SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, ha oficializado la compra de Cursor (cuya matriz es Anysphere Inc.) por la cifra de 60.000 millones de dólares. Con este acuerdo, que se pagará íntegramente en acciones de SpaceX, Musk busca el dominio absoluto en el campo de la inteligencia artificial.
Tras la integración de xAI en su estructura, SpaceX necesitaba un salvavidas tecnológico para sus propios modelos y una vía directa hacia el mercado empresarial. Así, con un movimiento de 60.000 millones de dólares, Elon Musk fusiona la inmensa fuerza bruta de su supercomputadora Colossus con uno de los editores de código líderes a nivel mundial que aporta Cursor para competir a gigantes como OpenAI y Anthropic.
El valor de Cursor
Cursor es un editor de código impulsado por inteligencia artificial que ha liderado una tendencia conocida como "vibe coding", donde los desarrolladores utilizan lenguaje natural para que la IA escriba, depure y estructure el software de forma casi autónoma.
Para junio de este año, Cursor ya estaba generando unos 2.600 millones de dólares anuales en ingresos B2B (de empresa a empresa) y en las filas de clientes corporativos incluyen gigantes de la talla de Adobe y Nvidia. Además, la división de inteligencia artificial de Musk (creadora del chatbot Grok) ha enfrentado duros reveses recientemente, incluida la salida de sus fundadores tras varias polémicas generadas por el modelo. Así, con la compra de Cursor, que ya estaba entrenando modelos conjuntamente con la infraestructura de Musk, supone una inyección directa de talento de primer nivel.
El mayor "casero" de la IA en el mundo
Más allá de la compra de Cursor, la estrategia de Musk consiste en alquilar de supercomputadoras a sus propios rivales tecnológicos. Al producirse una demanda tan salvaje de ordenadores que entrenen y ejecuten modelos de IA en 2026, se ha producido una falta de chips en el mercado. Aquí es donde entra Colossus, el gigantesco centro de datos que xAI construyó en Memphis (Tennessee), equipado con cientos de miles de las codiciadas GPUs de Nvidia.
Ante esta escasez, SpaceX ha optado por una táctica rentable, alquilar esta infraestructura a la competencia. Anthropic (creadores de Claude) cerró el alquiler del 100% de la capacidad de Colossus 1 por 1.250 millones de dólares mensuales, mientras que Google desembolsa 920 millones de dólares al mes por el uso de Colossus 2 para asegurar el soporte y funcionamiento ininterrumpido de su plataforma Gemini.
Irónicamente, Musk está ganando más dinero actuando como el "arrendador" del hardware físico que necesitan otras empresas de IA, que vendiendo sus propios modelos de lenguaje. Google y Anthropic, incapaces de construir infraestructuras lo suficientemente rápido para soportar a sus usuarios, se han visto obligadas a firmar contratos multimillonarios con SpaceX hasta el año 2029.
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