Fue la pregunta que abrió la primera grieta del euro. La nueva moneda de los europeos circularía por todos los países de la Eurozona pero, ¿con qué imágenes, personajes o elementos en sus billetes? Si se optaba por la Torre Eiffel quizá Roma se enfadaría. En cambio, si el Coliseo ilustrara el billete de 50 euros, sería París quien alzaría la voz. Había que buscar elementos y conceptos de unión. Los puentes, puertas y las ventanas como símbolo de comunicación y transparencia valdrían siempre que fueran imaginarios. Y así nació la primera serie de billetes de euro que circuló hace ahora 24 años y que está a punto de ser renovada.
Esta vez sí habrá caras representativas de la cultura, la ciencia y las artes de algunos países. También de las aves y los ecosistemas de rincones de Europa. Cuáles serán y en qué billetes está por ahora en debate. El Banco Central Europeo ha decidido que es hora de actualizar la imagen monetaria física del euro y que lo hará con una progresiva renovación de la imagen de todos sus billetes, el de 5 euros, 10, 20, 50, 100 y 200. Al contrario que la primera de las series, que diseñó Robert Kalina en 1996, esta vez no habrá billete de 500, que hace tiempo que dejó de producirse.
Elegir la imagen no es sencillo. Además de evitar que ninguno de los países de la veintena de estados que hoy utilizan el euro se sienta desplazado -muchos más de los 11 con los que se puso en marcha la ‘zona euro’ el 1 de enero de 2002-, se debe acertar con la representación de los valores de la Unión Europea que se quieren impulsar.
Dos temáticas para los nuevos billetes
El 30 de noviembre de 2023 el Consejo de Gobierno del BCE decidió que serían dos los temas en los que deberían inspirarse los billetes llamados a renovar la imagen del euro: ‘La cultura europea’, como patrimonio artístico, literario o científico del viejo continente. Y ‘Ríos y aves’. La cultura como valor imprescindible de la identidad comunitaria y la biodiversidad de las aves y los ríos de Europa como símbolo de elementos que “no conocen fronteras, simbolizan la libertad y la unidad entre los europeos y nuestra relación con la naturaleza”. El BCE considera que al mismo tiempo pueden contribuir a recordarnos nuestra responsabilidad de “cuidar el medio ambiente”.
Por el momento, la lista de propuestas seleccionadas en la última fase será sometida a consulta pública. De las 1.200 propuestas de series presentadas, finalmente han sido elegidas 10, cada una con su planteamiento, dentro de las dos áreas temáticas acordadas. En las propuestas planteadas por el BCE figuran referentes de la identidad europea. Entre ellos figura Miguel de Cervantes, cuya imagen se plasma en un billete de 50 euros. En el de diez euros, la música y la composición con Ludwig van Beethoven. Una de las propuestas para el próximo billete de 20 euros de nuestras carteras lleva la imagen de la doble premio Nobel Marie Curie y el de 100 euros el del genio Leonardo da Vinci.
En la serie de aves y ríos se proponen distintas especies y ecosistemas, desde el martín pescador junto a una cascada hasta un treparriscos junto a un manantial o una colonia de abejarucos en un valle fluvial. El billete de cincuenta cuenta en imagen con una cigüeña blanca sobrevolando un río. Y todos ellos, referentes culturales, ríos y aves comparten espacio con representaciones de algunas de las principales instituciones comunitarias que también estarán presentes en los futuros billetes de euro.
Votación ciudadana en la web del BCE
El BCE no quiere decidir solo cuál será la serie elegida. Por eso ha abierto un periodo de votación online para que los ciudadanos de la zona euro puedan expresar sus preferencias. A través de la página oficial del BCE se podrán emitir los votos hasta el 21 de septiembre próximo. El resultado no será una realidad en nuestras manos hasta dentro de un tiempo. Pese a que la producción se confía en poder iniciar el próximo año, la presencia de los nuevos billetes circulando entre los países euro aún tardará un tiempo más.
No es sencillo renovar un circulante de casi 30.000 millones de billetes en el conjunto de países euro, billetes que representan un valor de 1,5 billones de euros. Poco a poco, la renovación irá penetrando en esa vía de billetes con los que 353 millones de europeos pagan a diario. Además de los 20 países de la Eurozona, también lo hacen otros cuatro pequeños estados: Andorra, San Marino, el Vaticano y Mónaco.
Seguridad, sostenibilidad e identidad compartida
La renovación de los billetes de euro busca algo más que un lavado de cara de la moneda. En los casi cinco lustros que lleva circulando, nunca se había cambiado la imagen de sus billetes, salvo modificaciones muy puntuales. Ahora, el propósito va más allá: “Queremos que los europeos de cualquier edad y procedencia se identifiquen con los nuevos billetes”, asegura Christine Lagarde, presidenta del BCE.
El reto es que, de algún modo, sean reflejo de la identidad, diversidad y valores europeos compartidos. Pero también que con la renovación de imagen se den pasos que dificulten su falsificación de billetes, “hacer más difícil que sean falsificados y más fácil que sean identificados”. Al mismo tiempo, se quiere optimizar su producción y la sostenibilidad del dinero físico en una sociedad en la que el empleo del efectivo está lejos del nivel que registraba cuando nació el euro a comienzos de siglo.
Una vez que se aprueben los diseños definitivos comenzará el proceso de producción industrial y de ingeniería de seguridad. Incluirá marcas de agua de última generación, relieves táctiles para personas con discapacidad visual y tintas de cambio de color. Cuando comiencen a distribuirse, dentro de alrededor de dos años, convivirán con los billetes actuales. Serán los bancos los que de modo progresivo irán retirando los billetes más desgastados y sustituyéndolos por los nuevos diseños, hasta su desaparición.
De la ficción a la realidad en Spijkenisse
Donde, de algún modo, permanecerán de por vida será en la localidad de Spijkenisse, en los Países Bajos. Esta ciudad próxima a Róterdam decidió que aquellos puentes imaginarios que plasmaban los billetes de euro podrían hacerse realidad en sus canales. Cuando se planteó la primera serie de billetes, el BCE optó por apostar por estilos históricos para la imagen de los puentes y estructuras: clásico de Grecia y Roma para el billete de 5 euros; románico para el de 10; gótico para el de 20; renacentista para el de 50; barroco y rococó para el de 100; arquitectura del hierro y cristal para el billete de 200 euros y arquitectura moderna para el billete de 500 euros.
Una 'paleta' de puentes y estilos europeos que, con el beneplácito del Banco Central Europeo (BCE), en 2011 Spijkenisse quiso hacer realidad. Por ello comenzó un proyecto para construir los 7 puentes que mostraban los billetes de euro. Ahora, sus canales incluyen las siete infraestructuras, con el mismo color con el que aparecen en el papel moneda, sobre sus aguas.
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