Economía

La controvertida práctica de las aerolíneas: vender 'billetes fantasma' para lograr liquidez

Viajeros con mascarilla caminan por un aeropuerto. Europa Press

La paralización de la actividad por el confinamiento y las posteriores restricciones de seguridad han hecho mella en las aerolíneas, que han visto caer fuertemente la demanda de tráfico aéreo. Sin embargo, algunas de ellas no solamente no han ajustado su oferta a la vista de la caída de la demanda, sino que la han aumentado con el objetivo de captar a los clientes y lograr liquidez, aunque les suponga después tener que cancelar vuelos y reubicar a sus viajeros.

La práctica consiste en programar una serie de vuelos, aun sabiendo que no se operarán todos, y comercializarlos después, lo que permite ofrecer a los clientes muchas alternativas de itinerarios y tarifas para capturar la demanda, aumentar sus ventas y generar liquidez.

Según explican a este periódico fuentes conocedoras, algunas de las principales aerolíneas europeas llegaron a aumentar su oferta de vuelos un 33% el pasado mes de junio, cuando la demanda se desplomó en torno a un 90%. De hecho, en julio se llegaron a reprogramar o cancelar casi el 70% de los vuelos planificados, de acuerdo con estas mismas fuentes.

Los cambios se avisan a los clientes con dos semanas de antelación, con lo que las aerolíneas cumplen el plazo estipulado por ley y no están obligadas a compensar económicamente a los consumidores. Si el cliente decide no aceptar el cambio, las compañías ofrecen bonos o retrasan los reembolsos para poder retener el efectivo, añaden las mismas fuentes.

Aunque la práctica es legal, provoca un perjuicio a los clientes, dado que en algunas ocasiones los vuelos se cambian a días diferentes y les sale más rentable aceptar el cambio que intentar comprar otro billete con tan pocos días de antelación, como critican algunos consumidores afectados a El Independiente.

El derecho del consumidor

Desde Facua confirman a este periódico que reciben quejas de consumidores por estas prácticas de las aerolíneas, un «truco» que no ha nacido al calor de la pandemia, sino que se utilizaba también anteriormente para «amortizar mejor a los clientes e ingresar más», según explica a El Independiente su portavoz, Rubén Sánchez.

Si el cambio se avisa al cliente con menos de dos semanas de antelación, tiene derecho a una compensación

En el caso de que el cliente sea avisado con menos de 14 días de antelación del cambio, no solamente tiene derecho a rechazarlo y recuperar su dinero, sino que puede, incluso, plantear una reclamación por cancelación, lo que conlleva una compensación económica, de acuerdo con Sánchez.

Estas compensaciones serían de entre 250 y 600 euros en el caso de que se produjera una cancelación o un gran retraso, en función de la distancia del vuelo, de acuerdo con lo estipulado en la legislación actual.

Por otra parte, desde OCU consideran «ilícita» una práctica de algunas aerolíneas que va más allá. Se trata de cancelar los billetes a algunos clientes a pesar de que el vuelo siga operativo avisando al viajero con días de antelación y alegando las restricciones del estado de alarma cuando las fechas de estos vuelos son posteriores.

Según explican desde la organización de consumidores, algunos de los clientes, después de que se les anulara un billete, han comprobado que el precio del billete había subido.

Desplome de la demanda

Estas prácticas controvertidas surgen en un contexto en el que la demanda de vuelos se ha desplomado. Según datos hechos públicos esta semana, Enaire gestionó 81.339 vuelos en julio, lo que supone un 63,1% menos que en el mismo mes del año pasado, informa Europa Press.

Estas cifras representan una recuperación frente a meses anteriores, que registraron caídas superiores al 90% por la pandemia, pero un claro desplome respecto al comportamiento de la demanda en el ejercicio 2019. La recuperación se debió, principalmente, a los vuelos nacionales, que cayeron mucho menos que los internacionales.

Todos los aeropuertos registraron caídas y en julio se gestionaron 13.842 vuelos desde Canarias (lo que implica un retroceso del 53,8% respecto al mismo mes del año anterior), 15.748 en Palma (-54,3%), 15.748 desde Sevilla (-62,1%), 40.522 desde Barcelona (-63,3%) y 37.843 desde Madrid (-66,3%).

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