En cuestión de días, el tablero geopolítico en Oriente Medio ha dado un vuelco a favor de Irán y sus aliados. Los rebeldes hutíes de Yemen han logrado hacerse con el control de la costa occidental del país. Ahora, los aliados de la República Islámica controlan el estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas comerciales más importantes del planeta. Y han encontrado en la inteligencia artificial un importante aliado en su ofensiva contra las fuerzas yemeníes, respaldadas por Arabia Saudí.

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El pasado miércoles, un audio comenzó a circular por redes sociales. En él, el general Tareq Saleh, uno de los hombres fuertes del bando progubernamental, instaba a las fuerzas bajo su mando a retirarse ante el avance de los hutíes. Sin embargo, tal comunicación nunca se produjo. La grabación había sido manipulada con IA, en una sorprendente operación de guerra psicológica por parte de los rebeldes, según ha confirmado el analista Mohammed el-Basha.

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El impacto que la difusión de una información tan insensible podía causar entre las fuerzas gubernamentales quedó de manifiesto ese mismo día. A través de su medio oficial, lanzaron un aviso: "Cualquier declaración o postura del líder de la resistencia, el general Tareq Saleh, se publica únicamente a través de los canales oficiales del medio militar, y cualquier otra carece de veracidad".

"Los hutíes son muy buenos en propaganda", explica a El Independiente Layla Hamad Zahonero, experta en las tácticas de los rebeldes. Aunque la investigadora asociada del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC) no puede confirmar que dicha grabación estuviese detrás del repliegue de las fuerzas gubernamentales yemeníes, no descarta que así fuese. Tampoco que los hutíes difundiesen el audio a posteriori para "diezmar la seguridad" del bando contrario y generar aún más confusión.

Mazazo para Arabia Saudí

"La retórica hutí está operando a dos niveles: por un lado está diciendo 'utilizamos inteligencia artificial y conseguimos imitar la voz de Tareq Saleh y que todos se retiraran', por el otro lado está fomentando la imagen de que el bando antihutí está vendido", detalla Hamad. Y es que el enfrentamiento entre los rebeldes y el gobierno yemení reconocido internacionalmente va mucho más allá de un conflicto interno. Desde el comienzo de la guerra civil en 2014, ambos bandos han sabido desplegar una importante red de alianzas.

Los hutíes forman parte del Eje de Resistencia iraní, mientras que el bando gubernamental cuenta con el apoyo de Arabia Saudí. Sin embargo, Riad no acudió al rescate de las fuerzas oficialistas cuando los rebeldes se hicieron la semana pasada con el control de Mocha, ciudad clave para el dominio sobre el estrecho de Bab el-Mandeb. Una fuente en la región consultada por la CNN se ha referido a lo sucedido como una "cagada de proporciones épicas" por parte de los saudíes y los estadounidenses.

A la toma hutí de Mocha le siguió la de la isla de Perim, en el corazón del estrecho. Si logran asegurar estas posiciones, los rebeldes tendrán la llave del comercio mundial: Bab el-Mandeb es el corredor sur que conecta con el canal de Suez. Desde hace años, la milicia -que controla un tercio del territorio yemení- impone un bloqueo contra los barcos saudíes en este cuello de botella naval. Con sus nuevos avances, la amenaza a Riad se multiplica. Este mismo lunes, el portavoz militar de los hutíes ha informado de un ataque contra la base aérea saudí Rey Khalid. Sin embargo, el mayor golpe asestado en los últimos días a Arabia Saudí ha llegado desde más lejos.

El viernes Riad se vio obligado a cerrar el oleoducto Este-Oeste, que transporta cerca del 5% de petróleo mundial. Era la única puerta de salida para sus exportaciones de crudo tras el cierre de Ormuz. La paralización del suministro se produjo tras un ataque contra las instalaciones por parte de las milicias proiraníes de Irak, una prueba de que los hutíes se están valiendo del Eje de la Resistencia para "ahogar" a Arabia Saudí, en palabras de la investigadora del CEARC.

El Eje de la Resistencia se reagrupa

Frente al debilitamiento de otros aliados de Irán como Hizbulá o Hamás se encuentran muy debilitados tras años de conflicto en Oriente Medio, los hutíes han resurgido de las cenizas. En la primavera de 2025, EEUU lanzó una operación a gran escala contra los rebeldes yemeníes, en aquel momento el azote de los barcos que transitaban Bab el-Mandeb como represalia por la ofensiva israelí contra Gaza.

"La operación causó mucho daño a los hutíes", admite Hamad. Desde entonces, los rebeldes habían mantenido un "perfil bajo" ante el conflicto regional. Cuando EEUU e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán en febrero, entraron en la contienda a un nivel "simbólico", asegura la investigadora, ya que se limitaron a lanzar un par de misiles contra territorio israelí.

A la vista de los recientes acontecimientos, parece que los rebeldes no querían involucrarse directamente en la guerra con Irán porque querían recuperar su poderío militar. "Y lo han conseguido", añade la experta. Para incrementar sus capacidades militares se han valido de la inestimable ayuda de Irán, pero también de grupos que operan en el Cuerno de África.

De hecho, son ya capaces de producir su propio armamento, y también están sacando partido de las nuevas tecnologías para ello. La prueba de ello es un informe reciente de Anthropic IA, en el que la empresa afirma haber frustrado un intento de emplear su modelo Claude para el software de guiado de misiles. procedente de "célula de actores que representan una amenaza, con base en el norte de Yemen".

Simpatizantes de los hutíes en Yemen
Simpatizantes de los hutíes en Yemen | Europa Press

Dos estrechos para controlar el mundo

Quizás los más satisfechos con la victoria hutí en el oeste del país sean los iraníes. Un posible bloqueo doble en el estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb sería muy beneficiosa para Teherán. De producirse, un estrangulamiento de este tipo podría suponer el colapso del comercio mundial. "Simplemente la amenaza latente ya produce un descenso del flujo", asegura la investigadora del CEARC.

Sin embargo, Hamad no cree que los intereses de hutíes estén alineados con los de la República Islámica, al menos en lo que respecta al paso marítimo que ahora controlan. La experta cree que, por el momento, los rebeldes yemeníes no están interesados en bloquear Bab el-Mandeb. Y el motivo principal es que no quieren reavivar el conflicto con EEUU, puesto que saben que Washington "les puede hacer muchísimo daño".

"Están buscando presionar a Arabia Saudí sin reactivar a Estados Unidos", incide. Durante todos estos meses han sabido esperar el momento de "mayor debilidad" de Riad, pero también han atacado en el momento más oportuno para frenar a Washington. Con las elecciones de medio mandato (midterms) a la vuelta de la esquina, Donald Trump no tiene ningún interés en abrir un nuevo frente militar en Oriente Medio y perder aún más popularidad entre el electorado norteamericano.

"Cuando ven una situación de estancamiento los hutíes buscan el momento en que su adversario es más vulnerable para hacer una escalada que fuerce al otro a mover ficha; cualquier avance militar supone una situación ventajosa si se fuera a negociar", resume la investigadora. Y siempre manteniendo el equilibrio necesario para no arrastrar a EEUU al conflicto.

Por el momento, parece que la estrategia hutí ha dado sus frutos. Según ha informado el medio Axios, Trump rechazó intervenir en Yemen cuando el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, le llamó hasta en dos ocasiones el jueves para pedirle que atacase a los rebeldes.

La población civil, en medio del fuego cruzado

Mientras las potencias mueven ficha, la población sufre las consecuencias. Tras más de una década de una descarnada guerra civil, Yemen se encuentra en una situación límite. En 2018, la ONU alertó de que el país sufría "la mayor crisis humanitaria del planeta". Y, aunque ha experimentado una tímida recuperación durante los últimos años, el recrudecimiento de la violencia vuelve a elevar la preocupación sobre la población civil yemení.

La Organización Mundial de la Salud ha elevado los muertos durante los últimos días de combates a 500, mientras que los heridos ya superan los 2.000; y ya han comenzado los desplazamientos internos. "Que se reactive la guerra en Yemen no es una buena noticia", lamenta Hamad.

A esto se suma que la situación económica dentro del país es "muy precaria", especialmente en las regiones controladas por los hutíes. "En lo económico es donde ellos tienen la guerra perdida, con una población que lo está pasando realmente mal", apunta la experta. En los peores momentos de la guerra, la hambruna se extendió por buena parte del país, hasta el punto de que cerca de un 80% de la población dependía de la ayuda humanitaria para poder sobrevivir.

"Una guerra prolongada ahora mismo en Yemen llevaría a exacerbar una situación que todavía no se ha arreglado", alerta. Y con las tropas hutíes avanzando ahora hacia Marib, uno de los principales yacimientos petroleros en el centro del país, todo parece apuntar a que el conflicto va encaminado en esa dirección.