Cuando la izquierda salvó sus diferencias para concurrir unida a las últimas generales de 2023 en torno al proyecto Sumar y a la figura de Yolanda Díaz, Adelante Andalucía, que ya venía emprendiendo su camino tras la ruptura del bloque de izquierdas andaluz, se negó a ir junto a sus aliados y, a la vez, competidores de espacio. Optó por presentarse en solitario en la provincia de Cádiz, su principal feudo por el arraigo de su fundadora, la expolítica gaditana Teresa Rodríguez. El resultado: 9.191 votos, respecto a los 41.488 obtenidos en las andaluzas de 2022 en esa provincia; y de las 167.970 papeletas totales.
El factor dual en el voto del territorio primó en favor de las estructuras nacionales, de IU, Podemos o Movimiento Sumar en su caso. Consiguieron 6 escaños, los mismos que Unidas Podemos logró en noviembre de 2019. Entre los motivos esgrimidos por la marca, se destacó el deseo de impulsar una propuesta íntegramente andalucista y próxima a los andaluces, con el ojo puesto en proyectos como Compromís y especialmente EH Bildu y el BNG. De corte anticapitalista y muy de izquierdas, que habían surtido efecto en sus territorios. Entrar en Sumar era, en definitiva, ceder soberanía y depender de Madrid, y se aceptó el riesgo de no entrar en el Congreso pese a concentrar esfuerzos solo en Cádiz.
En esa decisión pesaron los enfrentamientos de años atrás entre los partidos, entre Podemos y sus los socios territoriales. La fragmentación en territorios como Madrid, con el nacimiento de Más Madrid y luego Más País. Se consideró la etapa de unidad desde la izquierda desde 2016 como superada tras sucesivas guerras por el liderazgo de la izquierda. Dentro de Podemos, entre pablistas y errejonistas, y después entre morados y la actual vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. No se sometió la decisión a las bases, se actuó con conciencia y se trabajó por instalar una tercera vía andaluza que plante cara a la derecha y a Vox desde el apego al territorio.
Esa cercanía es la que vienen explotando en Adelante desde el cambio de liderazgo, desde que Rodríguez volvió a la vida civil y tomó el relevo el diputado regional José Ignacio García (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1987). Psicólogo de profesión, ha pasado por Izquierda Anticapitalistas, Podemos y finalmente integró la corriente que constituyó Adelante en solitario y no como paraguas de toda la izquierda. Conoce bien a esa izquierda con la que ahora compite y con la que se abre a colaborar dentro del Parlamento tanto para hacer oposición como para sostener un hipotético gobierno de izquierdas.
Por Andalucía ha venido instando a Adelante que reflexione sobre la unidad para rentabilizar al máximo los votos bajo unas ideas que son prácticamente idénticas entre socios
El deseo de recorrer esa senda propia ha permitido a Adelante evitar la crisis que afronta la izquierda estatal y que tiene repercusión en el territorio. Con Podemos bajo mínimos, y Sumar en proceso de refundación. Por un lado, el desgaste de dar apoyo al PSOE en el Gobierno incluso mostrando incapacidad de imponerse en momentos clave. En una entrevista con El Independiente a principios de 2025, afeó a Sumar su continuidad dentro de Moncloa y no salir por "dignidad". Por entonces, la batalla dentro del Gobierno era conseguir que los perceptores del SMI no tuviesen que tributar el IRPF. "No sirven para nada. Su proyecto político es matizar un poco al PSOE, pero si no consiguen ni lo del SMI y encima les dejan en ridículo (...), ¿para qué sirven?", llegó a decir.
Por otro lado, Adelante se ha permitido seguir centrado en promocionar políticas para Andalucía mientras que el debate en la izquierda de IU, Movimiento Sumar y Podemos este último año ha sido si habría unidad o no. Todo pese al deseo de concurrir en conjunto para centrarse en políticas ambiciosas y en favor de los servicios públicos, algo que ha venido reivindicando IU y su líder Antonio Maíllo. Encabezará la papeleta andaluza de Por Andalucía. Estos días, de hecho, Por Andalucía y Podemos han reavivado ese debate de cara al cierre de candidaturas del viernes. Finalmente se consiguió esa unidad, pero no se descarta que las cuestiones internas sigan siendo protagonistas hasta los comicios. Sobre todo cuando a nivel nacional se sigue evitando comprometerse para la unidad de cara a las generales.
La sensación que queda en el electorado es la de improvisación, al menos por parte de Podemos, tras sucesivas negativas desde marzo de 2025 y un cambio de guion tras los malos resultados de Aragón y Castilla y León, donde han quedado como fuerzas extraparlamentarias. El descontento de la estructura autonómica de Podemos ha sido crucial, además, dado que allí siempre se ha querido ir de la mano de Por Andalucía mientras Madrid e Ione Belarra ponían el freno para no concurrir en ninguna lista en la que participara el partido de Díaz, Movimiento Sumar.

Con esa distinción ahora Adelante superaría a Por Andalucía en las elecciones del 17 de mayo. El impulso sería mínimo, pero todo un éxito para la izquierda andalucista, que podría duplicar escaños y ganar casi dos puntos de nuevo voto. Crecería mientras PSOE y Por Andalucía perderían electorado.
En la última oleada de encuestas esta semana, hasta cinco demoscópicas sitúan a Adelante de media por encima de los 6 puntos de voto respecto al 4,6% de 2022 y un crecimiento de 2 a 4 escaños de media. Con posibilidad de lograr 5 en alguno de los casos. Por Andalucía, por su parte, de los 5 (7,7%) bajaría de los 7 puntos en la mayoría de casos. O bien se mantendría con 5 o perdería uno. Solo NC Report para La Razón estima un crecimiento a 6 provocando eso que Adelante siga en 2 ganando más de 1 punto de voto.
En parte eso corresponde a que, al margen de los enfrentamientos internos en el espacio, esa masa de votante de izquierda anticapitalista y andalucista en muchos casos quiere una fuerza coherente que sin bloquear al PSOE se diferencia de él. Durante estos años, Adelante ha conseguido estructurar un discurso de coherencia política en ese sentido.
Maíllo viene recalcando que entrarían en un gobierno con el PSOE para legislar con el BOJA en la mano. Adelante, en su caso, no se vincularía con ningún gobierno presidido con María Jesús Montero. García, en esa entrevista para este digital, ahondaba en un asunto en el que insiste todavía en estos días, y es la incoherencia de respaldar un Ejecutivo presidido por una de las figuras encargadas, dijo, de privatizar la sanidad pública andaluza durante su etapa como consejera de Sanidad y de acabar pactando "la política fiscal con Ciudadanos" durante el último gobierno de Susana Díaz.
En ese ascenso previsto tiene mucho que ver la batalla por el precio de la vivienda, la sanidad, la atención de servicios sociales especialmente en la etapa estival, el rechazo a la turistificación, la negativa al rearme con la base de Rota o Morón en el foco sobre el terreno, y la colaboración y protesta con los trabajadores de sectores como el siderúrgico y de los astilleros de Navantia en Cádiz por sus condiciones laborales. Y al igual que la labor en la Cámara, ha sido crucial su implicación en la calle y en diversas movilizaciones y protestas públicas.
Hace unos días se ha hablado del estado ferroviario, del AVE. Y se ha arremetido contra el PP por lamentar el impacto en esta Semana Santa y no, dicen, por la conexión entre zonas de Andalucía.
La visibilidad, presencia permanente y redes: la clave
Más allá de la coyuntura de la izquierda, en ese deseo de promover una fuerza de apego al territorio, ha tenido mucho que ver en ese impulso que detectan los sondeos la propuesta comunicativa de Adelante de la mano de García. Primero, desde el Parlamento andaluz, donde se ha configurado como uno de los diputados más duros con Juanma Moreno y la gestión del PP.
Se ha sabido aprovechar al máximo los dos escaños que se tienen con propuestas disparatadas o con performance, que han sacado de sus casillas a la Presidencia de la Cámara: desde llevar un melón al pleno para hablar de los precios de las exportaciones agrarias andaluzas, o cuando su compañera, Maribel Mora, vertió un tarro de arena en el escaño de Moreno Bonilla, para denunciar la sequía a la que se aboca Doñana si se dejaban impunes los regadíos ilegales.
Al PP, Adelante le vale como elemento de combate político, porque su existencia permite la división de la izquierda en al menos 3 candidaturas y eso le da fortaleza para mantener su mayoría si se consigue limitar a Vox. Y es que esta autonomía ha sido criticada por figuras de la izquierda andaluza en un periodo en el que se cree más conveniente ir de la mano respetando autonomías para ganar el mayor peso electoral posible. Voces de Por Andalucía o Podemos apuntan a la capacidad de alcanzar hasta diez escaños en coalición, frente a los 7-8 en los que se mueven en total ahora.
Recientemente, el exdiputado de Podemos en el Parlamento, José Manuel Gómez Jurado, que viene distinguiéndose de los morados por evitar repetir la coalición Por Andalucía, invitó a Adelante a la reflexión: "Le tengo mucho cariño [a García], es un tipo estupendo. Pero tendrían que plantearse un debate serio. Están en un camino respetable, el de lograr su propia fuerza. Pero deberíamos busca la fórmula de que eso sea compatible con no tirar votos a la basura". Precisó que la división perjudica a la izquierda en Jaén o Almería, y que complica que se consiga un diputado que pende de un hilo en Granada. O el segundo escaño en Sevilla y Córdoba. "En las municipales vimos el efecto de esa división".
No sorprende que, sabiendo eso, los populares hayan respaldado en alguna ocasión iniciativas de esa izquierda como la ley de gafas gratuitas. Incluso Moreno Bonilla ha destacado que su rival es "brillante" y tiene un discurso "correoso". "Somos los que podemos hablar con autonomía", le ha llegado a decir respecto a PSOE, Vox y Por Andalucía.
Esa ausencia de rigidez se ha demostrado en redes, con reels cortos y vídeos o explicativos en el momento para profundizar en el mensaje. Se busca ampliar fronteras electorales, especialmente entre los más jóvenes. Se ha cargado por igual contra la corrupción, desde la presunta del PP en Almería, a la de figuras socialistas como José Luis Ábalos a raíz del caso Koldo.

La estrategia presentada para esta próxima campaña electoral sigue ese ADN. Hay un claro interés en hacerse con votantes de izquierdas del PSOE desmovilizados o descontentos con la actuación del partido en los últimos años, sin que su auge ponga palos en la rueda de los socios de Sumar en un periodo crítico a nivel mundial para las izquierdas. Tampoco se quiere arremeter contra potenciales aliados pese a la idea clara de distinción. No habrá confrontación cuerpo a cuerpo más allá del PP y del PSOE, de distinción con el bipartidismo. Pero sí implicación "puerta a puerta" y de proximidad en los barrios.
En esta campaña se quiere aplicar el modelo de Die Linke, de La Izquierda alemana que reflotó en las ultimas federales desde un 4,8% a un 8,5%. Entre las recetas, conocer los problemas del electorado de primera mano. Ya se ha puesto en práctica, con el foco puesto en vivienda, sanidad, educación y dependencia. Se ha hecho en Cádiz y Sevilla con más de un centenar de afiliados voluntarios que se han pateado barrios obreros, el principal caladero.
Tras el relevo de Rodríguez y el paso atrás de otras figuras influyentes como José María González Kichi, exalcalde de Cádiz, las siglas han priorizado las propuestas. Se ha evitado caer en hiperliderazgos caducos que como Díaz sumen a la izquierda en crisis cíclicas. La intención de concurrir en generales no se descarta, pero eso se deja para más adelante.
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