Internacional

La detención de Ali Lmrabet, de nacionalidad francesa, el incómodo telón de fondo de la visita de Lecornu a Marruecos

Francia y Marruecos pasan por un buen momento en sus relaciones, que podría verse enturbiado por una mediación a favor de Lmrabet

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, el rey Mohamed VI y el periodista marroquí Ali Lmrabet
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, el rey Mohamed VI y el periodista marroquí Ali Lmrabet | El Independiente

La visita a Marruecos del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, prometía ser un viaje tranquilo. Tan solo un día después de que Francia celebre su fiesta nacional, el jefe de Gobierno galo se traslada este miércoles a Rabat acompañado de una importante delegación de miembros de su Ejecutivo. En la agenda, asuntos relacionados con la cooperación en ámbitos como la economía, la seguridad o el control migratorio.

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En cambio, no se espera que durante la visita se aborde la situación de la libertad de prensa en Marruecos, aunque quizás sea la cuestión de mayor actualidad de acuerdo a las informaciones que llegan desde el reino alauí. En la tarde del domingo, el periodista crítico Ali Lmrabet fue detenido a su llegada a Tánger desde Barcelona, ciudad en la que reside desde hace veinte años.

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Sin embargo, el periodista no tiene solo vínculos con España. Lmrabet es también ciudadano francés. Y, como tal, su detención no ha pasado desapercibida en Francia. "Destacado periodista y crítico marroquí es encarcelado a su llegada a Tánger", titulaba Le Monde. Por su parte, el diario Liberation informaba de que "Marruecos arresta a una figura destacada del periodismo independiente".

A pesar de todo esto, las autoridades francesas han guardado el más absoluto de los silencios sobre el arresto de Lmrabet. A París no le interesa enturbiar el encuentro con Rabat, cuando las relaciones entre ambos países pasan su mejor momento en los últimos años. La culminación podría ser una visita del rey Mohamed VI a Francia, la primera desde marzo del 2000.

El buen momento en las relaciones Francia-Marruecos

La visita de Lecornu a Marruecos coincide con el segundo aniversario desde que Emmanuel Macron anunció el apoyo francés al plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental. "El presente y el futuro del territorio se enmarcan en la soberanía marroquí", manifestó el presidente francés en una carta dirigida a Mohamed VI.

El viraje de Macron, similar al que dio Pedro Sánchez en 2022, puso fin a años de fricciones diplomáticas entre París y Rabat. A este cambio en la política de Francia respecto al Sáhara Occidental le siguió una visita del presidente francés a Marruecos en octubre de 2024. Desde entonces, las autoridades francesas han sido unos de los principales valedores de lo intereses marroquíes sobre el territorio saharaui en el plano internacional.

Según medios próximos a la monarquía marroquí, Francia tuvo un papel fundamental en la aprobación de la resolución 2797 sobre el Sáhara aprobada en octubre de 2025 por la ONU. En el texto, el Consejo de Seguridad aceptó por primera vez el plan de autonomía marroquí como una de las bases para la solución del conflicto. Quedó claro que las tensiones con Rabat habían quedado en el pasado.

Lmrabet, incómodo también por la cuestión saharaui

Por muy francés que sea Lmrabet, se trata de uno de los periodistas más incómodos para la monarquía alauí. En 2003, fue condenado a cuatro años de prisión por sus publicaciones satíricas y críticas con el Majzén -el "estado profundo" que gobierna Marruecos-. Sin embargo, una fuerte campaña internacional a favor de su liberación y la huelga de hambre iniciada por el propio periodista lograron que Mohamed VI lo indultase al año siguiente.

Aun así, el régimen alauí no tendría que esperar mucho tiempo para continuar su ataque contra Lmrabet. El periodista sería inhabilitado para ejercer la profesión en su país durante diez años en 2005, momento en el que se fijó su residencia en España. El motivo fue su decisión de referirse a la población saharaui que vive en los campamentos de Tinduf (Argelia) como "refugiados". En la retórica oficial marroquí, estas personas son consideradas "población secuestrada" por el Frente Polisario y Argelia.

El apoyo francés a la soberanía alauí sobre el Sáhara Occidental será uno de los temas que se aborden durante la visita, que se extenderá hasta el jueves. Junto a Lecornu viajará hasta Marruecos el ministro de Asuntos Exteriores, Laurent Nuñez, que se reunirá con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit. No parece probable que el canciller galo vaya a querer meter en la conversación la liberación de un periodista crítico con el régimen que en el pasado se ha salido de la narrativa oficial sobre la cuestión saharaui.

En lugar de esto, Lecornu participará el jueves en una ceremonia en el mausoleo real alauí, donde están enterrados Mohamed V y Hassan II. Después tendrán lugar los encuentros bilaterales que culminarán con la firma de varios acuerdos en ámbitos como defensa, inmigración y economía.

España también guarda silencio

El Gobierno francés no es el único que no quiere molestar a Marruecos con preguntas sobre Ali Lmrabet. El periodista, casado con la profesora española Laura Feliú, tampoco ha encontrado grandes muestras de apoyo entre las autoridades españolas. En el momento de la publicación de este artículo, el Ministerio de Asuntos Exteriores no ha respondido a las preguntas de El Independiente sobre si piensa intermediar para facilitar su liberación.

De hecho, el ministro José Manuel Albares ha ido un paso más allá, asegurando que no estaba al tanto del caso de Lmrabet en una entrevista a la Cadena Ser. De esta manera, los gobiernos de Francia y España hacen oídos sordos a las múltiples peticiones de organizaciones como Reporteros Sin Fronteras, que ha pedido la liberación urgente del emblemático periodista.

Según la clasificación de RSF, Marruecos ocupa el puesto 105 en lo relativo al ejercicio de la libertad de prensa. Prueba de ello han sido los motivos esgrimidos por las autoridades alauís para detener a Lmrabet: "Comentarios difamatorios e insultantes contra personas e instituciones, y ofensivos hacia organismos regidos por la ley". Aun así, parece improbable que este nuevo caso de persecución contra periodistas provoque ningún tipo de reacción en Madrid o París, centrados en contentar a Rabat.

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