La empresa de autobuses Arriva, filial británica del operador de trenes público de Alemania, Deutsche Bahn, va camino de marcarse varios hitos a nivel ferroviario. Si todo va según lo previsto, será la primera empresa en competir con Renfe en el trayecto internacional A Coruña-Oporto: los trayectos internacionales están liberalizados en la UE desde 2010, y Arriva superó este jueves el último examen de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia). Pero es que además de romper con el histórico monopolio de Renfe, Arriva también va a convertirse en la primera firma -aparte de Renfe- en circular por la red de alta velocidad española.

La filial de DB, aprovechando un resquicio completamente legal de la norma comunitaria y española, va a mover viajeros en alta velocidad antes de que se produzca la liberalización del AVE, prevista para diciembre de 2020 por el Ministerio de Fomento. Y es que el trayecto Oporto-Vigo abarca comprende otro tramo que discurre íntegramente en suelo gallego y que se realiza en Avant, el tren de alta velocidad de Media Distancia que cubre trayectos de, como máximo, 200 kilómetros (ejemplo: Madrid-Segovia-Valladolid, Figueres-Barcelona, Sevilla-Córdoba o Madrid-Toledo).

El monopolio de Renfe se va a romper antes de la liberalización de Fomento

Se le conoce como el AVE Gallego: es una isla de alta velocidad desconectada del resto de la red de alta velocidad española. Fue inaugurado en diciembre de 2011 en presencia de Alberto Núñez-Feijóo y José Blanco y va de Ourense a A Coruña. «Los servicios Avant prestados sobre la red de alta velocidad únicamente coinciden con el servicio propuesto por Arriva entre A Coruña y Santiago», reza la resolución publicada ayer por la CNMC «por la que se aprueba la prueba de equilibrio económico en relación con el nuevo servicio internacional entre Oporto y A Coruña notificado por Arriva Spain Rail».

El Avant es un servicio deficitario y subvencionado, lo cual crea controversia con la Unión Europea: los países no pueden subvencionar el AVE por imperativo de Bruselas, así que Fomento lo considera tren de Media Distancia al igual que los Regionales. La Deutsche Bahn prevé operar sin ningún tipo de subvención. Además, en el caso de Galicia, su aislamiento con el resto de la red tuvo algo que ver con el accidente de Angrois de 2013: el Alvia descarrilado salió de Madrid con alta velocidad hasta Olmedo, a continuación fue por una vía convencional sin electrificar para volver a la de alta velocidad a la altura de Oursense; una situación que agravó el despiste del maquinista.

Actualmente el servicio entre Coruña y Santiago cuesta 5,25 euros

El precio medio entre A Coruña y Santiago de Compostela son 5,25 euros. Arriva propone cubrir esta distancia en el mismo tiempo que Renfe: 28 minutos. Para el resto de relaciones (como A Coruña-Vigo, A Coruña-Pontevedra, Pontevedra-Santiago, etcétera), la filial de DB plantea recortes significativos de tiempo de viaje. No obstante, este recorte se debe, tal y como indica la CNMC, a que la línea convencional no está completamente electrificada. «Como explica Arriva, el servicio comenzaría en 2020, año en el que, según sus planes, los administradores de infraestructuras de España y Portugal habrían culminado las actuaciones para la electrificación total de la línea», destaca la resolución del organismo regulador.

Volviendo al trayecto A Coruña-Oporto, las paradas intermedias se situarán en Santiago de Compostela, Vilagarcía de Arousa, Pontevedra, Vigo Guixar, Valença do Minho y Nine, siempre «de acuerdo con la comunicación realizada por Arriva y la documentación requerida» por CNMC. El recorrido, de 337 kilómetros, se completará en dos horas y 50 minutos, solo 20 minutos más de lo que tarda Renfe entre Vigo y Oporto (si bien esto se debe a que la línea está sin electrificar al completo). Arriva propone un servicio de ocho frecuencias diarias los días laborales y de cuatro diarias los festivos y fines de semana. Los dos primeros años (2020-2022) las frecuencias entre semana se reducen a seis por día.

Arriva quiere cubrir el Coruña-Oporto en dos horas y 50 minutos con 8 trenes diarios

La CNMC ha defendido en su resolución final los planes de Arriva, cuya propuesta «tendrá efectos positivos para los usuarios del servicio ferroviario
en el Eje Atlántico».  «Estos beneficios se concretan en mayores frecuencias y en la capacidad de este operador de realizar ofertas intermodales sobre
la base de sus redes locales e interurbanas de autobuses», añade el documento.

Renfe y Adif han protestado ante la CNMC, alegando que la entrada de un nuevo operador perjudicaría económicamente a la primera, y que los planes de Arriva relativos a los tiempos de viaje y al material rodante son inverosímiles. Extremo que rechaza firmemente el regulador:  «La incidencia financiera neta del nuevo servicio internacional sobre el equilibrio económico de dicho contrato de servicio público [de Renfe] se sitúa en el 0,12% de los ingresos», señala la CNMC. Y resuelve a continuación que «este porcentaje no supone un impacto negativo sustancial» sobre la empresa estatal.

Según CNMC, el nuevo servicio «no supone un impacto negativo sustancial» en Renfe

Según la documentación aportada por Arriva, la población cubierta por el nuevo servicio internacional, que asciende a 3,2 millones de habitantes
«incluyendo el área de influencia de las ciudades conectadas, en una proporción relativamente equilibrada entre España y Portugal». La empresa ya ha informado en entrevistas con medios portugueses y gallegos que su objetivo es mover a una cantidad de viajeros anuales que va de los 800.000 a 1,6 millones.