Economía | Empresas

Los ascensores complican la vuelta al trabajo a las empresas que tienen sus sedes en los rascacielos

Las empresas idean fórmulas para evitar las aglomeraciones en las torres de oficinas

Las empresas se centran estos días en organizar con seguridad su particular desescalada y la vuelta a las oficinas de los trabajadores a los que han tenido teletrabajando casi dos meses. Las cosas se complican para aquellas con sede operativa en torres de oficinas, en las que es más que habitual la imagen de una veintena de personas utilizando al mismo tiempo el ascensor.

Para evitar los contagios en estas situaciones, las empresas y los propietarios de estos altos edificios de oficinas están diseñando planes que contemplan reducir el aforo, incorporar kits de autolimpieza y, sobre todo, organizar una vuelta escalonada a los centros de trabajo.

Vuelta por fases, aforo limitado en la cabina y desinfección dan seguridad a las empresas para organizar la vuelta

Es el caso de la Torre Iberdrola, situada en Bilbao. Es imposible imaginar que los trabajadores de Iberdrola y las otras 46 empresas inquilinas que acuden cada día a este edificio de 165 metros de altura lleguen hasta su planta subiendo por las escaleras. Por eso, garantizar un acceso seguro a través del ascensor se convierte en un tema clave para la desescalada.

Elena Lázaro, directora de la Torre Iberdrola, explica a El Independiente que sus veintidós ascensores han reducido el aforo de 21 a 4 personas para evitar los contagios. «En las cabinas hay puntos de señalización en el suelo para que cada persona se coloque en cada una de las cuatro esquinas y se den la espalda», afirma.

En los accesos a la Torre Iberdrola se recomienda el uso de mascarilla, si bien, como añade Lázaro, los ascensores avanzan decenas de plantas en escasos treinta segundos, por lo que los servicios médicos consideran que el elevador «no es un lugar de riesgo».

No hace falta pulsar el botón

Eso sí, lo que se recomienda es evitar el contacto con el ascensor. La tecnología que utilizan estos elevadores permite no tener que pulsar los botones para ordenar la planta, pues el piso se indica con tecnología de preselección de destino antes de montar al ascensor.

La ventaja para organizar un acceso con seguridad a estos centros de trabajo es que los ascensores de las torres cuentan con una tecnología muy avanzada, como explica Manuel Jiménez, director de Nuevas Instalaciones de Schindler Iberia: «En estos edificios la tecnología es muy avanzada. El piso se puede seleccionar con tecnología contactless a partir de la tarjeta de cada usuario, no hay que pulsar la botonera ni tocar el ascensor».

Cepsa, BBVA y Bankia optan por una reincorporación escalonada a la oficina

La recomendación general que emiten desde la compañía es que los trayectos en ascensor se realicen individualmente, si bien en las torres de oficinas es una opción poco viable para que cada empleado llegue a la hora a su puesto de trabajo.

Por ello, otra ventaja que tienen estos edificios para organizar una vuelta segura es el tamaño de las cabinas de los ascensores, mucho más grandes que los utilizados en residencias, lo cual permite transportar a más de un viajero «espalda con espalda». Paralelamente, desde Schindler recomiendan la desinfección permanente de las cabinas y de los pasamanos de las escaleras mecánicas.

Vuelta al trabajo por fases

Con todo, la clave para una vuelta segura cuando la oficina se encuentra situada en una de estas torres es que la reincorporación a los puestos de trabajo se realice de forma escalonada. Es la estrategia que seguirán en Cepsa (Torre Cepsa), Bankia (Torres Kio) y BBVA (La Vela).

En la Torre Foster, situada en el distrito de las Cuatro Torres de Madrid, donde tiene ubicada su sede operativa Cepsa, se reducirá a un tercio el aforo máximo de los ascensores y se restringirá su uso en horas punta, con la recomendación de utilizar las escaleras para acceder a plantas cercanas. Además, se señalizarán en el suelo las posiciones en las que los empleados deben colocarse para formar una fila y, en todo caso, se establecerán turnos de entrada y salida al edificio.

El dueño de la Torre Foster, Pontegadea, también dispone de protocolos para sus torres. La firma ha decidido limitar el aforo de los ascensores de Torre Picasso, simbólico edificio que también es de su propiedad y en el que se ubican las oficinas de Deloitte, Société Générale o Accenture. Así, solamente podrán utilizar los elevadores cuatro o cinco personas a la vez, lo que supone un tercio de las que podían hacerlo antes.

El momento más difícil para guardar el protocolo de seguridad en este tipo de edificios es la hora punta, es decir, la anterior a las 10 horas de la mañana, en la que Pontegadea mantendrá un dispositivo especial. En esta franja horaria, algunos accesos al edificio solamente se podrán utilizar para la entrada y otros para la salida y se regulará el número de personas que pueden estar al mismo tiempo en el hall principal estableciendo filas con catenarias, de forma que se inicia fuera del edificio la ordenación del flujo de personas.

La firma también tiene instaladas en varios de sus edificios cámaras con medición de temperatura para localizar casos positivos si es necesario, lo que se une a medidas especiales como aumentar la limpieza y la renovación del aire. Además, todo su personal de servicios del edificio trabaja con mascarillas (y guantes si es necesario), con mamparas de metacrilato en el caso de la recepción y con geles hidroalcohólicos. Asimismo, se han multiplicado las señalizaciones en el suelo y la cartelería con información sobre los protocolos.

Por el momento, serán los inquilinos de Pontegadea los encargados de decidir si restringen las visitas externas, una medida que la mayoría está implantando. A unos kilómetros de la Torre Picasso, también en Madrid, BBVA sí ha decidido prohibir las visitas externas por el momento.

En la Ciudad BBVA, la sede del banco en esta ciudad, la entidad recomienda que se priorice el uso de las escaleras, un consejo fácil de seguir para la mayoría de los empleados, dado que solamente un 10% de la plantilla de la Ciudad BBVA trabaja en el edificio de La Vela, por lo que es complicado que se formen aglomeraciones. Los demás lo hacen en el resto de instalaciones, que tienen como máximo dos plantas de altura, de forma que es sencillo evitar el ascensor.

El control de BBVA para evitar los contagios implicará también el control de la temperatura de sus empleados a la entrada del centro y de sus contactos a través de una aplicación móvil con usos exclusivamente sanitario.

En el caso de ambas compañías, los trabajadores podrán utilizar mascarillas, dispensadores de gel hidroalcohólico y kits de autolimpieza para evitar los contagios.

Adiós a la puerta giratoria

Otra de las medidas para garantizar accesos seguros a estos altos edificios es limitar el uso de las puertas giratorias para evitar que dos personas coincidan en un habitáculo minúsculo. Así lo están haciendo en la Torre Iberdrola, donde priorizan el uso de las puertas laterales.

Además, desde el edificio han facilitado a las empresas que tienen allí su oficina salas grandes para celebrar reuniones con el objetivo de evitar las más pequeñas y la zona de fisioterapia para la realización de los test para detectar la enfermedad.

Comentar ()