Los españoles consumen menos cigarrillos que antes de la pandemia. Así lo refleja la última Encuesta de Presupuestos Familiares, correspondiente con el año 2025, y que ha publicado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE). De hecho, la estadística revela que no se trata de un fenómeno puntual sino de un fenómeno que se ha ido reduciendo gradualmente en los últimos seis años. En concreto, los cigarrillos medios consumida por persona han pasado desde los 483 anuales en 2019 hasta los 298 en 2025, un descenso del 38,2%.
La evolución muestra una tendencia prácticamente ininterrumpida. Tras el estallido de la pandemia, el consumo medio por persona cayó hasta los 415 cigarrillos en 2020 y desde entonces no ha dejado de descender: 404 en 2021, 363 en 2022, 339 en 2023, 314 en 2024 y apenas 298 en 2025. La misma tendencia se observa al analizar el consumo por hogar, que ha pasado de 1.202 cigarrillos anuales en 2019 a 743 en 2025, una caída también del 38%. En este sentido, que el descenso se produzca tanto por persona como por hogar indica que la reducción del consumo de tabaco responde a un cambio de hábitos generalizado entre los españoles y no únicamente a cambios demográficos o del tamaño de las familias.
El tabaco se encarece un 35% y las familias buscan opciones más económicas
El progresivo descenso del consumo coincide, además, con el encarecimiento del tabaco durante los últimos años, un factor que probablemente ha contribuido a reducir su demanda junto a una mayor concienciación sobre los efectos perjudiciales del tabaquismo.
Además, la comparación entre dos estadísticas del propio INE permite observar otro cambio en el comportamiento de los fumadores. El Índice de Precios de Consumo (IPC) mide cómo se ha encarecido el tabaco en el mercado, mientras que la Encuesta de Presupuestos Familiares refleja el precio medio que pagan los hogares por cada cigarrillo que compran. Si los fumadores hubieran mantenido exactamente los mismos hábitos de compra que en 2019, ambos incrementos deberían ser similares. Sin embargo, mientras el precio del tabaco ha aumentado un 35%, el desembolso medio por cigarrillo solo lo ha hecho un 17%. Esta diferencia apunta a que muchos consumidores han tratado de contener el impacto de las subidas cambiando sus patrones de consumo: optando por marcas más económicas, aprovechando promociones o desplazando parte de su gasto hacia otros derivados del tabaco.
La paradoja: Hacienda recauda más
No obsante, la caída del consumo de cigarrillos no ha tenido un reflejo lineal en la recaudación del Impuesto sobre las Labores del Tabaco. De acuerdo con los datos de la Agencia Tributaria, en 2019 las arcas públicas ingresaron 6.445 millones de euros por este impuesto. Sin embargo, la Agencia Tributaria destacaba que los ingresos habían descendido por tercer año consecutivo hasta situarse en "su nivel más bajo desde el año 2007", una caída que atribuía al "menor consumo" y al "desplazamiento hacia labores menos gravadas".
De hecho, la tendencia continuó durante la pandemia. En 2021, la recaudación descendió hasta los 6.115 millones de euros y el organismo volvía a señalar que la reducción respondía a que "de nuevo se redujo el consumo del producto principal (los cigarrillos)" y a la sustitución por "variedades más baratas".
El punto de inflexión llegó en 2022. Tras cinco ejercicios consecutivos de descensos, la recaudación volvió a crecer hasta 6.682 millones de euros gracias a un ligero repunte del consumo y el encarecimiento del tabaco. Sin embargo, esa recuperación del consumo fue puntual. En 2023, aunque los ingresos aumentaron ligeramente hasta los 6.712 millones de euros, la propia Agencia Tributaria constató que "el consumo de cigarrillos disminuyó un 4,1% y solo las subidas de precios pudieron contener la caída de los ingresos". De hecho, el organismo destacó que "uno de los rasgos más destacados en 2023" fue el incremento de los precios, que antes de impuestos alcanzó "casi un 12% en el caso de los cigarrillos y algo más del 13% en el del resto de labores".
Desde entonces, cada año, ha aumentado la recaudación. En 2025 se alcanzaron los 7.340 millones de euros por el Impuesto sobre las Labores del Tabaco. Sin embargo, la propia Agencia Tributaria deja claro que el récord no responde a un aumento del consumo, sino al endurecimiento de la fiscalidad. Según sus estimaciones, de los 413 millones de euros adicionales ingresados este año, alrededor de 365 millones procedieron directamente de la subida de tipos aprobada el 1 de enero. "Sin ella, los ingresos hubiesen sido solo ligeramente superiores a los de 2024", reconoce el organismo.
Además, la tendencia se mantiene en 2026. Entre enero y abril, la recaudación ha llegado hasta los 2.045 millones de euros, 20 millones más que un año antes. Y, según la Agencia Tributaria, el aumento se explica en estos meses por "el moderado incremento del consumo de cigarrillos y los mayores precios tanto de cajetillas como del resto de labores".
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