El Ministerio de Defensa tiene previsto iniciar durante la segunda quincena de mayo el relevo del contingente español desplegado en el sur de Líbano bajo mandato de Naciones Unidas. En un momento marcado por el repunte de la violencia en la frontera con Israel y por la creciente preocupación entre los familiares de los militares españoles destacados en la zona.
Fuentes de Defensa han confirmado a El Independiente que “lo previsto, es que a partir del 18 empiecen los relevos” y precisan además que “hay varias rotaciones durante la segunda quincena de mayo”. El movimiento de tropas se producirá mientras la misión internacional de la FINUL (UNIFIL) atraviesa uno de sus escenarios más delicados desde el acuerdo alcanzado el pasado 16 de abril para contener los enfrentamientos.
La propia misión de Naciones Unidas ha alertado del deterioro de la situación sobre el terreno. En un comunicado, la UNIFIL asegura que las fuerzas de paz de 47 países “mantienen su pleno compromiso y presencia en todas las posiciones dentro de su área de operaciones en el sur del Líbano, —entre el río Litani y la Línea Azul—, apoyando la resolución 1701 y el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad, a pesar de los importantes desafíos”.
Más de mil proyectiles esta semana
La misión reconoce además que continúa “observando e informando sobre intercambios de disparos, a pesar del acuerdo del 16 de abril”. Además, advierte de que algunos de esos incidentes han tenido lugar, tal y como adelantaba El Independiente, “cerca de las posiciones de la UNIFIL”.
El dato que más inquietud ha generado entre los contingentes internacionales es el aumento de proyectiles registrados esta misma semana. Según Naciones Unidas, “en los últimos días, la UNIFIL ha observado un aumento en el número de proyectiles disparados. Con alrededor de 600 el lunes y cerca de 550 el miércoles”, unas cifras que la misión califica como “las más altas desde el 16 de abril”.
El 16 de abril es la fecha que toman como referencia tras un acuerdo operativo para intentar reducir los intercambios de fuego en la zona. Desde entonces, la misión utiliza ese punto como base para medir la evolución de la violencia y comprobar si la situación se estabiliza.
El empeoramiento de la situación ha provocado también movimientos entre las asociaciones militares españolas. La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) trasladó este miércoles al Ministerio de Defensa la “preocupación expresada por familiares de militares desplegados en el Líbano”, después de recibir testimonios sobre el deterioro de las condiciones de seguridad en la zona.
Un "conflicto activo", no una misión de paz
Según ATME, los familiares pidieron que la ministra Margarita Robles tuviera “conocimiento directo de las circunstancias que describen y de la inquietud que dichas circunstancias les generan”. La asociación, que trasladó la información al Ministerio a través del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS), advierte de que los testimonios reflejan un escenario que “lejos de la misión de estabilización inicialmente prevista, se asemeja cada vez más a un entorno de conflicto activo”.
En ese contexto, los familiares describen que “las alarmas, los refugios y las interrupciones de comunicación forman parte del día a día de los contingentes internacionales”, y alertan de detonaciones en las inmediaciones de la base Miguel de Cervantes, así como de la incertidumbre generada por los cortes de comunicación con España.
Formación en plena misión
Más allá del aumento de la tensión, la presencia española en Líbano ha mantenido en paralelo actividades de formación consideradas clave para la estabilidad del país. El pasado abril, un equipo de instructores del Ejército de Tierra se desplegó en Beirut para impartir, por primera vez en la capital libanesa, un curso de desactivación de artefactos explosivos dirigido a las Fuerzas Armadas libanesas.
Se trató de una formación de ocho semanas en la que participaron doce militares locales, instruidos por especialistas españoles en desactivación de artefactos explosivos (EOD) y reconocimiento (EOR), pertenecientes al Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros nº12 de Zaragoza. El objetivo era capacitar a las fuerzas libanesas en la destrucción segura de munición convencional.
Según Defensa, esta actividad responde a una solicitud oficial del Gobierno libanés y supone un hito, ya que España se ha convertido en el primer país en impartir este tipo de formación especializada en el país. Previamente, ya se habían desarrollado cursos de reconocimiento y formación básica contra artefactos explosivos improvisados, ampliando las capacidades de las fuerzas libanesas en más de cuarenta especialistas.
Un despliegue bajo presión
Mientras tanto, la misión de la ONU insiste en que continúa trabajando “con el Líbano e Israel para reducir las tensiones y recordarles sus obligaciones en virtud de la resolución 1701”, aunque sobre el terreno la dinámica de intercambios de fuego se mantiene y el escenario operativo del contingente español se endurece.
El relevo previsto para la segunda quincena de mayo se producirá, por tanto, en un contexto de máxima vigilancia, con una misión internacional sometida a presión creciente y con un entorno de seguridad que Naciones Unidas ya califica como uno de los más inestables de los últimos meses en la frontera sur del Líbano.
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