La forma de comprar pescado en los supermercados españoles está cambiando. La progresiva desaparición de las pescaderías tradicionales y su sustitución por bandejas de pescado ya limpio, fileteado y listo para cocinar ha transformado la experiencia de compra.
Un modelo más cómodo y rápido, pero que según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), puede implicar pagar más por el mismo producto. El informe, realizado en diez cadenas de supermercados, detecta que el pescado fresco envasado puede ser hasta un 30% más caro de media que el comprado en el mostrador de pescadería del mismo establecimiento.
En algunos casos concretos, especialmente en pescado pequeño ya fileteado, el sobreprecio puede alcanzar picos del 45%. Sin embargo, la OCU matiza que no todos los productos ni todas las preparaciones presentan diferencias significativas.
Qué pescados son más caros en bandeja
El análisis de la OCU se centró en cuatro especies de gran consumo: dorada, lubina, merluza y salmón. El objetivo era comparar precios entre pescado comprado en mostrador y su equivalente en bandeja en cadenas como Ahorramás, Alcampo, Aldi, BM, Carrefour, Dia, Hipercor, Lidl, La Despensa y Mercadona.
Las mayores diferencias se concentran en los pescados pequeños ya fileteados. En la dorada, el sobreprecio medio es del 27% una vez ajustada la merma del pescado entero, con variaciones que van del 13% al 47% según el establecimiento. En la lubina, el incremento se sitúa en torno al 45% en los casos más extremos.
La explicación está en el valor añadido. El pescado en bandeja incluye limpieza, corte y envasado, lo que reduce el trabajo del consumidor, pero incrementa el precio final.
La clave está en la "merma" del pescado
Uno de los puntos más importantes del estudio es cómo se comparan los precios. No es lo mismo medir el kilo de pescado entero que el de filetes listos para cocinar, ya que una parte del peso del pescado no es comestible.
Para hacer la comparación más precisa, la OCU utiliza los porcentajes de parte aprovechable de la Fundación Española de Nutrición. En la dorada, solo alrededor del 55% del peso es comestible, mientras que en la lubina el porcentaje sube al 67%.
Esto significa que el pescado entero también incluye cabeza, espinas y vísceras, lo que reduce el rendimiento real del producto. Aun así, incluso aplicando esta corrección, el pescado en bandeja resulta más caro en los casos de mayor elaboración.
Merluza y salmón: diferencias mínimas
El estudio también muestra que el sobreprecio no es generalizado. En pescados grandes como la merluza y el salmón, las diferencias entre mostrador y bandeja son prácticamente inexistentes cuando se comparan cortes equivalentes.
Esto ocurre porque en la pescadería tradicional ya existen precios distintos según el tipo de corte ya sea pieza entera, rodajas o lomos. Por tanto, cuando se comparan productos similares, el coste final es muy parecido. En estos casos, la OCU señala que la diferencia es tan pequeña que la decisión de compra depende más de la comodidad que del precio.
El cambio en los supermercados: menos pescadería, más libre servicio
El estudio llega en un contexto de transformación del modelo de supermercado en España. Cada vez más cadenas están reduciendo o eliminando la pescadería tradicional en favor del libre servicio con producto envasado. Empresas como Mercadona ya han impulsado modelos de tienda donde desaparece el mostrador de pescadería, mientras que otras cadenas como Lidl llevan años apostando por el formato en bandeja.
Para la distribución, este sistema permite reducir costes operativos, simplificar la logística y optimizar el espacio. También facilita una oferta más homogénea y una compra más rápida.
Ventajas y desventajas para el consumidor
El pescado en bandeja responde a un cambio de hábitos claro. Los consumidores buscan rapidez, comodidad y productos listos para cocinar. El formato reduce tiempos de espera, evita colas y permite llevar el pescado ya limpio y porcionado.
Además, el etiquetado aporta información detallada sobre origen, fechas y conservación, lo que refuerza la sensación de control sobre el producto.
Sin embargo, la OCU advierte de varias desventajas. La primera es la pérdida de atención personalizada en la pescadería tradicional. El consumidor deja de poder pedir cortes a medida, recibir recomendaciones o resolver dudas sobre el producto. Desaparece también la posibilidad de evaluar directamente la frescura del pescado, algo que en el mostrador se hace visualmente a través del aspecto de los ojos, las agallas o la textura.
Otro de los puntos destacados del informe es el impacto ambiental. El aumento del pescado en bandeja implica un mayor uso de envases de plástico, en un contexto en el que las políticas europeas buscan reducir los residuos de un solo uso.
La OCU también alerta de una posible reducción de la variedad en los supermercados. Los sistemas centralizados tienden a priorizar productos estables y fáciles de gestionar, lo que puede reducir la presencia de pescados menos habituales o de temporada. Esto podría empobrecer la oferta y limitar opciones más económicas vinculadas a la estacionalidad del pescado.
¿Cuándo compensa comprar pescado en bandeja?
La elección depende del equilibrio entre tiempo y dinero. Comprar en mostrador puede ser más económico en algunos casos, pero requiere más tiempo y trabajo en casa. La bandeja, en cambio, ofrece comodidad a cambio de un ligero sobrecoste en determinados productos.
Más que un cambio puntual en los precios, el informe refleja una transformación más amplia en la forma de comprar pescado en España, cada vez más orientada a la rapidez, la estandarización y el consumo inmediato.
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