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Repsol seguirá en Venezuela pero reduce al mínimo su exposición en plena presión de EEUU

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Repsol seguirá en Venezuela pero reduce al mínimo su exposición en plena presión de EEUU
La crisis de Venezuela podría provocar escasez de petróleo en los mercados.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante su visita a un buque petrolero.

Resumen:

Repsol está presente en Venezuela desde 1993 y pretende continuar con su actividad en el país, a pesar de de los problemas económicos del país, de la tensión política interna y la presión de Estados Unidos contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

La petrolera española, que explota varios activos de petróleo y de gas en el país sudamericano, hará “todos los cambios que sean necesarios” en su negocio para ajustarse al régimen de sanciones de Washington, pero sus planes pasan por seguir en el país, según ha confirmado el consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, en una conferencia con analistas por la presentación de resultados financieros anuales.

En su informe anual Repsol señala que ha adoptado las medidas necesarias para continuar su actividad en Venezuela, incluyendo la recepción periódica de crudo en pago de deudas, «con pleno respeto a la normativa internacional de sanciones» y destaca que está haciendo un seguimiento «constante» de su evolución y, por tanto, de los eventuales efectos que pudieran tener.

Repsol mantendrá su actividad en Venezuela, pero ningún caso pretende incrementar su presencia en el país y continuará recortando su exposición ante el riesgo que representa para sus cuentas y su balance. De hecho, la compañía ha dado un nuevo impulso a la rebaja de su exposición patrimonial y la ha recortado prácticamente a la mitad durante 2019, hasta dejarla en sólo 239 millones de euros.

Hace un año esa explosición era de 456 millones y hace dos ejercicios alcanzaba los 1.480 millones. En sólo dos ejercicios, Repsol ha rebajado el riesgo en un 84% ante la incertidumbre ligada a la economía del país (con una reducción de 1.241 millones). La exposición a Venezuela del grupo incluye fundamentalmente la financiación otorgada a sus empresas filiales venezolanas, y el recorte se explica por la existencia a cierre de 2019 de deudas comerciales y por la actualización del riesgo de crédito por la pérdida esperada correspondiente a deudas de la petrolera estatal PDVSA.

Repsol está presente desde hace 27 años en el país latinoamericano y actualmente tiene participaciones en empresas mixtas de crudo: 40% en Petroquiriquire (bloques Quiriquire, Menegrande, Barúa Motatán, todos ellos con vigencia hasta 2031) y 11% en Petrocarabobo (bloque Carabobo, con vigencia hasta 2035). También está presente en empresas licenciatarias de gas: 60% en Quiriquire Gas (vigencia hasta 2027) y 50% en Cardón IV (vigencia hasta 2036).

La presión del Gobierno de Estados Unidos sobre las empresas con negocios directa o indirectamente ligados al régimen de Maduro se ha intensificado en los últimos meses y se han ampliado las sanciones contra Venezuela por la Administración de Donald Trump. Esta misma semana Washington ha decidido sancionar a la petrolera rusa Rosneft por operar en Venezuela y también ha advertido que vigilaría las actividades de otras empresas con el país latinoamericano, entre ellas Repsol.

Durante el año pasado la situación de inestabilidad política en Venezuela ha persistido, así como la recesión económica y la inflación en el país, que prorrogó el Estado de Emergencia Económica. Asimismo, la producción petrolera se ha reducido significativamente en los últimos años y la divisa venezolana ha sufrido una importante devaluación frente al euro, aunque sin impacto significativo en los estados financieros de Repsol, dado que la moneda funcional de sus filiales en el país es el dólar americano, con excepción del caso de Quiriquire Gas.

Repsol también indica que ha realizado una evaluación de la recuperabilidad de sus inversiones, así como del riesgo de crédito sobre las cuentas a cobrar a PDVSA, por lo que ha reconocido provisiones por el perfil de crédito de la estatal venezolana y por el deterioro del entorno de los negocios en Venezuela, afectando al valor de los instrumentos de financiación y cuentas a cobrar a PDVSA (-97 millones de euros), así como al valor de las inversiones contabilizadas por el método de la participación (-83 millones de euros).

Imaz ha subrayado que el objetivo es que en este 2020 Venezuela «sea neutral» en ‘free cash flow’ para el grupo, después del esfuerzo en recortar la exposición llevado a cabo en los últimos años. El consejero delegado del grupo cifró la producción del grupo procedente de Venezuela en unos 50.000 barriles diarios, de los cuales unos 20.000 provienen de Petroquiriquire y los restantes 30.000 de gas de Cardón.

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