Ceuta ha recibido este martes a los reyes Felipe VI y doña Letizia con una demostración masiva de fervor popular y alivio institucional. Dos meses y medio después de la entrada de cerca de 80.000 migrantes, que provocó una crisis social y política todavía no resuelta, miles de ceutíes se han echado a la calle para arropar a los monarcas con banderas de España y proclamas en defensa de la españolidad de la plaza. Don Felipe y doña Letizia han respondido a ese clamor con un mensaje explícito de amparo grabado de su puño y letra en el Libro de Honor del Ayuntamiento: "Había una deuda que hoy saldamos al tiempo que transmitimos la cercanía y el afecto de toda España (...) y el compromiso de todo el país con el futuro de los ceutíes, que es el futuro de España".
La esperada visita, cubierta por cerca de 200 medios de comunicación acreditados, arrancó a las 12:15 horas con el aterrizaje del helicóptero real. Desde su llegada al Paseo Alcalde Sánchez Prados y la Plaza de África, los Reyes se han visto envueltos en un constante baño de masas donde se han coreado lemas como "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende", "Un caballa nunca se rinde" o "Ceuta unida jamás será vencida", junto a pancartas de bienvenida y agradecimiento. Tras el saludo inicial a pie de calle, los monarcas accedieron al Palacio de la Asamblea y salieron a saludar al balcón principal junto al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, y el ministro de Política Territorial y responsable del mando único para Ceuta, Ángel Víctor Torres, mientras el Rey portaba el bastón de mando consistorial.
La advertencia de Vivas: "Ceuta es una olla a presión"
El tono festivo del exterior contrastó con la extrema crudeza del diagnóstico institucional en el Salón del Trono, donde Felipe VI recibió las llaves de oro de la ciudad y un grabado a la acuarela de la artista local Belén Abad de los Santos. En su discurso, Juan Jesús Vivas agradeció el "aliento" de la Corona, pero trazó un panorama dramático al describir a Ceuta como una "olla a presión que, en cualquier momento, puede estallar".
Antes de la pausa del mediodía y tras mantener una reunión de trabajo con miembros de la corporación y representantes de la sociedad civil y las fuerzas de seguridad, don Felipe y doña Letizia se desplazaron al vecino Santuario de Nuestra Señora de África. La visita a la patrona tuvo un especial significado para los vecinos, que el pasado 4 de agosto no pudieron celebrar sus fiestas patronales al encontrarse la ciudad en plena emergencia.
Convivencia en las aulas y homenaje a los fallecidos
Por la tarde, la agenda de los Reyes pone el foco en la cohesión social y el duelo colectivo. Don Felipe y doña Letizia visitan el CEIP Vicente Aleixandre, ubicado en la barriada de La Manzanera. El centro, que cuenta con 141 alumnos –el 69% musulmanes y el 27% católicos–, representa el modelo de convivencia multicultural en las aulas, pero también simboliza una de las etapas más complejas de la crisis por la incertidumbre y las protestas que rodearon la vuelta a las clases en septiembre. Allí, los monarcas se reúnen con profesores, personal del centro y familias.
Posteriormente, la comitiva se traslada al cementerio musulmán de Sidi Embarek para participar en un acto ecuménico inédito junto a representantes de las cuatro confesiones presentes en Ceuta (cristiana, musulmana, judía e hindú). El homenaje recordará a las víctimas que perdieron la vida en el mar a finales de julio, entre ellas una mujer y un niño. En el camposanto descansan cerca de un centenar de los fallecidos identificados tras las labores de rescate y enterramiento de urgencia habilitadas por el Consistorio.
La jornada concluirá con una recepción con diversos sectores de la sociedad ceutí antes de que los Reyes pernocten en el Parador de la ciudad. El miércoles emprenderán rumbo a Melilla para cumplir con un programa de similares características.
El viaje supone un hito institucional de primer orden: la Corona no pisaba las dos ciudades autónomas desde noviembre de 2007, cuando la visita de don Juan Carlos y doña Sofía desató un profundo malestar en Rabat. Casi dos décadas después, y pese a las advertencias lanzadas el pasado viernes por el monarca alauí Mohamed VI rechazando cualquier "presión o chantaje", Felipe VI ha querido reafirmar sobre el terreno la plena soberanía y la pertenencia indiscutible de Ceuta al Estado español.
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