Carlos Torres Vila, consejero delegado de BBVA, ha advertido de la inseguridad jurídica que se percibiría en España si el Supremo decide aplicar retroactividad al cambio en el sujeto que paga el impuesto de los actos jurídicos documentados (AJD) en las hipotecas, al tiempo que considera que la aplicación de la tasa Tobin generará fuga de transacciones financieras.

En referencia a la decisión del Supremo sobre si es el banco o el cliente -como hasta ahora- quien hace frente al impuesto de AJD, el directivo ha asegurado que «si cambia algo nos adaptaremos y cumpliremos con la ley», pero ha subrayado, como el lunes señaló José Sevilla, consejero delegado de Bankia, que «no se puede penalizar al que ha cumplido la ley porque en eso consiste la seguridad jurídica que protege a bancos y ciudadanos». Incide en que «los bancos no hemos cobrado ninguna cantidad, sino las comunidades autónomas» y sostiene que, «aunque todo el mundo tiene derecho a reclamar, no tiene ningún sentido».

En el marco de la presentación de resultados del tercer trimestre, Torres Vila ha asegurado que el banco está operando con «relativa tranquilidad, aunque es normal que algún cliente espere al día 5» para ver cómo se pronuncia el Alto Tribunal. En cuanto al posible encarecimiento de los préstamos, señala que «el precio dependerá de las decisiones que se tomen y de las dinámicas competitivas» y que «recalcularán las condiciones hipotecarias en función de los costes, como hace cualquier empresa en cualquier sector».

Por otro lado, se ha pronunciado sobre el posible impacto de tasa a las transacciones financieras que el Gobierno ha incluido en los presupuestos generales. «La fiscalidad no debería penalizar el crecimiento económico ni la creación de empleo, y este nuevo gravamen podría implicar una fuga de transacciones en el país», apunta. «Más allá de la eficacia recaudatoria, esta tasa genera fricciones con el crecimiento y puede haber fuga a países que no tengan esa tasa. Hay que trabajar conjuntamente con otros países si se quiere aplicar esta tasa y no unilateralmente», considera.

Reitera su apuesta por emergentes

El ejecutivo ha reiterado su apuesta por los mercados emergentes pese a las dificultades en Turquía y Argentina. De hecho, ha tenido que hacer un ajuste por valor de 190 millones por la hiperinflación en el país latinoamericano y elevar las provisiones por la crisis otomana.

«Precisamente la diversificación geográfica es una de nuestras fortalezas. Las crisis se suceden a lo largo del tiempo en todas las geografías y nosotros tenemos gran experiencia en gestión de mercados emergentes», explica.

Ha definido su filial turca Garanti como «un gran banco» en el que se siente «muy cómodo» y ha apuntado que «lo peor ya ha pasado» y las políticas que se están tomando en el país comienzan a tener resultados y parecen conducirlo hacia una situación más normalizada.

Me encantaría que Francisco González fuera presidente de honor, pero es algo que él tiene que querer»

Torres ha explicado que BBVA cuenta en Turquía con un «marco claro de refinanciaciones», opción a la que un banco se acoge cuando una economía entra en un periodo de recesión. «Estamos aplicando el marco de refinanciaciones como lo hemos hecho en cualquier otro mercado con problemas e igual que hicimos en España durante los peores años de la crisis», ha precisado.

Por otro lado, el número dos del banco, que en los próximos meses tomará la presidencia de BBVA, ha manifestado que le «encantaría que Francisco González fuera presidente de honor». En su opinión «es algo que tiene sentido, pero que él tiene que querer».