Sevilla lleva años funcionando como plató natural para cine y televisión. Sin embargo, pocas producciones recientes han explotado su imaginario con tanta intención como Berlín y la dama del armiño. La serie de Netflix, precuela del universo de La casa de papel, no solo utiliza la ciudad como decorado, sino como parte activa del relato, apoyándose en sus monumentos, sus puentes y sus patios para reforzar la mezcla de lujo, intriga y golpe elegante que define al personaje de Berlín.
La elección no es casual. La capital andaluza ofrece una identidad visual reconocible, una arquitectura monumental y una imagen turística que encaja con el tono sofisticado del spin-off. Además, desde el propio estreno se impulsó una ruta de localizaciones en colaboración con Sevilla Film Office, pensada para que prensa y público recorrieran algunos de los escenarios más destacados del rodaje.
Como ya hizo la primera temporada con París, todos estos lugares ayudan a construir una Sevilla que no funciona solo como postal, sino como escenario dramático con peso propio en la historia.
Plaza de España
La Plaza de España es, probablemente, la localización más poderosa del conjunto. No solo por su belleza o por su fama internacional, sino porque obliga a la producción a trabajar de forma muy precisa en un espacio que está vivo todo el tiempo, lleno de turistas y de movimiento constante. Eso obligó a adaptar el rodaje al entorno, y también a jugar con él, como demuestra la decisión del equipo artístico de integrar a los viandantes dentro de la estética de la serie. La plaza se ve reflejada en la serie en numerosas ocasiones. La más icónica la imagen en la que Roi se imagina como él y Cameron pasean a caballo en el momento en que se sincera sobre sus sentimientos.

Parque de María Luisa
Muy cerca de la Plaza de España, el Parque de María Luisa aporta otra textura al rodaje. Frente a la grandiosidad arquitectónica de la plaza, aquí pesa más la vegetación, la sombra y la sensación de recorrido. Es una localización ideal para equilibrar la puesta en escena y abrir la historia a un espacio menos rígido, más orgánico y con más respiración. El parque aparece ligado a una de las tramas protagonizadas por Inma Cuesta, Candela en Berlín y la dama del armiño, quien se convierte en el nuevo interés de Berlín.

Hotel Alfonso XIII
El Hotel Alfonso XIII es uno de los escenarios más reconocibles y también uno de los más delicados desde el punto de vista de la producción. Inaugurado en 1929, con motivo de la Exposición Iberoamericana, el edificio fue pensado para convertir Sevilla en un destino internacional de prestigio. Su mezcla de estilos mudéjar, renacentista y regionalista andaluz lo ha convertido en un símbolo de lujo histórico. De hecho, es ya una localización muy codiciada para rodajes.
En la serie, sus interiores vuelven a demostrar por qué el hotel es uno de los grandes iconos audiovisuales de la ciudad. Pero grabar allí implica también un control logístico muy estricto. El equipo tuvo que reducirse en determinados momentos para no interferir con el funcionamiento habitual del hotel, y se implantaron medidas específicas para proteger la privacidad de los huéspedes.

Guadalquivir y Torre del Oro
La relación de la serie con el río Guadalquivir tiene un peso especial. No se trata solo de utilizar un paisaje bonito, sino de incorporar una dimensión de movimiento, fuga y tránsito que encaja muy bien con la lógica de la historia. El entorno del río sirve para algunas de las secuencias más complejas del rodaje, incluida una escena de huida que utiliza incluso sandías como parte del recurso narrativo.
La Torre del Oro aparece como uno de los puntos más simbólicos de esta parte del itinerario. Por allí pasean Damián y Berlín, llegan Bruce y Keila, y es escenario, como decimos, de alguna que otra persecución. Los barcos, el cauce y el paseo fluvial convierten el Guadalquivir en una especie de columna vertebral del relato. Aquí la propia Netflix convirtió el río en un escenario para presentar la serie bajo el nombre 'Jarana en el Guadalquivir'

Patio de Banderas
Si hay una localización que condensa muy bien el lado más emocional del rodaje, esa es el Patio de Banderas. Situado a los pies del Real Alcázar, este espacio reúne muchas de las cualidades que busca una ficción de estas características. Entre ellas, belleza contenida, historia, calma aparente y una fuerte capacidad para sugerir intimidad.
En la serie, además, el lugar adquiere una función dramática concreta, ya que se convierte en el escenario de una nueva historia de amor. El número 13 de esta plaza se asocia al alojamiento del personaje interpretado por Inma Cuesta, que se convierte en el nuevo interés sentimental de Berlín. Eso le da al enclave una importancia narrativa muy superior a la de un simple plano bonito.

Palacio del Marqués de la Motilla
Otra de las paradas clave es el Palacio del Marqués de la Motilla, transformado en la ficción en el Palacio del Duque de Málaga. Es un espacio perfecto para una trama de élites, herencias, apariencias y doble fondo. Su localización, en pleno centro histórico, y su carácter de residencia privada poco conocida lo convierten en un escenario especialmente valioso para una historia que juega tanto con el prestigio como con el secreto.

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