El futuro de planeta, al menos a largo plazo, pasa por que la generación eléctrica sea 100% renovable. Los diferentes Gobiernos por lo general marcan ese hito como una aspiración para 2050. Desde el sector español de las renovables y desde los movimientos ecologistas reclaman al Ejecutivo que avance ya hacia ese futuro con sólo energías limpias y que empiece a echar el cierre a las instalaciones de todas las energías no renovables hoy en funcionamiento.

“La planificación del Gobierno debe contemplar la total descarbonización y desnuclearización del sector eléctrico, impidiendo la ampliación de vida útil de las centrales nucleares y de carbón”, sostienen en un comunicado conjunto suscrito por una decena de organizaciones (desde las patronales solares Anpier, Unef y Promotermosolar o los think tanks prorrenovables Plataforma por un Nuevo Modelo Energético y Fundación Renovables, a las ONG ecologistas como Greenpeace, Ecologistas en Acción, WWF o SEO BirdLife).

Y para ello exigen al Gobierno el “cierre progresivo de todas las centrales eléctricas no renovables” y su “sustitución con renovables a través de subastas periódicas”. Las organizaciones firmantes subrayan que el éxito de las últimas pujas de nueva potencia renovable, que se ha saldado con la adjudicación de toda la nueva energía sin necesidad de ninguna ayuda pública, da pie a que se convoquen subastas más ambiciosas, de forma periódica y cambiando las normas para que no sólo entren la eólica y la fotovoltaica.

“En un contexto en el que las renovables han demostrado ser económicamente competitivas con las fuentes de producción de energía convencionales (…)  no cabe la ampliación de la vida de instalaciones de producción obsoletas como las centrales nucleares, las de carbón o las de gas”, sentencian las asociaciones.

“La gestión de las tecnologías eólicas y solar fotovoltaica puede completarse con una adecuada gestión de otras tecnologías renovables, como la hidráulica, la biomasa, la termosolar o la geotermia, así como con sistemas de gestión de la demanda y de almacenamiento eléctricos”, apuntan. La decena de organizaciones entienden que mientras se va instalando la nueva potencia renovable en el país habrá que mantener de manera “transitoria” las centrales nucleares y térmicas hoy en funcionamiento, “pero nunca debería considerarse la ampliación de su vida útil y mucho menos la construcción de nuevas plantas”.