Alles ist möglich (todo es posible) es el contundente lema de la campaña de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt. Este Land del este de Alemania, con un censo de 1,5 millones de votantes, el que cuenta con una población más envejecida, es un laboratorio político para la extrema derecha. AfD ve posible alcanzar el poder por primera vez después de meses encabezando los sondeos. La victoria de AfD es segura, con más del 40% en la media de los sondeos, y está más cerca que nunca de una mayoría absoluta. Dependerá de su porcentaje de voto y de cuántos partidos superen el 5% y entren en el Parlamento de Magdeburgo.

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"En el Este hay una amenaza de terremoto electoral y toda Alemania puede temblar", titulaba el Bild Online. Empieza el seísmo en Sajonia-Anhalt este domingo, y seguirá con las elecciones en Berlín y Meckelmburgo-Antepomerania el 20 de septiembre. Donde realmente tiene opciones AfD es en Sajonia-Anhalt, aunque también obtendrá buenos resultados en los otros dos Länder. Para la extrema derecha europea sería un impulso con vistas a las elecciones de 2027 en Francia, Italia, Polonia y España.

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Alternativa para Alemania (AfD) ya ganó las elecciones en Turingia justo hace dos años con uno de los más políticos más radicales como cabeza de cartel, Bernd Höcke. Era la primera vez que la extrema derecha ganaba una elección regional desde la Segunda Guerra Mundial, y lo hacía donde se gestó la victoria del nazismo en 1933. En Turingia funcionó el Brandmauer, el cordón sanitario que bloquea las coaliciones con AfD. Pero es una fórmula que se agota.

La imagen de Alemania en juego

"La llegada al poder de AfD en Sajonia-Anhalt sería preocupante. Es una cuestión clave para la democracia alemana con consecuencias para el propio Land y para la política federal. La imagen de Alemania está en juego con esta elección aunque son pocos votantes", afirma el alemán Mario Kölling, profesor de Ciencia Política en la UNED.  

Las calles de Magdeburgo, la capital de Sajonia-Anhalt, están llenas de carteles con la imagen de Ulrich Siegmund, de 35 años, el candidato de AfD, a quien Der Spiegel calificó este verano como "el hombre más peligroso de Alemania". Siegmund lo aprovechó para arremeter contra la prensa del establishment. Promete a los votantes la vuelta de la "buena y segura vieja Alemania". Suena a eso de hacer América grande de nuevo, al igual que el programa recuerda a las ideas MAGA.

Siegmund ha protagonizado una campaña dinámica con guiños a la Ostalgie, la nostalgia de la República Democrática Alemana. Ha convocado excursiones en moto, que encabezaba en su moto Simson, una marca mítica en la RDA. Y se ha dedicado horas a firmar camisetas con su nombre o el lema de AfD.

"Me parece peligrosa la creación de la identidad de Alemania del Este en contra del Oeste. Y puede haber respuesta en el Oeste. AfD se ha acercado a esta nostalgia. Han utilizado esa evocación de los mejores tiempos pasados. En realidad antes había más paro y más delincuencia pero esos votantes a quienes suena bien el mensaje vivían sus mejores momentos vitales", señala Kölling. Curiosamente Sajonia-Anhalt es un Land pobre que depende de la ayuda del oeste. Su PIB per capital es el menor de los Estados federados, unos 38.000 euros.

Siegmund, ex comercial que fundó una empresa de fragancias para interiores, ha cultivado la empatía para conseguir que los votantes de AfD no se sientan estigmatizados. Esa normalización de un partido de extrema derecha en el país que dijo "nunca más" tras el Holocausto era impensable hace una década.

Un programa piloto para Alemania

"Queremos que todo el mundo disfrute de la alegría de ser alemán", suele repetir Hans-Thomas Tillschneider, ideólogo del partido y autor del programa electoral. "Celebramos el hecho de ser alemanes", decía en los mítines, que suelen convertir en fiestas para toda la familia.

Este ensalzamiento del sentimiento alemán no tendría por qué objetarse si no se tradujera en antisemitismo, anti islamismo y anti inmigración. Hay un rechazo a los que llegan de fuera, aunque en realidad son los que ayudan a mantener a flote la economía de un Land envejecido. En muchos rincones de Magdeburgo se ven locales de comida vietnamita, tailandesa, china, y los que llegaron en los últimos tiempos temen por su futuro. El 80% de los inmigrantes que viven en Sajonia-Anhalt se están planteando irse, si AfD logra gobernar.

Los economistas han advertido de que la salida de trabajadores extranjeros debido a la retórica xenófoba derivaría en la falta de personal en servicios básicos, como la sanidad, en un Land con una población menguante y envejecida.

Bajo la batuta de Tillschneider, AfD ha desarrollado su visión para gobernar Sajonia-Anhalt en un programa de 258 páginas, en el que queda claro cómo sería el experimento en este Land, un punto de partida para otros gobiernos regionales y quién sabe si el gobierno federal. Ahora AfD es el primer partido de la oposición en el Bundestag. En las elecciones de 2025, ganó la CDU/CSU, liderada por Friedrich Merz, y AfD quedó en segundo lugar. Merz, con una popularidad en caída libre, lidera un gobierno de coalición con los socialdemócratas.

En su programa AfD aboga por abolir el derecho de asilo y restablecer las relaciones con Rusia, aunque no son competencias de los Länder. Son llamadas para marcar el territorio. Tillschneider, al igual que otros dirigentes de AfD, no ocultan sus simpatías por el Kremlin.

El manifiesto promete un giro "de 180 grados" en el enfoque de la migración, desde la educación separada de los niños refugiados (y de los discapacitados) hasta la reasignación de los fondos destinados a la integración a una unidad centrada en la remigración. También presionarán a las autoridades federales para que dejen de reconocer a los ucranianos como refugiados de guerra. Quieren introducir el ruso en el curriculum escolar. Si AfD consigue gobernar en Sajonia-Anhalt, en el Kremlin correrá el vodka. Alemania se ha atrevido por fin a verbalizar el peligro que supone la amenaza de Rusia y en el Kremlin este cambio ha sentado mal.

Un giro de 180 grados en educación

"Proponen cambios radicales en cultura, educación, seguridad, o radio y televisión públicas. Son competencias de los Länder. Por ejemplo, quieren eliminar las cadenas públicas, pero no creo que sea fácil hacerlo. Seguro que lo intentarán. En educación quieren limitar la obligación de asistencia a la escuela (Schulpflicht) para permitir la educación en casa. También pretenden reducir las ayudas a instituciones que trabajan por la democracia, la diversidad, la inclusión... Esto haría mucho daño. Está claro que Sajonia-Anhalt se convertiría en un laboratorio para la extrema derecha", apunta el profesor Kölling.   

AfD también ha prometido introducir cambios en el plan de estudios escolar, en lo que su ideólogo, Hans-Thomas Tillschneider, describe como "más Bismarck, menos Hitler". La idea que subyace es que el énfasis en el auge del nacionalsocialismo y el Holocausto traslada la culpa de lo ocurrido a la generación actual. Tillschneider, como otros dirigentes de AfD, creen que la llamada "cultura del recuerdo", es decir, el cultivo de la memoria para no olvidar el genocidio nazi fomenta una "cultura de la culpa" que impide al alemán sentirse orgulloso de serlo. En Alemania del Este cala bien este mensaje debido a que durante el comunismo la población terminó creyendo que no había tenido nada que ver con los nazis.

Siegmund y Tillschneider se complementan. Como escribe James Angelos en Politico, "si Siegmund es la imagen de AfD en Sajonia-Anhalt, Tillschneider sería el cerebro". Es probable que en caso de victoria, Tillschneider ocupe la cartera de Educación. En las universidades también temen la llegada de AfD al poder. El partido quiere entrar a saco y desmantelar el sistema, aunque la libertad académica está garantizada por la Constitución. "Hay temor a que haya recortes en el presupuesto o a que se limite el acceso a los estudiantes procedentes de países como India", explica Rajim Hajji, profesor de Sociología en la Universidad Magdeburg-Stendal de Ciencias Aplicadas.

A juicio del profesor Hajji, "para atraer al votante hay que hablar su idioma, hacerse entender, y ganarse su interés; además, AfD se beneficia del clivaje que ahora existe entre los partidos convencionales y la alternativa que representa".

El profesor Hajji explica cómo AfD ha encontrado un terreno abonado en Sajonia-Anhalt debido a factores demográficos (envejecimiento de la población), económicos (tasa de desempleo) y nivel educativo (hay más apoyo entre los que tienen menos estudios). "En el este además hay que tener en cuenta que la cultura política es diferente y hay menos confianza en las instituciones".

Hace cinco años, AfD conseguía el 20,8% de los votos y la CDU el 37,1%. Entraron en el Parlamento regional la Izquierda, el SPD, los Verdes y los Liberales. En los sondeos, AfD llega ahora hasta el 43% mientras que la CDU apenas alcanza el 23%. El cambio de liderazgo en la CDU (se retiró el carismático Rainer Haseloff) les ha perjudicado. Los liberales y la lista Sahra Wagenknecht se quedarían fuera, y los Verdes lo consiguen por los pelos. Si no entraran los Verdes, las opciones de que AfD pueda gobernar en solitario se incrementan.

En todo caso, si no gobierna la extrema derecha, la CDU, cuyo líder Sven Schulze ha tratado de marcar distancias con el canciller Merz, lo tendrá difícil. Deberá romper con otro de sus principios: no aliarse con La Izquierda. Y la gobernabilidad será muy complicada.