Mariano Rajoy no se desdice. Tras la victoria de la selección española ante Francia, que ha clasificado a la Roja para la final del Mundial de Estados Unidos 2026, el expresidente del Gobierno ha vuelto a la carga desde su tribuna de El Debate. Lejos de entonar cualquier tipo de disculpa por la monumental polémica diplomática que provocó al afirmar que el combinado galo jugaba "sin franceses", Rajoy ha aprovechado la euforia del triunfo deportivo para contraatacar, tildar de "chivatos" y "alborotadores" a los miembros del Ejecutivo español que censuraron sus palabras y reafirmarse en su particular estilo: "Ustedes ya saben cómo soy y lo que pienso".
Bajo el irónico título 'Hay que tener buen humor', el exlíder del PP arranca su análisis celebrando el "sobresaliente" papel de los de Luis de la Fuente, situando la gesta a la altura del histórico Mundial de Sudáfrica 2010. Rajoy reparte elogios a los jugadores y al seleccionador, desliza su habitual escepticismo ante los planes de la FIFA de ampliar el torneo a 64 selecciones para 2030 –"no sabemos si habrá hoteles suficientes para todos"– y deja claro que le da igual medirse en la final a Argentina o a Inglaterra: "A mí, ninguno [me gusta más]. Además, mis preferencias son irrelevantes".
Un nuevo dardo a Sánchez
El expresidente no ha dejado pasar la oportunidad de saldar cuentas tras el ruido político de los últimos días. Primero, con un dardo directo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al desear "fervientemente que España consiga siempre la victoria", rematando con un indisimulado reproche: "No que gane el mejor, como prefiere –así lo afirma– él".
Pero el plato fuerte de la columna llega al abordar las acusaciones de racismo vertidas por varios ministros del Gobierno francés, una polémica que escaló hasta el punto de que la ministra francesa de Ultramar instó a la Federación Francesa de Fútbol a emprender acciones legales contra él. Rajoy despacha el asunto con sorna, agradeciendo "a las autoridades por la atención que me han prestado en este Mundial".
"La pena es que tantos esfuerzos dedicados a glosar mis virtudes les hayan distraído de otras cuestiones. Son estas las que importan a los españoles (...) y debían ocupar a esas autoridades", escribe el expresidente.
"Chivarse a un ministro extranjero"
A renglón seguido, el ex inquilino de la Moncloa eleva el tono y acusa directamente al Ejecutivo de coalición de utilizar sus palabras de forma instrumental para desviar la atención de los problemas domésticos. Para Rajoy, la reacción del Gobierno de España no ha sido una cuestión de principios, sino una burda maniobra de distracción.
A las autoridades españolas, señala, "les interesa más chivarse a un ministro extranjero o hacer una reverencia a un primer ministro para provocar ruido, distraer la atención, alborotar y todo para que no se hable de lo que estamos viviendo". Una dura alusión a las llamadas de atención y desmarques que el Gobierno de Sánchez escenificó ante París tras el estallido del escándalo.
Fiel a sí mismo, Rajoy concluye su artículo dejando claro que no piensa pedir perdón por dudar de la francesidad de los subcampeones del mundo. "Ellos no piden perdón por nada. Eso, por lo visto, siempre les toca a otros. Ustedes ya saben cómo soy y lo que pienso. ¡Viva España! Hemos ganado una vez más", remata. La semifinal se ha ganado en el césped, pero la batalla de Rajoy continúa.
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