Inteligencia Artificial

Por qué China y su ejército de ingenieros no basta para ganar la guerra de la IA

Si el dominio de la Inteligencia Artificial se decidiera únicamente por una cuestión de volumen, la hegemonía tecnológica estaría en Oriente. Las universidades chinas operan hoy como la cadena de montaje, escupiendo al mercado entre 3 y 4,7 millones de graduados en disciplinas STEM (áreas académicas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) cada año, según datos oficiales del gobierno chino. Es una fuerza de trabajo que supera a la de Estados Unidos en una proporción casi de diez a uno según el Foro Económico Mundial. 

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Sin embargo, detrás de los asombrosos datos estadísticos se encuentran algunas grietas. Informes estatales chinos y análisis de consultoras occidentales han recogido cómo, en materia de IA, producir talento en masa no garantiza retener el control del futuro tecnológico. 

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La maquinaria del Estado a pleno rendimiento

La creación de este "ejército" de ingenieros responde a la estrategia estatal china. En el momento en que Beijing declaró la Inteligencia Artificial como el pilar central de su seguridad nacional y hegemonía económica, el sistema educativo giró inmediatamente con la idea de encarar los objetivos del Estado.

A través del filtro del Gaokao, el examen de acceso universitario realizado por millones de jóvenes chinos al año, el Estado identifica a las mentes más brillantes con un ratio de acierto casi seguro. Este sistema tiene su origen ya desde los tiempos de la China imperial, cuando los funcionarios estatales debían aprobar el Keju, y permite que las cuotas universitarias se ajusten a las necesidades del país. Los datos del Ministerio de Educación chino exponen que, solo en el último año, casi 382.000 estudiantes salieron de las aulas con maestrías y doctorados en ingeniería bajo el brazo.

Según algunos expertos como Kai-Fu Lee, exdirector de Google China, estos recién graduados forman la base de la pirámide tecnológica nacional. Si el gobierno necesitara escalar un modelo de lenguaje o entrenar un algoritmo de reconocimiento facial con millones de parámetros, China podría tener la mano de obra necesaria para crearlo en tiempo récord.

Además, estos ingenieros se incorporan directamente a los puesto laborales de megaciudades tecnológicas como Shenzhen, donde son absorbidos por una cultura laboral de extrema intensidad (el horario "996", de 9 de la mañana a 9 de la noche, 6 días a la semana).

La oferta y el déficit

Sin embargo, pese a los esfuerzos chinos, el mercado devora el talento más rápido de lo que las universidades licencian a los nuevos graduados. A pesar de sus cifras récord, la industria tecnológica china se enfrenta a un déficit proyectado de entre 5 y 10 millones de profesionales capacitados en IA. Las startups y los gigantes como Baidu, Tencent o Alibaba compiten ferozmente por un recurso que, a pesar de los esfuerzos de la administración, escasea. En jerga militar, tienen soldados rasos, pero faltan oficiales de alto rango, en este caso; arquitectos de sistemas con experiencia capaces de diseñar algoritmos que compitan con los modelos fundacionales de OpenAI o Google.

El talento nace en China, pero innova en California

Los datos de The Global AI Talent Tracker revelan una fuga de cerebros en la élite tecnológica que amenaza las ambiciones de Beijing. El 38% de los investigadores de IA de mayor impacto a nivel mundial nacieron y estudiaron su carrera universitaria en China. De esa élite, solo un 11% acaba quedándose a trabajar e investigar dentro de su país de origen. 

La abrumadora mayoría hace las maletas hacia instituciones estadounidenses. Buscan horarios menos infames, salarios más elevados de Silicon Valley y un entorno donde la innovación no esté tan estrechamente vigilada por el aparato estatal.

Los desafíos de la carrera tecnológica

China ha logrado lo que ningún otro país en el mundo: industrializar la creación de ingenieros. Ha construido una base técnica colosal que asegura que cualquier avance en IA pueda ser implementado, escalado y comercializado a una velocidad que Occidente no puede igualar. Sin embargo, en el ámbito de la IA, la fuerza bruta de los números posee una serie de limitaciones.

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