El 14 de febrero de 2022, Juan Orlando Hernández fue rodeado por agentes de la policía nacional y de la DEA estadounidense en Tegucigalpa, después de que el Gobierno de Estados Unidos solicitara su extradición por su implicación en redes de narcotráfico. Hoy, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández prepara su inminente regreso al país centroamericano. Está amparado por el indulto concedido por Donald Trump a finales del año pasado y la reciente anulación formal de su condena por narcotráfico dictada por una corte de apelaciones estadounidense en abril.

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Sin embargo, su figura se ha visto nuevamente ensombrecida por el estallido del Honduras Gate, un escándalo mediático desatado por la aparición de una serie de audios que demostrarían una supuesta conspiración junto al actual mandatario hondureño, Nasry Asfura, para desestabilizar a los gobiernos de izquierda en Latinoamérica. Estas grabaciones, difundidas por medios como Canal Red, han sido calificadas recientemente por varios peritajes forenses como deepfakes generados por inteligencia artificial.

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Pregunta: ¿Cuál fue su primera reacción cuando vio que medios como Canal Red le incriminaron en el caso 'Honduras Gate'?

Respuesta: De inicio, realmente me causó risa. Me pareció una broma de mal gusto. No creí que alcanzara tanta relevancia, ya que en mi país prácticamente todos conocen mi voz y a todas luces sonaba falso. Pero luego me di cuenta del volumen que esto tomó fuera de Honduras. Ahí vi que era una operación bien orquestada para esconder el terrible fracaso que había tenido la izquierda más radical en Honduras, el Partido Libre, que en las últimas elecciones sacó menos del 20% teniendo todo el control del aparato estatal.

Donald Trump y Juan Orlando Gómez
Donald Trump y Juan Orlando Gómez en la Asamblea General de Naciones Unidas. Nueva York.

P.- Entonces considera el 'Honduras Gate' como el movimiento de una agenda política.

R.- Sin duda. Es una operación política basada en hechos falsos para construir una narrativa, afectar políticamente a los oponentes y proteger a la izquierda radical en Latinoamérica. Buscaban llamar la atención en Colombia, Argentina y Estados Unidos. Es una narrativa falsa para atacar a figuras como Javier Milei, Donald Trump o a mí, y de paso darle oxígeno a la izquierda. Pablo Iglesias es una persona que ha estado financiada por el régimen de Chávez primero, después de Maduro, y ahora en México con financiamiento gubernamental, lo que muestra el nivel de cooperación entre los partidos de extrema izquierda a nivel internacional.

P.- ¿Le sorprende que el epicentro de la difusión esté en España, tan lejos de Honduras?

R.- Le citaré información que me ha llegado: me dicen que en España hubo una reunión reciente de los partidos de izquierda más radical de Iberoamérica, básicamente los del Foro de São Paulo, y ahí se definió una agenda. Luego empezaron a ejecutarla en México, Colombia y otros países, pero todo se origina en España. Es un hecho que en nuestro pasado Gobierno, liderado por Xiomara Castro, se premió a Pablo Iglesias y a una periodista rusa que trabaja con él, Inna Afinogenova. Gestos como estos dejan entrever el compromiso para ejecutar esta agenda. Es algo de lo que me he dado cuenta después, investigando que el señor Pablo Iglesias, en España, no tiene la mejor reputación.

P.- ¿Qué mensaje le daría a los creadores de esta grabación?

R.- Que han actuado con suma irresponsabilidad. Ellos sabían que eran falsos y que no tenían el origen de los audios. Les movía la alevosía, y eso es grave. Yo pido a los medios serios que verifiquen antes de hablar, y que esto sea un estándar ético y legal.

P.- En los audios, se le atribuye una conversación con Nasry Asfura. ¿Ha tenido alguna comunicación reciente con él?

R.- Hay que dejar claro que son audios falsos. Lo ha dicho el perito Miguel Ángel de la Torre, pero lo ha dicho también Fonexia, por lo que hablar de "conversación" no es apropiado. Yo solo tuve una llamada real con el presidente Asfura el año pasado, cuando fue declarado electo, para desearle lo mejor y decirle que, en su momento, yo regresaría a Honduras.

P.- ¿Quién cree que es el mayor beneficiado del caso 'Honduras Gate'?

R: En Honduras, principalmente tres personajes: el expresidente Manuel Zelaya, el expresidente del Congreso Luis Redondo, y Marlon Ochoa, exmiembro del Consejo Nacional Electoral. Ellos intentaron manipular las elecciones a su favor usando audios similares. Esto es un mecanismo para proteger al liderazgo del Partido Libre de una evidencia real que sí está en las cortes de Estados Unidos: un video donde el hermano de Zelaya pacta con narcotraficantes recibir 650.000 dólares a cambio de eliminar la extradición y la ley de incautación de bienes que yo promoví. Este operativo busca esconder esa evidencia. A nivel continental, buscan victimizarse para beneficiar a la izquierda radical. 

P.- Mencionó a Venezuela y su papel en financiar escuelas de propaganda. ¿Cree que habrá un cambio real allí a corto o medio plazo?

R.- Cuando fui presidente, Honduras impulsó el Grupo de Lima para luchar por las libertades del pueblo venezolano. Sigo creyendo que eventualmente tiene que haber elecciones para que el pueblo venezolano se exprese y tenga sus propias autoridades. Esos principios democráticos tienen que estar presentes más temprano que tarde en Venezuela.

P.- ¿Teme que la creación de deepfakes se convierta en la norma?

R.- Sí, y no solamente en el espectro político. Ocurrirá en el mundo corporativo, en la intimidad de las familias y en la individualidad de las personas. Por eso hay que adelantarse por dos vías: sentando precedentes judiciales y creando legislación. Hay que hacerlo rápido, antes de que causen más daño.

P.- ¿Espera regresar a Honduras dentro de poco tiempo?

R.- Así es. La Corte de Apelaciones del Distrito Sur ordenó la anulación de la condena y la sentencia, y el juez Castel eliminó los cargos. Esos documentos ya están llegando a Honduras y estaré en los próximos días de vuelta en mi país.