El Gobierno tiene previsto volver a centrarse esta semana en los trabajos para tratar de cerrar unos nuevos Presupuestos para 2018. Las conversaciones con la oposición se interrumpieron a partir del referéndum de Cataluña del 1-O por la espantada parlamentaria de las fuerzas catalanistas -PDeCAT y ERC- y por el alejamiento del PNV en solidaridad con el procés. Por eso  y porque el Gobierno ha tenido que centrarse en gestionar la crisis institucional en la comunidad autónoma.

Ahora que aparentemente las aguas políticas (que no judiciales) parecen más calmadas, el Gobierno se plantea cerrar cuanto antes las cuentas para el próximo año, aunque asume que tendrá que prorrogar unos meses las de 2017. Porque los plazos se han estrechado, los posicionamientos no han vuelto a su lugar inicial y porque la previsión de que España crezca el próximo año menos de lo que se vaticinaba en julio podría entorpecer aún más las negociaciones.

Antes de que encallasen, el Gobierno alcanzó una serie de pactos con Ciudadanos para que la formación naranja apoyara las cuentas. Los más sonados fueron una rebaja del IRPF para rentas bajas, que tendría un coste de 1.200 millones de euros, así como la recorte del IVA del cine del 21% al 10% y la ampliación de los permisos de paternidad hasta las cinco semanas.

Entre las filas de Ciudadanos aseguran que esos compromisos “son el punto de partida” ahora que se retoman las negociaciones, por lo que no aceptarán a priori que el Gobierno se descuelgue de alguna de ellas a raíz de la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de la economía por el efecto de la crisis catalana, alegando que ahora hay menos margen de gasto.

En el Ministerio de Hacienda no dan nada por sentado. Admiten que la situación ha cambiado, en referencia a la posición de los grupos parlamentarios en el tablero, pero no avanzan si la situación que se vive en Cataluña hará replantear compromisos de gasto adquiridos. En este mismo sentido, fuentes del grupo parlamentario del PP recuerdan que ya hay un techo de gasto aprobado y que, “en principio, el texto base sería el mismo”, pero añaden que “esto no impide que puedan producirse cambios”.

El Gobierno ya no cuenta con PNV, ni los catalanes

Lo que está claro es que el Gobierno ya no puede contar con el PNV para aprobar los próximos Presupuestos, como ocurriera con los de 2017. Tras la activación del artículo 155 de la Constitución las condiciones para retomar una hipotética negociación presupuestaria siguen sin darse.

Del mismo modo, el sentir entre las formaciones catalanas es que están de facto al margen de las negociaciones. En cualquier caso, al menos desde ERC, confirman que participarán en las negociaciones y debates, aunque con la vista más puesta en lo que ocurre en Cataluña. En el caso de Podemos, la posición seguirá siendo la misma, de oposición frontal a las cuentas del Gobierno.

En esta tesitura, el Gobierno admite que la aprobación de los Presupuestos de 2018 requerirá del apoyo de más formaciones “sin descartar ninguna”. Por ello, durante la comparecencia tras el Consejo de Ministros del pasado viernes, el responsable de Hacienda, Cristóbal Montoro, preguntado por la posibilidad de que el PNV no reedite su apoyo, llamó al PSOE a mostrar responsabilidad y a apoyar al PP en la aprobación de las cuentas.