No se cruzarán miradas. No estarán juntos. No compartirán espacio. Isabel Díaz Ayuso no tendrá ni siquiera que saludar a Óscar López en Sol, en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad y centro de los actos del Dos de Mayo de este sábado. No tendrá que hacerlo porque ni lo ha invitado, y tampoco lo hizo el año pasado. Una "anomalía democrática", un "maltrato institucional", aseguran en el PSOE de Madrid, contra quien, según las encuestas, es ya su principal rival electoral. Muy lejos de ella, eso sí. Dentro de poco más de un año, ambos se medirán en las urnas. O, siendo más precisos, la presidenta se batirá contra, probablemente, dos ministros del Gobierno de Pedro Sánchez: Óscar López y Mónica García, la líder de Más Madrid.
Ninguno de los dos miembros del Ejecutivo han sido proclamados oficialmente candidatos por sus partidos. Él es secretario general desde hace cerca de año y medio y nadie duda en el PSOE-M de que será el cartel electoral —más dudas hay en la lista al Ayuntamiento de la capital, en la que podría no continuar la exministra Reyes Maroto—, porque no asoman adversarios en el horizonte. Su antecesor, Juan Lobato, ha amagado con competir en primarias, pero sus opciones, apuntan en la federación, son muy débiles, y Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, está completamente decidido a seguir adelante frente a Ayuso. En Más Madrid, Mónica García, titular de Sanidad, anunció hace justo una semana que quiere enfrentarse por tercera vez contra la baronesa del PP. Pero el diputado autonómico Emilio Delgado calibra sus opciones, tantea el terreno y le rebate las normas de las primarias. Ambos, de hecho, se han enzarzado en una discusión pública, ante las cámaras, evidenciando la división interna. Fue el pasado lunes en Al rojo vivo (La Sexta), él en mesa, como tertuliano, ella desde su departamento. Una insólita pelea televisada en directo.
Ayuso se enfrentará probablemente a dos ministros de Sánchez: Óscar López, del que nadie duda que irá hasta el final en la candidatura, y Mónica García, que quiere regresar a la política regional
¿A río revuelto, ganancia de pescadores? En el PSOE-M rechazan esa disyuntiva. En la dirección de López, pero también en el sector más próximo a Lobato, creen que no hay que pensar en esa clave, porque lo importante es que las dos izquierdas, juntas, sumen y alcancen la mayoría absoluta en la Asamblea. "Los necesitamos", "los necesitamos fuertes", "los necesitamos enteros", convienen distintos dirigentes, con palabras prácticamente calcadas. A fin de cuentas, ambas fuerzas comparten espacios en e Ejecutivo de Sánchez, la relación, aun con tiranteces puntuales entre los dos socios, es buena, y el objetivo es compartido: frenar a Ayuso.
Y no es nada fácil. La hoy presidenta, que perdió las autonómicas de mayo de 2019 frente a Ángel Gabilondo pero pudo gobernar gracias a Ciudadanos y Vox, se coronó en las elecciones adelantadas de mayo de 2021 —se deshizo de los naranjas, aunque siguió dependiendo de la ultraderecha— y conquistó la mayoría absoluta en 2023: 70 escaños ella sola, por los 27 de Más Madrid y los 27 del PSOE y los 11 de Vox, con Podemos fuera. Las dos formaciones de izquierda empataron en diputados, aunque García se impuso en votos (6.335 más) a Lobato. La jefa del Ejecutivo regional ha crecido construyendo su figura en oposición a Sánchez, con una gestión liberalizadora y privatizadora —heredada de los anteriores presidentes del PP— y cuestionada en áreas como la sanidad y la educación.
Según los sondeos, el PP podría retener la mayoría absoluta, aunque por los pelos, y por detrás se situaría el PSOE y, por detrás, Más Madrid. Ayuso podría completar su mayoría con Vox
Ahora, a un año de las próximas autonómicas, los sondeos pintan un desempate en la izquierda, con el PSOE-M con segundo y algo por encima de Más Madrid. Juntos, no obstante, sin opciones (por ahora) de arrebatar el Gobierno regional al PP, que lleva controlándolo desde hace 31 años, desde las elecciones de 1995. Según la encuesta de Sigma Dos para El Mundo publicada este mismo Dos de Mayo, el PP retendría la absoluta, aunque por los pelos —68-69 diputados, uno menos, y un 46,7% de los votos, por el 47,3% de 2023—, y detrás se situaría, a mucha distancia, el PSOE-M: 29 actas y 20,2%, un pequeño crecimiento desde los 27 asientos y el 18,2% de hace tres años. Más Madrid baja hasta 24-25 escaños y 16,9% (tuvo un 18,4% y 27 parlamentarios), mientras que Vox crece algo: 13-14 actas y 9,5% (por el 7,4% y los 11 sillones de los últimos comicios. Podemos, de nuevo, quedaría fuera de la Asamblea: obtendría el 4,2% de los sufragios (antes fue el 4,8%), por debajo del 5% necesario.
"No vamos a entrar", "de los temas de otros partidos, nada que opinar", sentencian desde el círculo más directo de López.
—Es que si algo nos dice Óscar —explica una integrante de la cúpula regional socialista— es que nuestro adversario no es Más Madrid, son PP y Vox. Nos dice que demos mimos a nuestra izquierda, sabiendo que somos fuerzas distintas con cuestiones en las que nos diferenciamos mucho, como los temas de igualdad [los socialistas son abolicionistas de la prostitución; los de García, regulacionistas]. En las reuniones de la ejecutiva no hablamos de cómo quitar votos a Más Madrid. No estamos en competición. El objetivo es vencer a Ayuso y a Vox por higiene democrática. Flaco favor nos hacemos si los miramos de reojo. Flaco favor nos hacemos si estamos centrados en darnos codazos con Más Madrid en lugar de mirar a lo de enfrente, que es un monstruo peligroso.
Las izquierdas perdemos cuando nos tratamos mal. El que no lo vea es que no ha entendido nada. Nuestro adversario, y muy duro, es Ayuso, no Más Madrid, ni IU, ni Podemos", apuntan en la cúpula
Lo resume otra destacada responsable del PSOE-M: "Nosotros queremos ganar, y lo que necesitamos es que estén fuertes". Los socialistas, no solo en Madrid sino a nivel federal, entienden que el mensaje más útil para el elector progresista es el de una suerte de competición virtuosa entre las izquierdas. Frente al encanallamiento de las derechas, la lucha a dentelladas entre PP y Vox, con descalificaciones cruzadas —y se está viendo en la campaña andaluza, como antes ocurrió en las autonómicas de Extremadura, Aragón y Castilla y León—, la pugna sin ruido del PSOE con su izquierda. Ya en 2023 Sánchez concurrió prácticamente en tándem con Yolanda Díaz, sin que ambos se zahirieran. "Es que las izquierdas perdemos cuando nos tratamos mal. El que no lo vea es que no ha entendido nada. Más allá de que, lógicamente, yo salgo a ganar con mi partido. Nuestro adversario, y muy duro, es Ayuso, no Más Madrid, ni IU, ni Podemos...", completan desde la dirección regional del PSOE-M.
La importancia de recuperar la jefatura de la oposición
López, según los cálculos de su equipo, se estaría afianzando como segunda fuerza, una posición en el tablero que perdió en las autómicas de 2021. Y, según expresa un veterano responsable, que Más Madrid pueda entrar en combustión puede acabar favoreciendo al PSOE, asentándolo como segundo. Otros, en cambio, no lo tienen tan claro. "Yo creo que estos líos en la izquierda nunca vienen bien. Todo depende de cómo avancen los acontecimientos, depende de si monta mucho lío o no, si la parte que pierde acaba rebotada... No sé, aún es demasiado pronto", valora un importante alcalde del sur de la región. El riesgo, como suele ocurrir en la izquierda, está en la desafección. De ahí las dudas que verbalizan algunos cuadros. De ahí que la lectura no sea tan lineal ni automática.
Lo desbroza otro integrante de la dirección regional: la pugna interna entre García y Delgado "beneficia al PSOE, pero no a la izquierda". "Nos afianza como segunda fuerza, pero puede mandar a votantes de izquierda a la abstención. Debemos maximizar resultados si queremos hacer algo. Lo importante es que la suma dé. Ser segundos con mayoría de Ayuso no sirve de nada", apunta este mismo cuadro.
La batalla García-Delgado "afianza" al PSOE como segunda fuerza, "pero puede mandar a votantes de izquierdas a la abstención", señala un dirigente, "y debemos maximizar resultados si queremos algo"
—Estamos segundos desde hace tiempo, desde la salida de Mónica hacia el Gobierno y el relevo en el PSOE-M. No es que Óscar sea particularmente carismático, aunque sí muy listo, pero confluyen tres factores —indica uno de los cuadros con más fondo del partido—. Primero, Mónica era el principal activo de Más Madrid, y ni Manuela Bergerot [la actual portavoz en la Asamblea] ni Emilio Delgado han llenado el hueco, y además el discurso heterodoxo de él ha abierto una fisura importante en ese espacio. Dos, la izquierda a la izquierda del PSOE está en general mal. El experimento de Sumar-Yolanda no ha funcionado y la deriva de Podemos es de terror. La gente está harta del cainismo autodestructivo de esa izquierda y un PSOE girado a la izquierda es una alternativa a la que poder votar. Tres, a Juan le penalizaba tomar distancias con Pedro. Porque Pedro sigue siendo nuestro principal activo. Y con Donald Trump en la Casa Blanca, más aún. Pero, con todo, necesitamos que Más Madrid no se hunda. Esto es un juego de suma cero: si todo lo que pierden ellos va al PSOE, perfecto, pero si pierden más de lo que nosotros recuperamos, que es lo que suele suceder, entonces mal para todos.
En el PSOE-M sienten que no necesitan hacer ningún llamamiento al voto útil. Básicamente, porque Madrid es una circunscripción única en la que los escaños se reparten de manera muy proporcional por su enorme dimensión. "Una vez que somos segundos, no nos interesa hurgar en la crisis de Más Madrid. Si estuviéramos terceros, otro gallo cantaría. En todo caso, nos interesa dejar claro que solo el PSOE puede liderar el espacio progresista", asegura un veterano, que recuerda que esa llamada al voto útil solo se agita para que no se distraigan papeletas hacia Podemos, como ocurrió en 2023, que llegó al 4,76%, a solo 24 décimas de acceder a la asignación de diputados. Su entrada habría dejado sin absoluta a Ayuso, que de hecho perdió 32.422 papeletas respecto a 2021.
No nos interesa hurgar en la crisis de Más Madrid. Si estuviéramos terceros, otro gallo cantaría. Sí nos interesa dejar claro que solo el PSOE puede liderar el espacio progresista", asevera un veterano
Los socialistas tampoco se inclinan a favor de uno u otro candidato de Más Madrid, por ese principio precisamente de "máximo respeto" a una fuerza con la que está obligado a convivir. La relación con ambos es buena, además, según indican dirigentes y diputados. García enfrenta el problema de la erosión por la huelga de médicos, que no cesa —"ella no puede hablar de sanidad"—, pero por otro lado, como advierte un buen conocedor de la federación, "la gestión claro que desgasta, y Emilio es que por ahora no ha gestionado nada".

A Más Madrid le perjudica el bajón generalizado de Sumar en toda España. Y eso tiraría hacia arriba del PSOE-M, cuyo secretario general se identifica al cien por cien con Sánchez en una región muy dominada por las dinámicas políticas nacionales. "Es que Más Madrid llegó en 2023 en su mejor momento absoluto, no podía estar mejor, y pese a todo nosotros subimos más que ellos", opinan desde el círculo de Lobato, en el que coinciden que sería noticia que la formación de García se hundiera. Pero el anterior barón autonómico socialista defiende una oferta "diferenciada" a la de Más Madrid como vía para crecer frente a Ayuso: que el PSOE-M se presente como un partido "socialdemócrata sensato y reformista" y dispute el centro al PP, frente al "populismo" de su izquierda. "Si somos lo mismo, no nos van a votar todos, porque hay algunos votantes que no se van a sentir identificados, porque no ocupamos todo ese espacio", aseguran fuentes del entorno de Lobato.
La triple batalla geográfica de López
La estrategia de López, desde que accedió al liderazgo del PSOE-M, es totalmente distinta. Se presentó con el eslogan de Izquierda valiente, y es la divisa que mantiene. El ministro sí va al choque directo con Ayuso —enfrentamiento que Lobato rehuía—, buscando la polarización y, sobre todo, la activación del electorado de barrios y municipios populosos que se retrae en las autonómicas. El secretario general busca hacer ver el impacto de las políticas de defensa del Estado del bienestar que practica el Gobierno y abanderar la protección de la clase media frente a los más ricos. Como el president catalán, Salvador Illa, López apuesta por un modelo de "prosperidad compartida", porque Madrid crece, conviene la dirección, pero "excluye". Expulsa a sus ciudadanos por el encarecimiento de la vivienda, de los servicios. "El sentir de la gente es que Ayuso se ha entregado a las grandes fortunas latinoamericanas. Los ciudadanos consideran que se les está echando", apuntan en la dirección. La cúpula considera que a la baronesa también le puede afectar la sombra que planea sobre el ático que comparte con su pareja, Alberto González Amador, un tema sobre el que constantemente percute López.
López quiere activar la participación en los barrios y municipios más modestos. Se centrará en Madrid capital, el cinturón rojo y el corredor del Henares. Madrid crece, pero "excluye" a sus ciudadanos
El secretario general plantea una batalla geográfica triple. Primero, Madrid capital —en la que muchos de sus vecinos se ven arrojados a la periferia—, los municipios del sur (el tradicional cinturón rojo) y el corredor del Henares. Porque ahí están, esgrime, sus potenciales electores, y no en el oeste o norte de Madrid, en esa zona rica que vota mayoritamente a PP y Vox. En su equipo se muestran satisfechos por lo conseguido en este casi año y medio al frente del partido, según los datos internos y los cualitativos encargados: por un lado, López es "conocido en la Comunidad de Madrid y aparece vinculado a ella", como el dirigente que "va contra Ayuso", y por otro, se ha "incrementado" la percepción "positiva" hacia el ministro.
Sin embargo, al menos según los sondeos publicados, el PP no arriesga su Ejecutivo, porque en caso de que la presidenta perdiera su absoluta, podría apoyarse en Vox, formación que no le genera rechazo y a la que, por la vía de los hechos y con un discurso mucho más duro que el de sus compañeros de partido, ha fagocitado. "No nos es suficiente con nuestro crecimiento, y a Ayuso la bronca con Sánchez le fortalece, y nosotros no ilusionamos", observa un mando muy respetado en el PSOE-M.

La federación, por el momento, navega con cierta tranquilidad interna, aunque hay focos de preocupación como la guerra abierta en una de sus principales agrupaciones, Alcalá de Henares —el líder local, Javier Rodríguez, exalcalde y diputación nacional, dimitió en febrero tras su pugna con su secretario de Organización, Enrique Nogués—, o las dudas por la candidatura en ciudades importantes como Móstoles —justo ahora que el alcalde, Manuel Bautista (PP), está más acorralado por su acusación de acoso a una de sus exconcejalas— o Leganés. Tampoco está claro quién representará al partido en la capital, si repetirá Reyes Maroto o si Ferraz y López apostarán por una alternativa, y el nombre que se abre más paso es Mar Espinar, portavoz socialista en la Asamblea autonómica que ha ganado fuerza por la buena acogida de sus careos con Ayuso. La exministra de Industria sí ha avanzado en numerosas ocasiones que ella quiere volver a ser candidata por Madrid contra el alcalde de la capital, el popular José Luis Martínez-Almeida.
La federación navega con cierta tranquilidad, pero hay tensión en Alcalá y dudas sobre las candidaturas en Madrid capital, Móstoles o Leganés. Y Lobato amaga con rivalizar con López
Y falta por saber si López tendrá que disputar la candidatura con Lobato, que no se descarta si se organiza una pugna para "una política amplia", "y no para quedar segundos a ver si se aguantan cuatro años con sueldo en la Asamblea". Lo previsible sería una victoria del líder autonómico, por el respaldo claro de Sánchez y del aparato de Ferraz y la pérdida de apoyos de su antecesor. El proceso interno, en todo caso, no se abrirá hasta más adelante. No hay fechas aún: el tráfico de primarias, municipales y regionales, lo tiene que ordenar Ferraz, primero a través del comité federal, que no se convocará hasta que pasen las andaluzas del próximo 17-M.
Este sábado todo el PSOE-M se reunirá para celebrar el Dos de Mayo. No en Sol, sino en la Rosaleda, en el parque del Oeste de la capital. Lejos físicamente de la sede del Gobierno regional aunque con la esperanza de poder recuperarlo en 2027, 32 años después. Porque si algo creen los de López es que, aunque el reto sea gigantesco, no todo está dicho. Ni Ayuso, señalan también en la Moncloa, es indestructible. Y para ello la izquierda, toda la izquierda, insisten, debe actuar coordinada. Sin herirse.
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