A las 18.30 horas del pasado miércoles 6 de junio, la dirección de la ingeniería pública Ineco envió una circular a sus aproximadamente 3.000 trabajadores. Al día siguiente, jueves 7 de junio, a mediodía iba a tener lugar el traspaso de carteras en el Ministerio de Fomento -del que depende Ineco-, es decir, tan solo unas horas después. La circular de Presidencia propone crear una nueva dirección general y nombra a una treintena de personas al frente de distintas subdivisiones, todas ellas integradas en el área Internacional. Y lo hace la víspera de que De la Serna sea relevado por el socialista José Luis Ábalos.

La decisión ha sorprendido, al darse por seguro el relevo del presidente, Isaac Martín-Barbero, que en el año y medio escaso en que ha ocupado el cargo ha sido alguien muy bien valorado por la plantilla consultada por este medio, sindicatos incluidos. El área de Internacional queda remozado de arriba abajo, de acuerdo con la notificación interna. «Se trata», reza la circular, «de culminar un proceso de transformación de la actividad de internacionalización que se inició con la integración de licitaciones y de la función comercial».

«Momento raro para cambios»

«Para ello se crean», continúa la misiva, «una Dirección de Proyectos Internacionales» y de ahí salen dos subdirecciones, cinco direcciones de cuenta, un nuevo delegado… Igualmente, se retoca la «Dirección General de Operaciones» y se nombra a los responsables de la subdirección del mismo ramo y otras seis direcciones intermedias.

Varias personas de la empresa han mostrado su asombro. «No me parece mal, porque todos los recién nombrados son gente de la casa que simplemente han visto su puesto reasignado. Lo que nos extraña es que el cambio se produzca justo ahora, en un momento tan raro en el que cualquier decisión orgánica debería de ser paralizada». Martín-Barbero es un presidente que ha apostado por el desarrollo del negocio internacional, resaltan todos los interrogados, que recibieron el martes la circular. Ineco, por ejemplo, está presente en el proyecto Al Haramain (el AVE a La Meca).

Portavoces de la empresa entienden que el momento quizá no es el idóneo, pero justifican la decisión «porque de estas direcciones dependen contratos que no pueden ni esperar media hora con decenas de millones en juego». «Hemos hecho movimientos internos en el área tecnológica que han afectado a casi 600 personas. En este caso no se trata ni del 1% de la empresa».

Apuesta por el negocio internacional

Se da por hecha la salida del presidente de Ineco, algo que sucede siempre que hay un cambio de color en el Gobierno de España. El presidente de Adif, Juan Bravo, que además está investigado por el caso Lezo, será relevado sin contemplaciones, al igual que Juan Alfaro, presidente de Renfe y responsable del fracaso del no-rescate de las autopistas de peaje quebradas en el primer mandato de Mariano Rajoy, cuando Alfaro estaba al frente de la empresa pública Seittsa.

El único que tiene papeletas para seguir es precisamente Martín-Barbero por su perfil técnico, ya que es alto funcionario de la Administración Estatal. Los resultados de Ineco de 2017 no se conocen todavía. En 2016, la ingeniería pública obtuvo un beneficio neto de 8,8 millones de euros, un 38% más que en 2015. Se espera que el balance del curso pasado sea todavía más beneficioso para la empresa estatal.