El teniente coronel de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Antonio Balas, ha asegurado ante el Tribunal Supremo que el exministro de Transportes José Luis Ábalos era una pieza "fundamental" para que las gestiones salieran adelante, en el marco del presunto "concierto de voluntades" que tenía con su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama para obtener beneficios de la adjudicación de contratos de mascarillas durante la pandemia. "Sin Ábalos no podrían haber hecho casi ninguna de las cuestiones que emprendieron", ha afirmado este lunes, en la décima sesión del juicio del 'caso mascarillas'.
Balas ha comparecido ante el Salón de Plenos del Supremo junto a otro compañero de la UCO para detallar el origen y evolución de la investigación, así como el reparto de papeles dentro de la presunta trama. Según su relato, Aldama era quien "pagaba y exigía", Koldo actuaba como intermediario y Ábalos era el "miembro cualificado": "Es el que tiene la capacidad de llevar a Aldama y a sus socios a sitios por los que ellos mismos no llegan. Por eso cobra lo que cobra y le daban lo que le daban. Cuando exigía, le pagaban".
Los responsables de la investigación han situado el origen de la relación entre Aldama y Koldo en agosto de 2018, apenas dos meses después de la llegada de Ábalos al Ministerio de Fomento. Los agentes han fijado como "fecha indubitada" el 31 de agosto, cuando ambos conciertan una comida después de que el hermano del empresario —escolta del entonces ministro—, les pone en contacto. "Lo tienes a huevo para hacer cosas", le dijo, a lo que el comisionista contestó: "Ya te contaré y te diré lo que me ha pedido".
"El que paga, manda"
Desde entonces, los investigadores detectaron un vínculo creciente entre la tríada, en el que Aldama —que se refería a Ábalos como 'el Jefe'—, hacía las peticiones que consideraba al entonces ministro y su exasesor. "El que paga es Aldama. Y el que paga, manda", han sostenido ante el tribunal.
Por ello, Ábalos y Koldo atendían "sin ser reacios" a las peticiones de Aldama. "En ningún momento dijeron: 'No, eso no lo hago'. Siempre han entendido la acción que se les ha marcado", han precisado.
La investigación de la UCO arrancó formalmente a raíz de un encargo de la Fiscalía Anticorrupción en 2023 para analizar la actividad de la empresa Soluciones de Gestión, vinculada a Aldama, en el contexto de las adjudicaciones de material sanitario durante la pandemia. A partir de los requerimientos de información a distintas administraciones, los agentes detectaron "indicios de irregularidad" y comenzaron a reconstruir las conexiones entre los empresarios y el entorno del Ministerio.
Uno de los elementos clave fue la aparición del nombre de Koldo García en correos electrónicos del empresario Juan Carlos Cueto, titular de Soluciones. "Vemos que le ponen en copia cuando no tenía capacidad decisoria sobre esos contratos", ha explicado el agente. Ese dato, junto con el análisis posterior de las comunicaciones intervenidas, llevó a los investigadores a poner el foco en la 'mano derecha' del ministro.
Antes de ellos, otros dos agentes de la UCO han abierto la jornada rechazando de forma tajante cualquier manipulación de los dispositivos incautados a Koldo García. "No se ha producido ninguna manipulación", han subrayado, incidiendo en que "de ninguna manera" pudo hacerse mientras las evidencias estaban bajo custodia policial.
También han explicado que en esos dispositivos había abundante información de la esfera personal de Ábalos —incluidos datos patrimoniales—, algo que, según han apuntado, "no era nada llamativo" dado el papel que desempeñaba su exasesor como su 'mano derecha'.
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