"Vamos a hacer historia. Vamos a celebrar esta victoria de los que nunca hemos vivido de la teta del Estado". El abogado Abelardo de la Espriella, de 48 años, ha llegado como un tornado a la política colombiana. El Tigre, como se presenta a sus seguidores, ha dado un zarpazo al petrismo. De la Espriella ha sido el ganador de la primera vuelta de las presidenciales colombianas, celebradas este domingo. Ha logrado más de diez millones de votos, el 43,7%. Necesitará una segunda vuelta en la que se enfrentará al senador Iván Cepeda, el sucesor natural de Gustavo Petro. El comunista Cepeda ha conseguido el 40,9%. El actual presidente se niega a reconocer los resultados en un gesto que solo puede perjudicar a Cepeda.
El resto de los candidatos se quedaron a gran distancia de Cepeda y De la Espriella, en una clara muestra de la polarización extrema vive Colombia. Como apunta El Espectador, "Colombia quiere un extremo". La uribista Paloma Valencia apenas ha conseguido el 6,9% de los votos, 1,6 millones. Gran parte de los partidarios del ex presidente Álvaro Uribe han secundado la candidatura de Abelardo de la Espriella. Paloma Valencia ya ha pedido a sus votantes que secunden a De la Espriella en la segunda vuelta. El centrista Sergio Fajardo apenas superó el 4%.
La participación ha sido la más alta en los últimos 24 años. Casi 24 millones de colombianos han acudido a las urnas: un 57,88%. Hay una diferencia de medio millón de votos entre los dos primeros contendientes. Con el apoyo de Paloma Valencia y parte de los que han apoyado a otras opciones centristas, De la Espriella enfila la segunda vuelta como favorito. Cepeda aspirará a que el rechazo al candidato populista, en línea con Nayib Bukele o Javier Milei, frene a los más moderados.
Del miedo a la rabia
"Ha barrido De la Espriella. En el 2022 la derecha votó motivada por el Petro Miedo.
Ahora la derecha votó motivada por la Petro Rabia", apunta el escritor y periodista Juan Carlos Botero. Gustavo Petro logró en 2022 convertirse en el primer presidente de izquierdas en Colombia. Su gestión ha despertado gran decepción y explica en gran parte el éxito de Abelardo de la Espriella, un admirador de Donald Trump, que defiende medidas de seguridad en línea con Bukele.
"Para gobernar ha pecado de los mismos vicios que antes criticaba, como la corrupción. Los servicios estatales se caen a pedazos, el sistema de salud, la política energética… Es un gobierno más de discurso, que de gestión", afirma el politólogo colombiano Sergio García Rendón.
El programa de gobierno de Abelardo De la Espriella se llama Patria Milagro. Sus principales puntos están condensados en un documento de escasas páginas. Seguridad, austeridad y economía son sus ejes. Sus principios rectores son "la extrema coherencia: no es una ideología de extremos, es el sentido común aplicado a la nación", dice el programa. Los conceptos que guían este "sentido común" son: familia, propiedad, trabajo, fe y seguridad.
Pretende llevar a cabo los cambios por decreto. En sus primeros días de gobierno pretende firmar 90 decretos, aunque promete "respeto absoluto" a la Constitución.
En la segunda vuelta, se tratará de una puja entre dos miedos, como señala Juanita León en La Silla Vacía: "Abelardo de la Espriella necesita que el antipetrismo sea más fuerte que el miedo a él; Iván Cepeda necesita que el miedo a Abelardo sea más fuerte que el desgaste de Petro".
La pataleta de Gustavo Petro
En un gesto insólito en un presidente, Gustavo Petro no ha reconocido los resultados del preconteo. En su cuenta de X ha escrito: "El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante", señala Petro. "Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista", indica el presidente en relación con Thomas Greg & Sons, la empresa que tiene a su cargo la logística electoral, pero ningún papel en el conteo manual de los votos a cargo de los jurados elegidos aleatoriamente en cada mesa.
Sin dar pruebas de lo que dice, el presidente ha denunciado que fueron agregadas "800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado". Petro dijo que solo aceptará los resultados de las comisiones escrutadoras, a cargo de jueces y notarios, que ya avanza en 32% según la Registraduría. Históricamente la diferencia entre el preconteo y escrutinio en las presidenciales es del 0,5%, según apunta el digital colombiano La Silla Vacía.
El senador Iván Cepeda, en lugar de distanciarse de Petro, ha rechazado también los resultados. Ha asegurado que cuenta con diez millones de votos, lo que no se corresponde con lo anticipado en el recuento. "Hay dos situaciones que son en este momento bastante confusas", ha apuntado Cepeda, en alusión al supuesto "desfase de 855 mil personas" en los resultados del preconteo. "Queremos que esto se aclare".
La politóloga colombiana Sandra Borda concluye en un post lo que piensan muchos en Colombia. Reproduce el mensaje de Petro en X y le presenta como "el nuevo jefe de debate de la campaña de De la Espriella". Esta actitud de Petro y Cepeda solo va a perjudicar las opciones de la izquierda, como lo ha hecho la intervención del presidente en la campaña del senador comunista.
En su editorial, El Tiempo ha sido contundente: "La decisión del presidente Gustavo Petro de no reconocer los resultados del preconteo de votos y, para mayor inquietud, recogida por la campaña de su candidato afín, Cepeda, pone en riesgo la democracia y la estabilidad nacional en un momento de extrema polarización. Lo dicho por el mandatario, toca decirlo, no tiene un peso jurídico en relación con la validez de los comicios, pero sí político. Eso es peligroso y los organismos constitucionales tienen que actuar, y los colombianos, tomar nota. No sorprende en él esta actitud, pero es inaceptable".
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