Economía

Empleo

La "debacle" de los autónomos y la peor subida del paro desde 2014 tumban el relato económico del Gobierno

La EPA del primer trimestre refleja la destrucción de 170.300 empleos, de los que 68.600 corresponden a autónomos, casi el 40% del total

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz y el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo
La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz y el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo | Fernando Sánchez / Europa Press
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La destrucción de empleo entre los autónomos se ha convertido en el primer termómetro de los efectos que la guerra en Irán empieza a dejar sobre la economía española en un contexto marcado también por el aumento de los costes laborales y la falta de relevo generacional y complica el relato de fortaleza económica que el Gobierno ha defendido en los últimos meses. La Encuesta de Población Activa que ha publicado este martes el Instituto Nacional de Estadística deja uno de los peores arranques de año para el mercado laboral en más de una década.

Entre enero y marzo, el paro aumentó en 231.500 personas y la ocupación cayó en 170.300 empleos respecto al último trimestre de 2025. Dentro de este deterioro, destaca la figura de los trabajadores por cuenta propia: 68.600 autónomos desaparecieron en cuestión de tres meses, una caída que supone el 40% de la destrucción total de empleo. "Sin duda, una debacle", ha resumido el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor.

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España, "mejor preparada"

Pese a ello, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha defendido que "la economía española, en la situación presente y haciendo frente al shock que supone la guerra de Irán, está mejor preparada que en ocasiones anteriores" en términos económicos y energéticos. Para sostener este mensaje, el ministro ha subrayado que los precios del mercado mayorista de la electricidad en España se sitúan entre los más favorables de Europa y ha asegurado que, tras la pandemia, "la economía española ha sido capaz de recuperarse con mayor fortaleza que las economías de nuestro entorno, lo miremos por el lado del crecimiento del PIB" como por el lado de la creación de empleo. 

Sin embargo, los datos de la EPA complican este discurso. Aunque Cuerpo ha insistido en que los primeros trimestres "suelen ser trimestres de crecimiento del desempleo", fundamentalmente por el impacto del fin de la campaña navideña en la hostelería y el comercio; la intensidad del deterioro desborda el efecto estacional habitual.

El peor dato desde 2014

La destrucción de empleo casi duplica la registrada en el mismo periodo de 2025, cuando se destruyeron 92.500 empleos. De hecho, supone el peor dato registrado para un inicio de año desde 2014, si se excluye el año extraordinario de la pandemia. Además, el deterioro se concentra en el tejido más vulnerable del mercado laboral: los trabajadores por cuenta propia.

Frente al crecimiento de 1.400 autónomos registrado en el primer trimestre de 2025, este año la EPA refleja una pérdida de 68.600. Y dentro de ellos, el ajuste ha golpeado especialmente a los autónomos sin asalariados, es decir, al pequeño negocio, más expuesto a la caída del consumo y al aumento de costes laborales, con 59.900 menos en apenas tres meses. Asimismo, también han retrocedido los miembros de cooperativas, con 8.200 menos, y los autónomos colaboradores o dados de alta como ayuda familiar, que se han reducido en 10.900.

En cambio, los autónomos empleadores —aquellos que tienen trabajadores a su cargo— lograron aumentar en 10.400 personas, lo que refleja que el mayor deterioro se concentra en los perfiles más frágiles del tejido productivo, precisamente los más vulnerables a la incertidumbre económica, el encarecimiento energético y la presión sobre los márgenes.

La presión sobre los autónomos

En los últimos doce meses, el saldo arroja 33.200 trabajadores por cuenta propia menos. Desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) sostienen que detrás de esta caída confluyen tres factores principales: el encarecimiento de los costes de producción derivado del impacto de la guerra en Irán, la subida del precio de la vivienda y de los alquileres comerciales, y una presión fiscal cada vez mayor.

La organización advierte de que el conflicto en Oriente Medio ya está teniendo efectos directos sobre miles de pequeños negocios a través del alza de la energía, los carburantes, el transporte y las materias primas. La volatilidad de los mercados energéticos ha encarecido costes básicos que "pueden representar entre el 20% y el 25% de los gastos operativos en numerosos pequeños negocios". Y a ello se suma el incremento del precio de la vivienda y de los alquileres de los locales comerciales, una doble presión que reduce el margen de supervivencia del colectivo.

Reducir la presión fiscal y burocrática

Además, como llevan reclamando las principales organizaciones de autónomos desde hace años, aliviar la carga tributaria y administrativa del colectivo se ha convertido en una de las principales urgencias del sector. Tanto ATA como UPTA y CEPYME (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa) insisten en que, en un contexto de desaparición del colectivo, muchas pequeñas actividades no pueden sostenerse a menos que se produzca una reducción de la presión fiscal y burocrática.

En este punto, el IVA franquiciado sigue siendo una de las grandes demandas pendientes. El Gobierno se comprometió con Junts a implantar este sistema por el que se permitiría eximir del IVA a los autónomos con ingresos inferiores a 85.000 euros anuales y reducir así tanto la carga fiscal como los trámites administrativos. Sin embargo, por el momento, su tramitación parlamentaria continúa sin avances pese a que la propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha defendido este martes en el Consejo de Ministros que su aplicación es de "justicia social".

Falta de relevo generacional

Por último, desde CEPYME señalan otro problema estructural: la falta de relevo generacional. La patronal advierte de que, de acuerdo con el promedio de los últimos cuatro trimestres, el 50,9% de los empleadores tiene 50 o más años y un 19,5% supera los 60 años; porcentajes que se sitúan, respectivamente, en el 47,9% y 17,0% cuando se trata de empresarios sin asalariados. Una fotografía que refleja cómo una parte del tejido empresarial español "está desapareciendo a medida que los empresarios deciden retirarse y dada la ausencia de relevo".

En este sentido, desde CEPYME alertan de que este proceso se acelerará en los próximos años con la jubilación masiva de la generación del baby boom y urgen en la necesidad de reducir los "obstáculos a la actividad empresarial", que desincentivan "el relevo dentro de la misma familia e, incluso, por parte de terceros".

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