EconomíaLA FACTURA FUE EN ENERO UN 14% MÁS BARATA

¿Por qué ahora sí baja el recibo de luz?

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¿Por qué ahora sí baja el recibo de luz?

efe

Resumen:

A los consumidores eléctricos les tocó rascarse más el bolsillo para pagar la factura en un nefasto 2017. El recibo de la luz registró el año pasado una subida media de entre un 9 y un 10% -dependiendo de las características de consumo de cada cliente- para los usuarios acogidos a la tarifa regulada, conocida como Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC). Pero la situación se ha dado la vuelta con el inicio del nuevo año, y esos mismos consumidores ahora se benefician de una importante caída de los precios.

Un consumidor eléctrico tipo según las características que comúnmente se usa por el Gobierno (con un consumo de 3.900 kilovatios hora al año y una potencia contratada de 4,4 kilovatios) pagó en enero pasado algo menos de 69 euros en su factura, un 14,3% por debajo de los 80,5 euros del mismo mes del año anterior (11,5 euros menos) y un 5,9% menos que en diciembre (4,3 euros menos), según los datos del simulador de factura de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).

En paralelo, el sector eléctrico suele usar para sus cálculos un perfil de cliente medio con características más modestas, con un consumo de 2.500 kWh al año y una potencia contratada de 4 kilovatios). Este cliente paga menos no sólo por la menor energía consumida, también por el menor término fijo por la potencia contratada. Si los cálculos se hacen con estas características, el recibo de enero ascendió a 49,4 euros, con un descenso del 13% en relación a enero de 2017 (7,4 euros menos) y un 5,3% menos que el pasado diciembre (2,7 euros menos).

El subidón eléctrico de enero de 2017

El recibo de la luz –lo que pagan los consumidores- se abarata en enero como reflejo de la caída del precio de la electricidad. El mercado mayorista eléctrico, en el que traders y compañías eléctricas compran y venden la electricidad, registró el mes pasado un precio medio de 50,24 euros por megavatio hora, casi un 30% por debajo del nivel medio de enero de 2017.

Pero es que el enero del año pasado fue particularmente malo. Entonces se produjo un subidón histórico y una cotización anormalmente elevada (71 euros/MWh de media mensual, pero con puntas de precio que superaron los 100 euros). La caída del precio, de hecho, supone un alivio para el Gobierno, que temía otro enero fatídico como el del año pasado para los precios eléctricos.

En cualquier caso, los niveles de enero también están un 13,3% por debajo del precio medio registrado en diciembre. Un cambio de tendencia que se produce fundamentalmente por la mucho mayor producción de energía eólica. Con más viento y un mayor peso de la eólica la cotización baja, porque entra en el mercado mayorista a precio cero y reduce el peso disparado que han venido teniendo en los últimos meses las centrales de gas (cuya producción es más cara). La eólica se convirtió en la mayor fuente de generación de electricidad en España (con casi una cuarta parte del total).

La evolución del precio de mercado de la energía, también conocido como pool, representa en torno a un 35% del importe del recibo de la luz que pagan los consumidores con tarifa regulada (el resto de la factura la componen los peajes de acceso con un peso del 45% y los impuestos con el 20% restante). Por eso la caída de los precios del mes pasado tiene un impacto directo en el recibo de luz de los once millones de clientes que están acogidas a la tarifa regulada PVPC.

Un mal 2017 por la sequía y la falta de viento

De hecho, 2017 fue tan mal año para el precio de la electricidad, y con ello para el recibo de la luz que pagan los ciudadanos, por las negativas condiciones meteorológicas en el país. La sequía provocó un desplome de la producción hidroeléctrica del 48,4% y una menor intensidad de viento ha reducido la generación eólica en un 1,6% en el conjunto del ejercicio, según Red Eléctrica de España (REE).

La menor aportación de estas dos energías, que sirven para contener los precios de la electricidad, obligó a sustituirlas con un fuerte incremento de la producción del carbón y del gas natural, que son más caras (sobre todo el gas). La quema de carbón se disparó el año pasado un 22,6% en el año y la de gas, un 32,9%, con el consiguiente impacto en el precio en relación al de 2016, que fue un año excepcionalmente bueno en cuanto a condiciones meteorológicas.

Además de la mayor aportación de la energía eólica, otro factor que ha contribuido a rebajar el precio de la electricidad y del recibo –según destacan fuentes del sector- fue el inicio de la utilización del servicio de interrumpibilidad por criterios económicos por parte de Red Eléctrica. Esto es, que REE ha podido ordenar –hasta en cinco ocasiones en un mes- dejar de funcionar a algunas grandes fábricas si las condiciones de mercado amenazaban con hacer subir los precios de manera desproporcionada.