Los nacionalpopulistas europeos creían que el pistoletazo de salida lo daría Viktor Orbán en la primavera pasada. Marine Le Pen dijo en un mitin en Budapest en vísperas de las legislativas en Hungría que la victoria de Orbán sería la primera de una serie que acabaría dando un vuelco en el Consejo Europeo en 2027. El próximo año hay elecciones presidenciales en Francia, y legislativas en España, Polonia e Italia. Sin embargo, Orbán perdió. Ahora es un pequeño estado de Alemania del Este el que ha acaparado todos los focos: en Sajonia-Anhalt se ha quedado al borde de la mayoría absoluta la extrema derecha. Es la primera vez desde la derrota del nazismo que un partido con elementos neonazis en su seno tiene serias posibilidades de gobernar un Land. La líder federal, Alice Weidel, ya ve posible llegar al 40% en las legislativas de 2029.

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El primero en aplaudir la novedad fue Donald Trump, que divulgó los sondeos el domingo que anticipaba la clara victoria de AfD. El mensaje antiinmigración y antiliberal de AfD, que aboga por una "Alemania para los alemanes", guarda mucha similitud con el lema MAGA (Make America Great Again) de Donald Trump. AfD libra, como los MAGA, una batalla cultural, que en el caso de Sajonia-Anhalt se apoya en la Ostalgie (la nostalgia de la antigua RDA).

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"Hay una gran desconfianza en el proceso democrático y AfD se nutre de eso. Ha vendido a los votantes descontentos que les va a devolver su autoestima y su identidad. Sajonia-Anhalt plantea un test de estrés para Alemania", afirma Andreas Zick, profesor de Socialización e Investigación de Conflictos en la Facultad de Ciencias de Educación de Bielefeld.

El vicepresidente J.D. Vance se inmiscuyó en las elecciones legislativas de febrero de 2025, con un claro rechazo al cordón sanitario o Brandmauer. AfD ha quedado fuera hasta ahora de cualquier opción de gobierno al negarse el resto de los partidos a pactar con una formación calificada de extrema derecha por la Oficina de Protección de la Constitución. El problema es que AfD en Sajonia-Anhalt ha crecido tanto que una mayoría alternativa es prácticamente inviable.

En Rusia, el influyente empresario ruso Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, declaró que el resultado de AfD era "histórico", que el gobierno alemán estaba "desacreditado" y que el canciller alemán había sido "humillado". Rusia considera a Merz su enemigo por el apoyo incondicional a Ucrania y por haber reconocido formalmente la amenaza que plantea el Kremlin a Europa. Alemania ha dejado de mirar a otro lado y eso ha molestado a Putin. Trump y Putin aplauden y apoyan todo lo que puede desestabilizar Europa, y Alemania es un país clave en la Unión Europea.

El fin 'de facto' del 'Brandmauer'

Así se explica que la victoria de AfD en un Land de apenas 1,7 millones de votantes haya provocado lo que Der Spiegel califica como un terremoto de magnitud 9 en Alemania. En la rueda de prensa en Berlín, el canciller federal, Friedrich Merz, reconocía que era la derrota que más había dolido en la CDU en décadas, pero aseguraba también que no iba a abandonar el barco.

La CDU sigue negándose a pactar con AfD en Sajonia-Anhalt, y se ha echado a un lado para que intente formar gobierno Ulrich Siegmund, el líder de la extrema derecha en el Land. Va a mantener conversaciones con diputados para sumar los tres apoyos que le faltan para la mayoría.

Los rojipardos de la Lista Sahra Wagenknecht (BSW) podían darle apoyo externo: coinciden en política energética, migratoria y en su cercanía con el Kremlin. "Será el fin de facto del Brandmauer porque BSW va a tolerar o pactar. No creo en la idea del Brandmauer. En el espacio local la gente acabará cooperando. No solo por supervivencia sino porque no hay alternativa a la alternativa", señala Andreas Zick. 

La tracción de la victoria de AfD tendrá un primer efecto en las elecciones de Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania. La extrema derecha está bien situada en los dos Länder. En Mecklemburgo lidera los sondeos AfD pero los socialdemócratas, gracias al carisma de Manuela Schwesig, están recuperándose. Allí será difícil que alcance el poder la extrema derecha. En Berlín la CDU, la Izquierda y AfD están muy igualados. En los dos casos, quedará de nuevo en evidencia el descontento de los votantes con el Gobierno federal. En principio, Merz no afronta elecciones hasta 2029, pero la presión para que haga "un Starmer" puede incrementarse cada vez más si AfD sigue en ascenso.

Cuenta atrás para Marine Le Pen

De las citas electorales de 2027, Francia es escenario de la más relevante para el destino de Europa. Reagrupamiento Nacional, con Marine Le Pen como candidata, lidera los sondeos de las presidenciales de la primavera. Después de dos mandatos consecutivos, el centrista Emmanuel Macron dejará El Elíseo. En 2017 y 2022 Macron se impuso en segunda vuelta a Marine Le Pen. El próximo año Macron no tiene un claro sucesor en el centro ni en la derecha moderada. Hay numerosos candidatos, lo que perjudica las aspiraciones de todos. Marine Le Pen se beneficia también de que el frente republicano, la versión francesa del Brandmauer alemán, se ha derribado. Ya se vio en las europeas de 2024 y en las legislativas convocadas a continuación.

Le Pen ha moderado su imagen desde hace tiempo. Es el proceso que se denomina en Francia desdiabolización. Es significativo que Reagrupamiento Nacional (RN) hace dos años se distanció de AfD en el Parlamento Europeo, donde están en grupos diferentes. AfD cuenta con elementos neonazis en sus filas, y es prorruso. Los dirigentes de RN han sido muy discretos sobre la victoria de la extrema derecha de Sajonia-Anhalt. Le Pen lleva años trabajando su imagen para parecer presidenciable. Incluso llegó a dar la espalda a su padre por su negacionismo así que marcar distancias con AfD es un detalle menor.

Pero si Le Pen llega al Elíseo el seísmo en la Unión Europa será de gran intensidad. Un gobierno nacionalpopulista puede desestabilizar la Unión Europea, debido al tamaño de Francia, a su arsenal nuclear y a su papel como país fundador del club comunitario. Y después de Francia se votará en Italia, donde Meloni intentará mantenerse en el poder con una alianza que puede escorarse más a la derecha por la irrupción del general Vannacci. También en Polonia, donde Ley y Justicia, aliado con otras fuerzas nacionalistas, aspira a volver al poder. Y en España, con Vox, que sí felicitó a AfD, que aspira a ser socio de gobierno con el Partido Popular. En caso de victoria de los soberanistas en todos estos países el Consejo Europeo será muy diferente. Y Europa también. Trump y Putin sueñan con ese día.