ha sido adoptada con el objetivo de evitar cualquier riesgo que pudiera afectar a Indra. En este sentido, consideramos que frenar en este momento es la mejor forma de salvaguardar el proyecto de crecimiento de la compañía, un proyecto estratégico liderado por su presidente, Ángel Escribano, para reforzar el posicionamiento de la cotizada tanto a nivel nacional como internacional", indica el resto de la carta, recoge Europa Press.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, manifestó este jueves que el conflicto de interés es algo que "no estaba en el origen, desde la parte que ellos conocían", en alusión al momento en el que el Gobierno dio el visto bueno al nombramiento de Escribano como presidente de Indra. "La decisión que toma SEPI es que hay un conflicto de intereses y no se puede hacer (la operación) en estas condiciones", añadió.
Indra sufrió una caída de más de un 12% en Bolsa
El mercado no tardó en reaccionar tras conocerse la renuncia de los Escribano. Si ya había caído el valor de los títulos tras el comunicado de la SEPI, el precio de la acción agudizó su sangría después de que EM&E tumbase la operación. En total, registró una caída superior al 12%, hasta bajar del umbral de los 50 euros. Sin embargo, su punto más bajo, a las 17 horas, alcanzó los 47,66 euros, con un desplome superior al 17% del valor.
De esta manera, la compañía ha borrado tan solo en una jornada más de 1.254 millones de euros de valor. Si se toma como referencia el martes, día en el que se dieron a conocer las presiones de Moncloa para provocar la dimisión de Escribano, la cotizada acumula más de un 19,5% de caída. Es decir, ha perdido más de 1.700 millones de euros de capitalización en solo tres jornadas.
El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos San Basilio, reclamó un mayor nivel de transparencia en el proceso. "Nosotros vamos a seguir velando por que la información relevante sea conocida por todos y esté a disponibilidad del mercado y luego sean los inversores los que toman sus decisiones", explicó este jueves.
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