Economía

El mercado de oficinas tardará un año en recuperarse del golpe que le asesta el teletrabajo

Sala de reuniones vacía en una oficina. EUROPA PRESS

El mercado de alquiler de oficinas va a ser uno de los afectados por la crisis del Covid-19. El obligado confinamiento impuesto en España para frenar la pandemia ha llevado a las empresas a probar a marchas forzadas el teletrabajo, con experiencias satisfactorias en la mayoría de los casos. Esto supone buenas noticias para compañías y empleados, pero malas para el mercado de alquiler de oficinas, cuyos precios podrían caer hasta un 15% y tardarán en recuperarse al menos un año. Eso en el mejor de los casos: solo si la vuelta a la normalidad va por buen camino.

Que el teletrabajo ha llegado para quedarse es una de las afirmaciones más repetidas en las últimas semanas y algunas empresas se la han tomado en serio. Tras probar con éxito, aunque a marchas forzadas, la experiencia del trabajo a distancia, algunas están optando por permitir a sus empleados (bien de forma voluntaria o bien obligatoria) teletrabajar el 100% de su jornada o, al menos, hacerlo con una modalidad semipresencial, por lo que se están replanteando si necesitan centros de trabajo del tamaño actual.

La flexibilización de las empresas para el teletrabajo va en serio, van a necesitar menos espacio de oficinas»

Daniel del Pozo

Muchas empresas están reaccionando a este nuevo escenario buscando oficinas más pequeñas en las que los trabajadores ya no tendrán un puesto fijo asignado, sino que irán rotando en puestos calientes en función de las necesidades de cada momento, con la opción de tener salas de reuniones. «La flexibilización de las empresas para el teletrabajo va en serio, van a necesitar menos espacio de oficinas», explicaba Daniel del Pozo, responsable de Idealista/data, en la última edición del foro Conversaciones con El Independiente.

La consecuencia de esta nueva tendencia es que los precios del alquiler de oficinas van a experimentar una corrección a la baja en los próximos meses. «En el corto y medio plazo se prevé que los precios se contraigan entre un 5 y 15% en variación interanual, aunque de forma desigual en las distintas áreas de interés», explica a este periódico Ismael Ruiz, director técnico de Instituto de Valoraciones.

Así, el impacto será mayor en las áreas exteriores a la M-30 de la ciudad de Madrid, donde se concentró la actividad promotora en los últimos años y donde la tasa de disponibilidad alcanzaba cifras superiores al 10%. Por el contrario, en las zonas prime del centro de las ciudades el impacto será más limitado.

El teletrabajo se va a ver impulsado no solamente por haber sido capaz de pasar la prueba del confinamiento con nota, sino porque el Gobierno ya está negociando con los agentes sociales sobre el borrador de la regulación del trabajo telemático. Algo que vendrá muy bien a los trabajadores que, tras el confinamiento, están buscando viviendas en las afueras de las ciudades en las que tendrán mejor calidad de vida.

En todo caso, el teletrabajo no será siempre una elección, sino que en ocasiones podrá ser una imposición para las compañías que vean en la reorganización de costes una salida al fuerte impacto que sufrirán por la crisis postcovid. «Con la contracción del Producto Interior Bruto (PIB), muchas empresas van a ver la posibilidad de transitar hacia el teletrabajo o ver normal dos o tres días a la semana de teletrabajo», apunta Ezequiel Rodríguez, managing director de GIV Partners.

Sin embargo, hay empresas que no tienen claro «que todo haya funcionado fantástico» con el teletrabajo, pues «hay ciertas actividades que necesitan que la gente se reúna al rededor de una mesa o un plano», añade Rodríguez. En estos casos, seguirán necesitando una oficina, por lo que «la demanda de oficinas va a continuar», aunque está claro que se producirá «un softening [una relajación] en las rentas de oficinas y, como consecuencia, en los precios», de acuerdo con Rodríguez.

La velocidad de la recuperación, clave

Ahora bien, ¿cuánto durará esa «relajación» de los precios? En opinión del managing director de GIV Partners, todo va a depender de la evolución de la velocidad de la salida de la crisis y de que se materialicen o no los riesgos de repuntes en el número de contagios antes de la llegada de la vacuna.

«Va a depender de cuán largo sea esto. Aún en un escenario de recuperación, creemos que para retornar a sus niveles normales probablemente va a pasar al menos un año. Si llegamos a estar en un escenario en el que se prolonga más o se establecen más protocolos para gente no vaya a las oficinas, vamos a estar hablando de más tiempo», afirma.

De acuerdo con José Manuel Zafra, director del departamento de Retail, Oficinas e Inversiones de Gilmar, aunque aún es pronto para cuantificar la caída de los precios, «los indicadores apuntan una cierta caída a partir de septiembre u octubre».

¿Huida de los rascacielos?

La pandemia, además del experimento del teletrabajo, ha traído otras consecuencias para los centros de trabajo. Para evitar los contagios y una segunda oleada que retrase la recuperación del impacto económico de la primera, las oficinas tienen que cumplir con ciertas normas de seguridad, como evitar las aglomeraciones, mantener la distancia entre empleados y poner a disposición elementos de higiene y limpieza, como geles hidroalcohólicos.

Estas medidas de seguridad están llevando a las torres de oficinas a poner en marcha complejos protocolos de seguridad. Ya no está permitido aglomerarse en las entradas de estos grandes edificios ni utilizar ascensores por parte de más de cuatro personas simultáneamente.

Estas nuevas normas, sin embargo, no parece que vayan a desalentar a los empresarios a localizar en las torres sus oficinas, según coinciden los expertos. «Sería imposible encontrar en grandes ciudades superficies en una o dos plantas equivalentes a las que tienen en ese tipo de edificios. La alternativa sería alejarse del centro, con los perjuicios que conlleva esa lejanía para los trabajadores, proveedores y clientes», apunta Zafra, de Gilmar.

Por su parte, Ruiz, de Instituto de Valoraciones, cree que «la ubicación siempre ha sido un factor clave para la toma de decisiones y esto no cambiará en el mercado de oficinas a pesar de las nuevas medidas de distanciamiento social e higiene que las empresas se han visto obligadas a implementar».

Con coronavirus o sin él, lo cierto es que las oficinas siguen siendo, al menos por el momento, el lugar donde se crea la cultura de la empresa, donde se toman las decisiones más importantes y donde se generan las ideas, añade Ruiz.

«Por estos motivos, entre otros, y a pesar de la implementación a gran escala del teletrabajo en los últimos meses, las empresas adaptarán su día a día en sus espacios físicos para no renunciar a ellos a través de la flexibilización de horarios, para evitar las colas en ascensores o las aglomeraciones en las zonas comunes en horas punta, y la combinación de jornadas de teletrabajo con la modalidad física tradicional», explica el director técnico de Instituto de Valoraciones.

Aunque el teletrabajo se haya impuesto a marchas forzadas, lo cierto es que la cultura de la oficina está aún muy arraigada en este país. Mientras patronal, sindicatos y Gobierno trabajan en regularlo, habrá que esperar para ver el resultado final. Por el momento, cada empresa va tomando su camino.

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