LA BESTIA. Óscar Puente, que se marchaba con su saco lleno de huesos como lleno de candelabros, no sólo era, de repente, el más digno de los dignos, sino que yo creo que incluso había pasado a ser el más guapo de los guapos. No tiene el sanchismo ninguna dificultad teórica, moral ni estética en hacer esto, y diría que es más o menos igual de fácil convertir a un feo en guapo, añadiéndole romanticismo a las cicatrices y sufrimiento a la calva, que convertir en digno a un indigno, en héroe a un malhechor y en salvador a un incompetente. Silvia Intxaurrondo, monja romanticona del sanchismo, parecía haberse enamoriscado, como toda su tertulia, del aroma de cura agrio, del aura de perdedor y del oscuro destino del aciago ministro dimitido, dimisionario o dimisionante, que suena a amante como nuestro presidente amante. “Es un político de mucha altura”, decía Intxaurrondo con devoción y como con metro de costurera; “es una bestia”, la interrumpía Estrella Moreno, estremeciéndose de esa súbita animalidad de las muy pías. Habían pasado de la tragedia de Urda, de la tragedia de España, de la tragedia moral y política, a la tragedia ridícula de Óscar Puente, héroe de su fracaso, santo de sus crímenes, salvador de sus propios muertos, que así cualquiera es héroe, santo y salvador.
Tenía Inxtaurrondo, monja con el Corazón de Jesús del sanchismo en la garganta, no sólo un suspiro en la boca y un gozo en el alma sino una intuición con la dimisión de Puente. “Óscar Puente vio algo que en ese momento Sánchez no veía, él supo que se tenía que marchar, y no sólo lo vio, y lo vio desde el principio, sino qué eligió cómo hacerlo, dónde hacerlo, después de gestionar la tragedia, poner en marcha las medidas, dar explicaciones en el congreso... Y también sabía cómo tenía que comunicárselo a Sánchez, escribiéndole y dándole la vuelta al teléfono para no ver el mensaje”. Sí, porque Puente, el más digno de los indignos y el más guapo de los feos, dejó unos guasaps como una carta de enamorado embarcado o suicida, y dejó toda una película de después de comer para Intxaurrondo. La Sexta desvelaba los guasaps entre Puente y Sánchez y la tragedia de media tarde del ministro parecía ya un guion de El secreto de Puente Viejo, con su tinterito de lágrimas y su sevillana del adiós, ese “ni se te ocurra, no lo hagas” que hace que el héroe sea todavía más héroe y el sacrificio todavía más sacrificio. Son esos mensajes que tan inoportunamente engrandecen, que tan inadvertidamente se filtran y que tan inconvenientemente apuntalan el relato en el que ahora, lo que son las cosas, Sánchez sostendrá lo que le queda de campaña.

“Lo que hizo Óscar Puente fue un gran acto político”, una prueba de lealtad ante un “amigo”. Sí, porque Sánchez, que llamaba a Puente simplemente Óscar, ya lo había santificado así como amigo, según la tertulia de los suspiros que llevaba Intxaurrondo, monja con coro y catecismo sanchistas, hincada ante el calvario de Puente, ese calvario de salvadores y ladrones. Claro que esto sólo era una parte del himno, la otra era una especie de estribillo que Intxaurrondo, monja con palmitas del sanchismo, ha estado repitiendo de vez en cuando, elevando mucho sus manos ojivales: “Hay gente que me ha escrito y me ha dicho que tiene la sensación de injusticia con la dimisión de Óscar Puente”, “muchos espectadores pueden sentir que hay una especie de asimetría a la hora de rendir cuentas por parte de unos partidos políticos y de otros (…) y eso probablemente estará provocando desazón hoy a muchos espectadores”. Intxaurrondo, monja de las desazones sanchistas y de las desazones del pueblo, sabía que esa desazón del alma desaparecería enseguida sacando algo del PP. Aunque lo mismo la Fiscalía Europea añade otras desazones a Sánchez y a sus monjitas.
EL DIGNO, EL COHERENTE Y EL EMPÁTICO. La telenovela con héroes fatídicos, guapos feos, monjas arrobadas y colegialas con guasap del amor y el desamor no se lo creía casi nadie, salvo el público de las telenovelas. Tampoco Risto Mejide, aunque él también tiene algo de personaje de telenovela, exhibiendo caballo, látigo y magnanimidad un poco gratuita y arbitrariamente. A veces no es fácil tomarse en serio al personaje ni al programa, con risas enlatadas y una mala leche también como en bote, pero entre los grandes profesionales del lametón, los administradores del verdadero periodismo con argumentario y los ayatolás de la cosa pública convertida en alcoba de Sánchez, Mejide ofrece ese descanso, esa distancia y diría que hasta esa presunción de credibilidad de los gruñones. Mucho más si uno viene de oír ese coro de monjas tentadas por la lascivia de TVE. Risto, un poco a caballo de la risa enlatada, se detenía en desmontar, como a tres jinetes apocalípticos, las tres razones o valores que habían llevado a dimitir a Puente. O sea, la “empatía”, la “coherencia” y la “dignidad” de “un ministro que ha sido capaz de decir ‘yo no sé en qué puede compensar [su dimisión] a alguien que ha perdido una pierna’…”; de alguien que “se ha llevado seis días haciéndonos creer que no iba a dimitir”, “haciendo un teatrillo delante de las víctimas”; de alguien que, cuando por fin dimite, usa “los mismos valores que esgrimía para seguir en el cargo (…), todo un ejercicio de cinismo político”.

Como paradigma del sanchismo encaramado, tramposo y endeble, el que mejor rebate o desarma a Puente es el propio Puente. Podríamos recordar, como en ese “anteriormente” de las series, un par de frases de hace unos días: “Si yo creyera que mi continuidad perjudica al proyecto de este país en el que creo, no tenga ninguna duda de que hubiera dado un paso a un lado”, “lo fácil para mí es salir, pero ni es eso lo que va con mi carácter, ni tampoco es lo que el presidente del Gobierno me ha pedido (…) y por tanto voy a seguir adelante tratando de cumplir con mi deber”. Eso, sin olvidar esta brutalidad: “No sé qué nivel de confort le puede proporcionar a una víctima el que yo dimita, en qué medida, de 0 a 100, cuánto le reconforta si ha perdido a un hijo, a su padre, a su hermano, si ha perdido una pierna...”. La verdad es que lo de Puente no es más que el sanchismo que sigue creyendo que puede darles la vuelta a las palabras, a las tumbas y hasta a las chepas. Diría que el PSOE va camino de ser el partido más digno de la historia, teniendo en cuenta que no sólo se ha ido Puente sino también Ábalos, Cerdán, Koldo, Leire y, pronto, Zapatero. Ya sólo falta que se vaya Sánchez.
EL MERKAMUEBLE DE LA MONCLOA. La Séptima, o sea Telepedro, ya emite, y parece que emite desde un colegio o desde un polígono, como una radio pirata, como un baile de Sarah Santaolalla. La Séptima es una especie de nuevo sueño polanquista de la Moncloa que ha empezado muy pobre y quizá póstumamente, con un puesto de limonadas, una tómbola de la parroquia, unos cuantos predicadores de cajón de manzanas, unas niñas de la barriada y un gran pantallón en el que se han gastado casi todo, como los canis. No es que los recursos sean lo más importante, pero el proyecto de José Miguel Contreras “Polanquito” ya no es una cosa imperial, sino modesta, doméstica, que se diría que tiene la mera esperanza de la supervivencia, como Sánchez, y la ilusión de la artesanía casera o el porno casero. Eso sí, siempre será Telepedro. Fue Telepedro cuando se soñó, fue Telepedro cuando Oughourlian tumbó el proyecto por loco, y ha sido Telepedro en su primer día de agónico zafarrancho, que era como si la cadena naciera y muriera casi a la vez, con confusión, rabia, fragilidad, nostalgia, entusiasmo y abatimiento.
La Séptima es como si nunca terminara un ‘Mañaneros 360’ hecho con marionetas, como si Silvia Intxaurrondo hubiera mandado a su coro de monjas suplentes
Telepedro es el argumentario de la Moncloa, los sueños de la Moncloa, el runrún de la Moncloa y hasta los ratoncillos de la Moncloa, entrando y saliendo del mismo plató como de una caja de zapatos. Nos decían sus popes y directivos que aquello iba a ser lo nunca visto, pero lo habíamos visto ya todo, mayormente en TVE. Es como si nunca terminara un Mañaneros 360 hecho con marionetas, es como si Silvia Intxaurrondo hubiera mandado a su coro de monjas suplentes, es como si los presentadores y tertulianos de TVE hubieran sido reciclados o desecados, comprados al peso y soltados allí como un cargamento de cartón (yo creo que no tienen ni tertulianos de las tortas, que les sale más barato lo uniforme y lo compostado). Es todo eso y en bucle, como esas cintas de bucle continuo de la radio, todo el tiempo con el anuncio de Merkamueble. En Telepedro, claro, todo el tiempo es el Merkamueble de la Moncloa, y entre los 40 principales de la Moncloa. Aunque Sarah Santaolalla lo que parecía que presentaba era el fin de curso en su instituto (ella, encantadoramente, pronunciaba “dejadnos cagamos” en vez de “dejadnos que hagamos”, y uno justo esperaba ver luego el número de la sillas de Cabaret que hacían en todos los institutos mirándose los pies).

Tienen una sección, La trituradora, que promete ser gloriosa y que se presenta con las fotos de Eduardo Inda o Federico Jiménez Losantos verdaderamente trituradas (el partido del amor tritura mucha gente últimamente, aunque siempre progresista y heroicamente). Es todo así como una venganza de instituto con gente de instituto, con patines, mecos y pompones. Aunque yo lo que esperaba era volver a ver a Javier Ruiz nadando en su pantallón, con su cara de gravedad o ingravidez, de seguridad o de terror, como un buzo o un artificiero. Volvía Ruiz nada menos que con las encuestas verdaderas, los trackings de la esperanza o del milagro (las otras sólo intentan “modelar” o “desmovilizar”), bendecidos por Iván Redondo, entre astrólogo real, astrólogo de la TDT y ratoncillo de la Moncloa que decía yo. Sí, “hay partido”, y veíamos, en unos gráficos hechos a voleo, sin proporción pero con intención, que el PSOE ganaba las elecciones (con un par de desastres y dimisiones más, creo que sacarían mayoría absoluta). Veremos más estribillos que con Intxaurrondo y más butacones que en Merkamueble. Aunque la verdad es que el anuncio que más recuerdo no era de Merkamueble sino de Muebles Briole, que estaba en San José del Valle y no sé si seguirá allí. A ver dónde sigue Telepedro en unos años, sobre todo si cae Pedro. A ver si está entre las grandes cadenas o donde los pitonisos falsos, los relojes falsos, los predicadores falsos, los extraterrestres falsos y las canciones de Milli Vanilli, tan guapos y falsos.
2 Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registradoTe puede interesar
Lo más visto
hace 3 horas
Ahora por aquí, en Valladolid, empiezan a correr los » bulos » sobre esta bestia digna y guapa,
Que si el piso donde residen actualmente su exmujer y sus hijas, frente a la iglesia de los Padres Franciscanos en el Pº Zorrilla, lo consiguió por recibir información privilegiada de un banco que lo tenía embargado, cuando era alcalde de la ciudad.
Que si hay prebendas con empresarios, como aquél de las mascarillas, que le invitó, a él y a sus hijas, a pasar unas vacaciones en el yate de «su amigo».
Hasta se comenta que cuando conoció a su actual compañera, no era aún directora del hotel en el que está, sino relaciones públicas de un pub de una bocacalle entre la c/ San Lorenzo y el Paseo de Isabel la Católica.
Es lo que tiene ser una bestia digna y guapa, que las » malas lenguas » no perdonan.
hace 11 horas
Yo he pasado de sentir indignación por lo que veía en los canales progresistas sincronizados, a tomármelo a risa y pensar en lo ridículos que son, que van como pollo sin cabeza desesperados y creando bulos, como el del PP y Koldo ultimamente.
En casa hasta hacemos apuestas de cuanto tardan que nombrar a Mazón, Ayuso y la corrupción del PP.