El Gobierno sabe que, tras la tragedia del pasado 28 de octubre en Urda, el segundo siniestro ferroviario en poco más de nueve meses, y en el mismo corredor, la línea Madrid-Andalucía, la confianza en el tren está "quebrada", que los ciudadanos pueden sentirse inseguros al montarse en un vagón. Por eso los mensajes del presidente en los últimos días van en la misma dirección, intentar recuperar lo antes posible la confianza en el sistema, porque "no es asumible" para un país como España que hayan sucedido dos accidentes mortales, de enorme magnitud —46 muertos en Adamuz (Córdoba) y al menos 69 en Toledo, la pasada semana—, en un mismo año. Ese propósito lo intentará acometer "cueste lo que cueste", añadió este lunes Pedro Sánchez desde Barcelona.
Participaba el jefe del Ejecutivo en el foro World in Progress, organizado por el Grupo Prisa en la ciudad catalana, y quiso arrancar su discurso, lógicamente, por el choque de Urda. Para dedicar sus palabras a las víctimas y a las familias "rotas por culpa de un accidente que jamás debió suceder", adelantar el contenido del real decreto ley de ayudas que mañana aprobará el Consejo de Ministros y lanzar un mensaje político, avanzando algunas puntadas de por dónde reorientará la campaña electoral: la defensa de "mucha más inversión" en los servicios públicos.
Sánchez incidió en que el Gobierno va a estar "al lado" de las víctimas y sus familias, también cerca de las 34 personas heridas que siguen hospitalizadas. "Vamos a acompañarlas en cada uno de los pasos, en el duelo, por supuesto, y en cada trámite, pero también en la búsqueda de las respuestas que debemos encontrar a lo que nunca debió suceder". En ese sentido, incidió en que "los investigadores independientes y la propia Justicia trabajan para esclarecer los hechos" de la tragedia ocurrida en Urda, y lo harán, prometió, "con todos los medios que sean necesarios para esclarecer las causas con total transparencia y de forma exhaustiva y rigurosa".
A continuación, el líder socialista recuperó sus palabras del viernes en Toledo, cuando admitió que los ciudadanos desconfían lógicamente en el sistema ferroviario: "Nuestra principal obligación como Gobierno de España es recuperar esa confianza quebrada por parte de los ciudadanos en la alta velocidad. Cuanto antes y cueste lo que cueste. No tengo la menor duda de que vamos a ser capaces de hacerlo", remarcó. Cueste lo que cueste, un subrayado nada casual, una señal al electorado de que el Ejecutivo se empleará a fondo para que se perciba que se van a tomar todas las medidas necesarias para que un accidente así no se vuelva a producir.
Por ahora, el encargado de pilotar esa operación seguirá siendo el titular de Transportes, Óscar Puente, en quien el presidente sigue confiando. Él presentará tras el Consejo de Ministros las medidas que el Ejecutivo va a adoptar para reforzar el sistema, y después se dirigirá al Congreso, a su comparecencia ante la Diputación Permanente, en la que una mayoría —la oposición de PP y Vox, pero también los socios de investidura— le exige su dimisión.
Además, el Gabinete aprobará un decreto ley de ayudas que toma como base el que se acordó, y convalidó el Congreso, tras el siniestro de Adamuz. El texto, describió Sánchez, tendrá cuatro ejes. El primero de ellos, un esquema de ayudas que "dobla la cuantía del seguro obligatorio de pasajeros". Dos, "un mecanismo específico de anticipo de indemnizaciones". Tres, un procedimiento de incapacidad temporal específico para "dar cobertura mejorada a las víctimas de ese accidente". Y cuatro, la puesta en marcha de "oficinas de atención integral y personalizada en las delegaciones y en las subdelegaciones de las comunidades autónomas de residencia de las personas afectadas".
El presidente hizo hincapié en que en esta semana, "en medio del dolor", también se ha transparentado "lo mejor de nuestro país": la labor de los servicios de emergencia, del 112, de la Guardia Civil, de los bomberos, de los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, de los sanitarios, de los que trabajan en la identificación de las víctimas o los que proporcionan apoyo psicológico a las familias. También se ha comprobado en la solidaridad de los vecinos de Urda, que se volcaron para atender a los heridos, o en aquellos supervivientes que auxiliaron a otros viajeros.
"Eso es España. Ese es nuestro país", alabó. Y ahí fue cuando el presidente avanzó la línea que ahora adoptará su maltrecha campaña del 29-N, deshecha por el accidente. "Cuando todo se rompe, lo que nos sostiene es aquello que es de todos —observó—. Una sanidad pública, unos servicios de emergencia públicos, unas fuerzas de seguridad públicas, unos servidores, en definitiva, públicos, que están siempre al servicio de la ciudadanía en todo momento. Y esa red nos protege siempre, incluso cuando menos creemos necesitar de ella. Y por eso nuestra obligación es cuidarla y nunca más debilitarla. Y por eso la respuesta a esta tragedia nunca puede ser menos servicios públicos. Tiene que ser mucha más inversión y más cuidado de lo que es de todos. Porque cada recorte en lo público es un recorte en nuestra capacidad para poder protegernos unos a otros en los momentos más difíciles como los que hemos vivido durante la pasada semana". Inversión frente a recortes. Ese apunta a ser el nuevo eje discursivo frente a las derechas de PP y Vox.
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Pedro Sánchez asesino. Él es el único responsable de las 115 muertes de los aves españoles. Pedro Sánchez ha asesinado a 115 personas. Nadie puede votar a un asesino. Yo no le votaré porque además es un cobarde que huyó de Paiporta con 226 muertos y dejando solo a nuestros reyes. Cobarde!!!!!