El presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, tiene por delante un largo periplo hasta estar en condiciones de presentarse a una sesión de investidura. Le bastaría la abstención de Vox en segunda vuelta para volver a ser reelegido. Pero aún en el caso de que los ultras desistieran de entrar en el nuevo ejecutivo autonómico, las abstenciones tampoco son gratis. Significa que aunque no se negocie una coalición gubernamental, Génova estará muy pendiente de si esos hipotéticos acuerdos afectan a las políticas del partido, en cuyo caso, "entraremos y los analizaremos", avisan fuentes del equipo de Feijóo.
Ponen como ejemplo de esta estrategia la negociación de los presupuestos de la Comunidad Valenciana para este mismo año entre la Generalitat y Vox. Unas cuentas que podrían culminar en breve una vez pasado el 17-M y que los ultras quieren inspiradas también en el principio de la "prioridad nacional", una de sus últimas banderas.
La dirección nacional popular, siempre tan reacia a dar consignas a los territorios, decidió en febrero tomar el mando e intervenir en las autonomías tras el bloqueo en Extremadura por falta de acuerdo entre María Guardiola y Vox. Se desencadenó el temor a una repetición electoral, idea con la que presionaban los ultras. Nombraron una comisión negociadora formada por el secretario general, Miguel Tellado, y la directora de gabinete de Feijóo, Marta Varela, destinada a concertar las líneas maestras de los gobiernos de coalición, que no su composición. Además, elaboraron un documento marco para esos pactos a modo de catecismo a seguir por los barones populares.
"Partido de barones territoriales y autonómicos"
Constituyó un punto de inflexión en el modelo de liderazgo de Feijóo, siempre muy sensible hacia los líderes territoriales por su propio pasado como presidente incontestable de la Xunta gallega. De hecho, hay quien internamente calificaba al PP de "partido de barones territoriales y autonómicos" y no como un elogio sino como una crítica a lo que consideraba una dejación de funciones del presidente nacional.
Pero hasta ayer nada habían dicho de entrar en las negociaciones de acuerdos de investidura o de legislatura que no pasen necesariamente por firmar por ejecutivos de coalición. Y esto tiene mucho que ver con la larguísima precampaña para las elecciones generales anunciada este lunes por Feijóo al objeto de que nada se le tuerza en el camino. En todo caso, la dirección nacional no hará nada "hasta que llegue el momento, hasta que no hable Juanma porque quien tiene que opinar es él".
El 11 de junio se constituye el Parlamento andaluz
De momento, la única fecha en el calendario es la de la constitución del Parlamento andaluz, el 11 de junio. Si siguen la estela de Extremadura y Aragón, lo más probable es que los populares se reserven la presidencia de la Cámara y cedan a Vox, llegado el caso, una vicepresidencia. De Castilla y León aún no se sabe mucho tras sus elecciones del 15 de marzo. Este lunes el presidente en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, se limitó a señalar a su llegada a Génova para participar en la reunión de la Junta Directiva que el Gobierno autonómico "funciona", que siguen trabajando "y cuando tengamos algo que decir informaremos con total transparencia como hemos hecho siempre".
Génova no ve gobierno alternativo al de Moreno, pero, efectivamente, deberá romper hostilidades con Vox si quiere garantizar su investidura. El objetivo no es otro que un ejecutivo en solitario, pero "algo les tendremos que dar", dice un presidente autonómico en referencia a los ultras. La llamada "prioridad nacional" lo sobrevuela todo. Un parlamentario andaluz cree que ese discurso se desactiva con la palabra "arraigo", sin mayores complicaciones, aunque Moreno no se ha cansado de marcar distancias con los pactos alcanzados por Guardiola, Jorge Azcón y, con toda probabilidad, Mañueco.
Vox da versiones contradictorias
Pero son los ultras los que tienen que aclarar cuáles son sus aspiraciones. Ayer mismo ya hubo mensajes contradictorios entre la versión ofrecida desde Sevilla y la de Madrid. A primera hora de la mañana el gerente nacional de este partido y cabeza de lista por Sevilla, Javier Cortés, fue muy claro al afirmar que "no pedimos gobierno, no vamos a pedir sillones, no vamos a pedir vicepresidencias ni consejerías. Lo que vamos a pedir es un cambio de políticas". Pocas horas después le coregía el secretario general de este partido, Ignacio Garriga. "Tenemos 15 escaños. Primero las medidas y ya se verá quién las acaba impulsando", sin cerrar la puerta a exigir un pedazo del pastel gubernamental.
Y en lo que respecta al candidato de Vox a la presidencia de la Junta, Manuel Gavira, "es un repetidor de las consignas de Bambú" con el que, para añadir más dificultades, hay escaso, por no decir nulo "feeling entre Juanma y él", dicen desde la Junta. Esperan que desembarque en Andalucía la adjunta de Garriga, Monserrat Lluis, e incluso la portavoz parlamentaria y andaluza, Pepa Millán. Y por parte de Vox Andalucía creen que se incorporará, además de Gavira, el cabeza de lista por Almería, Rodrigo Alonso, que ha conseguido hacer el sorpasso al PSOE en la provincia, no en número de escaños (tres cada uno) pero sí en votos.
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