La OCDE ha publicado este martes su informe bianual ‘Pensions at Glance 2017’, un vistazo a los sistemas de pensiones de los países desarrollados que arroja una llamada de advertencia a España: en algo más de 20 años tendrá casi tanto pensionistas como trabajadores. Además, las prestaciones que pagará seguirán siendo de las más generosas los próximos años, pese a las reformas emprendidas, con lo que habrá que seguir tomando medidas como incentivar la prolongación de la vida activa.

Solo Japón ganará a España en 2050 en el ránking de países más envejecidos. Con datos de la ONU, el informe indica que ese año habrá en España 76 personas mayores de 65 años por cada 100 personas entre los 20 y los 64 años, susceptibles de trabajar. Estos datos deben leerse como la tendencia hacia una tasa de dependencia preocupante, porque obviamente no todos los mayores de 65 años estarán jubilados, ni todos aquellos en edad de trabajar estarán empleados.

Otras proyecciones, como las de la oficina estadística de la UE (Eurostat), rebajan la ratio del 76% al 69%. No obstante, tanto unas como otras, anticipan fuertes presiones sobre las finanzas y la sostenibilidad del sistema público de pensiones. Algo que ya está ocurriendo y que obligará al Gobierno a volver a aprobar un préstamos presupuestario en 2018 ante el vaciado del Fondo de Reserva de las Pensiones.

Y esto es así porque, pese a las reformas introducidas en España desde 2011 para mitigar el gasto en pensiones, como la elevación progresiva de la edad de jubilación hasta los 67 años en 2027 o la introducción del índice de revalorización de las pensiones, que viene limitando la subida anual de las prestaciones al 0,25% desde 2014, los jubilados españoles se beneficiarán en el futuro de unas aportaciones especialmente generosas.

Según la OCDE, la proporción de salario que seguirán cobrando los pensionistas será del 82%, frente al 63% de la media de los países desarrollados, a menos que se adopten nuevas reformas como la implantación de las llamadas cuentas nocionales por las que abogan muchos expertos.

Abundando aún más, el cobro de esta pensión se realizará durante más tiempo en España puesto que la edad media de retiro será en los próximos años de 65,8 años para los hombres y de 65,5 años para las mujeres, muy por debajo de la edad de jubilación de países como Dinamarca (74 años), Italia (71 años) u Holanda (71 años).

El paro como ventaja

En todo caso, los altos niveles de desempleo de los últimos años han servido para amortiguar de alguna forma el gasto en pensiones. La razón es que, como señala la OCDE, “la alta persistencia de parados debilita la acumulación de derechos a una pensión para muchas personas en edad de trabajar”.

Además, indica que las altas tasas de temporalidad (26% en 2016) incrementan el riesgo de carreras laborales interrumpidas, lo que no impide que con 15 años trabajados se tenga derecho al cobro del 50% de la pensión mínima, un porcentaje que la organización sigue considerando “generoso”.

Muchas de las personas que sufren estas situaciones de desempleo son mayores y es en ese punto en el que la OCDE carga las tintas de las reformas que, a su juicio, debería implementar España. Insta a adaptar la edad efectiva de retiro (actualmente en los 62 años) a la creciente expectativa de vida.

El Gobierno ya trabaja en deducciones en el IRPF para aquellos que prolonguen su vida laboral

Concreta que en España “hay grandes desincentivos para combinar un trabajo y el cobro íntegro de la pensión, aunque algunos de estos obstáculos se removieron en la reforma de 2013”. La OCDE no ve con buenos ojos que en una situación así, el cobro de la pensión se reduzca en un 50% o que los incentivos en las cuotas para la prolongación de la vida laboral no den para ahorrar a través de los productos privados.

Estas sugerencias concuerdan con algunas de las medidas que está estudiando en estos momentos el Gobierno. Así, el Ministerio de Hacienda trabaja con Ciudadanos en el establecimiento de deducciones en cuota en el IRPF para aquellas personas que decidan seguir trabajando una vez alcanzada la edad legal de jubilación.