Pasaban las 12 en punto del mediodía del 20 de enero cuando, en el punto central de Washinton, Donald Trump pronunciaba el juramento con el que se comprometía a “preservar, proteger y defender la Constitución” de Estados Unidos. Reclamando la ayuda de Dios, el magnate neoyorquino se alzaba como el ocupante número 45 de la Casa Blanca.

Los mercados ya se venían preparando para cuando el nombramiento se hiciera efectivo. Los presagios, desde que fuera declarado ganador de las elecciones hasta que tomó posesión del cargo, iban desde caídas generalizadas hasta poco menos que una tormenta dramática en las bolsas de todo el mundo. Nada más lejos de la realidad.

El sector tecnológico, uno de los más potentes en Estados Unidos, ha vivido un mes en el que algunos de los actores protagonistas han tocado sus máximos históricos y presentan unos balances bursátiles más que brillantes. La industria tech en EEUU domina no sólo en el país, si no que es referencia en el resto del mundo.

Desde que hace poco más de un mes tomara posesión Trump, las principales compañías del sector tecnológico han ganado más de 176.000 millones de dólares, más de 168.000 millones de euros, en Wall Street.

“Las secuelas inmediatas de la elección de Trump dejaron las valoraciones de las acciones de internet en sus más bajos niveles dentro de los rangos históricos recientes”, apuntan los analistas de Nomura. “Los inversores rotaron hacia sectores vistos como más probables para extraer beneficios de los cambios regulatorios en Washington”, explican desde la casa nipona.

Según los expertos de Nomura, las grandes tecnológicas veían complicado que sus lobbys en la capital estadounidense pudieran mantener su capacidad de influencia. “Sin embargo, el sentimiento inversor se ha recuperado, dejando las valoraciones del sector de internet por debajo de sus medias recientes pero muy por encima de los mínimos post electorales”, apuntan.

Apple, al mando

De los siete principales nombres de Wall Street relacionados con la tecnología, seis están en positivo y sólo Twitter presenta números rojos en el último mes. La batuta la lleva, como no podía ser de otra forma, Apple.

Dirigida por Tim Cook, la firma de Cupertino está en máximos históricos en bolsa y ya vale más que las 58 mayores cotizadas del parqué español. La racha de los últimos tiempos han permitido a Apple elevar su valor un 50% en los últimos nueves meses, y ya tiene una capitalización de más de 717.000 millones de dólares, más de 682.000 millones de euros. Eso dejaría a la empresa entre las 20 mayores economías del mundo, por encima de países como Suiza o Arabia Saudí.

Desde la toma de posesión de Trump, Apple ha repuntado un 13,6% y ha ganado más de 97.400 millones de dólares, casi 93.000 millones de euros. Además, el techo parece lejano. Las previsiones apuntan a que en septiembre habrá un nuevo modelo de iPhone en el mercado, uno que de verdad romperá la dinámica continuista de las últimas generaciones y vuelva a revolucionar las ventas. Sólo en el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2017, Apple vendió 78 millones de iPhones.

Los títulos de la compañía tras el cierre de sesión de este martes valen más de 136 dólares, frente a los poco más de 120 dólares por acción que se pagaban cuando Trump comenzó su mandato.

Fuertes subidas

Pero no es sólo Apple, que pasa por ser el gran gigante mundial. También Facebook o Amazon se han apuntado repuntes muy importantes en el último mes, sobre todo basados en el crecimiento de su negocio en dispositivos móviles.

La red social sigue con sus esfuerzos por popularizar una de sus últimas herramientas, Facebook Live, y está negociando con la liga estadounidense de béisbol (MLB por sus siglas en inglés) para emitir en vivo un partido a la semana, muy en la onda de lo que lleva haciendo Twitter un año con el partido de los jueves de la NFL de fútbol americano.

“Creemos que las estimaciones de Facebook mantienen el sesgo al alza más claro, conforme su base de usuarios, el compromiso y el crecimiento de los precios deben compensar la bien conocida moderación de la carga de anuncios”, explican desde Nomura.

La compañía creada y presidida por Mark Zuckerberg, ha ganado 18.700 millones de dólares, más de 17.800 millones de euros. Sólo en el cuarto trimestre del pasado año ingresó un total de casi 8.800 millones de dólares, más de 8.100 millones de euros, y ha disparado su resultado anual hasta los 27.600 millones de dólares, más de 25.500 millones de euros, gracias al fuerte impulso de la rentabilidad de los anuncios en dispositivos móviles.

Por su parte, Amazon sigue diversificando su negocio y ya es mucho más que un marketplace. Desde el 20 de enero gana 23.780 millones de dólares, más de 22.600 millones de euros. Los analistas de Citi aluden a la evolución de Amazon Prime, que “se ha convertido en uno de los verticales más importantes del negocio en los últimos años. Han expandido la lista de productos y beneficios para los suscriptores, incrementando los productos y los servicios disponibles”.

Los analistas de Nomura le otorgan a Amazon y a Facebook consejo de compra, debido al “creciente énfasis en los beneficios ajustados a la normativa contable”, que según la entidad “refuerza la perspectiva alcista”.

Google y Microsoft, al alza

Los históricos también se han apuntado ganancias desde que Trump tomara posesión de la vivienda más lujosa de Pennsylvania Avenue, por mucho que él prefiera una torre en Nueva York. Google y Microsoft han subido un 3% y un 3,5% respectivamente desde aquél famoso 20 de enero, lo que ha significado añadir a sus ya boyantes capitalizaciones 16.750 y 16.880 millones de euros respectivamente.

Ambas compañías comenzaron el mandato del neoyorquino con un perfil más bien bajo, sin buscar demasiadas polémicas. Esa política la mantiene aún Microsoft, que siempre ha destacado por dedicarse a sus menesteres sin inmiscuirse demasiado en causas sociales más allá de sus colaboraciones con organizaciones no gubernamentales.

Google, por su parte, sí que reaccionó después de que el presidente de EEUU firmara su orden ejecutiva para prohibir la entrada a ciudadanos de una serie de países musulmanes. El actual CEO de la compañía, el indio Sundar Pichai, anunció la creación de un fondo de 4.000 millones de dólares, 3.800 millones de euros, para ayudara los afectados por esta polémica medida.

Otro nombre que se ha anotado una buena subida, aunque vive por el momento en otra dimensión, es Netflix. La plataforma de contenidos en streaming, que continúa con un rally alcista imparable, alcanzó sus máximos históricos el pasado 10 de febrero cuando sus acciones se cambiaban por 144,82 dólares.

En el mes en cuestión Netflix ya ha sumado 1.859 millones de dólares, más de 1.760 millones de euros, y cuenta con una capitalización de más de 61.380 millones de dólares, más de 58.200 millones de euros.

La compañía, actualmente presidida por Reed Hastings, está embarcada en plena conquista de los Oscar, y superó las previsiones de los inversores tras la presentación de sus resultados del año pasado. Sus ingresos superaron los 8.830 millones de dólares, más de 8.200 millones de euros, rebasando por más de 2.000 millones de dólares el total del año 2015.

Ya hay más de 93 millones de hogares que tienen Netflix, y más de 89 millones de ellos pagan su cuota mensual. El crecimiento más importante de la plataforma está, en cualquier caso, fuera de Estados Unidos, algo que ha llevado a los expertos de Nomura a otorgarle la señal de compra.

 Twitter, el farolillo rojo

La única gran empresa que no ha logrado sacar tajada de esta ola de subidas ha sido Twitter. Es cierto que la red social de Jack Dorsey anda lejos del resto de grandes nombres en términos de capitalización bursátil, pero la influencia y su atractivo de cara a una posible adquisición siempre hacen que los inversores tengan un ojo puesto en el pájaro azul.

Desde el 20 de enero Twitter ha perdido en bolsa un 2,20% de su valor, sobre todo por culpa de los fuertes vaivenes y de la sesión del pasado 9 de febrero, en la que se dejó más de un 12%. Pese a contar con repuntes superiores al 4% el 31 de enero y el 14 de febrero, Dorsey y sus muchachos tendrán que seguir sumando valor. En un mes Twitter ha perdido 258 millones de dólares, más de 240 millones de euros.

Precisamente ese desplome, que alcanzó los dobles dígitos, se produjo tras la presentación de resultados. Twitter apenas logró sumar nueve millones de usuarios en todo el año 2016, una cifra pobre que acabó por recibir el castigo de los inversores.

Es cierto que los ingresos sí aumentaron desde los 600 millones de euros de 2015 hasta los 670 millones de euros del año pasado, pero la fuerte dependencia de los ingresos publicitarios, que suponen el 89% de lo que entra en las arcas, no gusta en los mercados.

Es cierto que el sector tecnológico es uno de los más globales de la economía estadounidense, pero no se puede obviar que está muy sujeto a la regulación interior que, tratándose de Trump, se podía esperar más convulsa. Apenas lleva cuatro semanas como comandante en jefe, pero de momento a la industria le está yendo muy, muy bien. Aunque con Donald nunca se sabe.