Los problemas de la banca europea han sido uno de los temas que han marcado el pulso de los mercados a lo largo de 2016. En un complejo escenario, caracterizado por los bajos tipos de interés, que dificultan su capacidad para generar beneficios, el sector ha protagonizado una larga serie de convulsiones que dejaron honda huella en sus cotizaciones.

El pasado 6 de julio, el índice bancario del Stoxx 600, que engloba a 45 de los mayores bancos europeos, se situaba en los 117 puntos, su nivel más bajo en cinco años. El impacto del Brexit, los temores al colapso de Deutsche Bank o las dudas sobre la solvencia del sector financiero italiano eran algunas de las principales causas que habían llevado al sector a ceder un 35% de su valor en poco más de seis meses.

Desde entonces, el sector no ha dejado de recibir sobresaltos, como el reciente rescate del italiano Monte dei Paschi o, en el caso español, la sentencia de las cláusulas suelo, contraria a los intereses de la banca. Y sin embargo, la imagen que desprende la banca al poner el sello al ejercicio es muy diferente a la que mostraba hace escasos meses.

A falta de una sola jornada para cerrar el año, los bancos europeos tienen encauzado el que será su mejor trimestre en bolsa desde 2009, justo antes del estallido de la crisis de deuda. El índice sectorial ha registrado desde el cierre de septiembre un avance del 20,8%, lo que implica que, en términos de capitalización, ha recuperado 178.135 millones de euros.

Con las excepciones de Banco Popular y del suizo Cembra Money, todos los grandes bancos europeos cierran los tres meses del año en positivo, con alzas en muchos casos espectaculares. Popolare Emilia Romagna, Société y Deutsche Bank han firmado repuntes en el entorno del 50%. Mediobanca, Credit Agricole, Barclays, UniCredit y BNP Paribas también suman avances superiores al 30%.

Y el mercado financiero español no ha sido una excepción, pese a la rémora de Popular. CaixaBank, que gana cerca de un 40% en tres meses y Bankia, con un alza superior al 32%, lideran a un sector que sólo en España ha visto incrementarse su valor bursátil en 30.937 millones.

Esta remontada es reflejo de un giro casi radical en la visión del sector por parte del mercado. Tras varios trimestres fuera del radar inversor, el apetito por los bancos ha ido floreciendo en el mercado de forma acelerada.

Repunte de los tipos

Una de las claves de este cambio de guión hay que buscarla en los mercados de deuda. El repunte de los tipos de interés, reflejo de la expectativa de una creciente inflación a nivel global –una visión estimulada por la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos– y la percepción de que las políticas de estímulo de los bancos centrales habrían alcanzado un tope, ha representado un alivio para las perspectivas de la banca, muy penalizada en sus márgenes por el escenario de tipos en mínimos.

«Parece que el euribor ha tocado suelo y, si se confirma, veremos próximamente el punto de inflexión en el margen de intereses del sector», indicaban los analistas de Ahorro Corporación en su informe de estrategias para 2017.

La recuperación de la economía europea, que aunque lenta parece afianzarse, sorteando incertidumbres políticas, es otra baza que juega a favor de la banca. Así, en Bankinter observan que «la demanda de crédito acumula 28 meses en positivo, los indicadores de riesgo mejoran y las perspectivas sobre los tipos de interés a largo plazo aumentan. Las ratios de solvencia se refuerzan y la presión regulatoria disminuye. En este entorno, las entidades se encuentran en mejor posición para mejorar la cuenta de resultados y aumentar la rentabilidad».

Las mejores perspectivas para los tipos alivian la situación de un sector muy golpeado en sus márgenes

Para el sector en España la visión también es moderadamente positiva. Así, por ejemplo, Barclays destacaba recientemente una mejora de las perspectivas a medio plazo en los márgenes del sector, que podría ser especialmente favorable para CaixaBank y Santander. Los analistas de la entidad británica también reseñaban las mejores previsiones para los negocios internacionales de entidades como Santander y Sabadell.

Este cúmulo de buenas nuevas ha propiciado un rápido retorno de inversores al sector, acelerando la escalada de las cotizaciones.

Pero esta remontada aún no ha sido suficiente para restañar las heridas recientes del sector. Ni siquiera, la espectacular remontada del último trimestre de 2016 ha valido para borrar las pérdidas acumuladas en el año. El índice bancario del Stoxx 600 aún resta un 7,3% en el ejercicio.

Y con una visión a más largo plazo, el panorama resulta mucho más trágico. El sector bancario europeo cotiza hoy casi un 70% por debajo de los máximos históricos que alcanzó en abril de 2007.

Serán necesarios muchos más trimestres históricos para dejar atrás la profunda huella de la crisis.