Economía

BBVA y Santander se ponen de perfil ante la nueva ronda de fusiones

La baja rentabilidad presiona a las entidades, pero los grandes creen que pueden sobrevivir solos

La presidenta de Santander, Ana Botín, presenta los resultados correspondientes al ejercicio 2019, en la Ciudad Financiera. Europa Press

La fusión de CaixaBank y Bankia, que han aprobado ya sus consejos de administración, supone un verdadero pistoletazo de salida para la nueva ronda de consolidación bancaria que los supervisores ansían y que desde hace tiempo llevan reclamando a las entidades. En el sector ya se han desatado las quinielas, que siguen apuntando a integraciones nacionales, pero Santander y BBVA, al menos por el momento, no se quieren ver en ellas.

«Estamos en una liga distinta, en una liga global», explicaba Ana Botín, presidenta de Santander, esta semana a sus trabajadores ante las desatadas especulaciones sobre los próximos protagonistas de las fusiones bancarias.

Santander no se ve como uno de ellos. «Tenemos la escala, con 146 millones de clientes en el mundo y estamos destinando 5.000 millones de euros anuales a tecnología y digitalización y no necesitamos comprar», añadía Botín.

En BBVA creen que hay oportunidades en España, pero solo se lanzarían si una operación creara realmente valor

La banquera defiende que la entidad se vale por sí misma para crecer orgánicamente, es decir, sin salir de compras por el mercado nacional, una reflexión que suele hacer la mayoría de banqueros a la hora de descartarse para protagonizar la consolidación.

De hecho, BBVA lanzó ayer un mensaje similar. «Estamos muy confiados como estamos», explicaba su consejero delegado, Onur Genç, durante su intervención en una conferencia organizada por Bank of America, en la que dio a conocer que el banco aumentará su margen de intereses en España este año, como ya hizo durante el primer semestre (+1,7%), a diferencia de sus competidores.

Todo a pesar de que el número dos de Carlos Torres reconocía que en España “puede haber oportunidades”, si bien dejaba claro que a la hora de lanzarse a por una de ellas es necesario considerar que crea valor para sus accionistas.

Descartarse como protagonista de la ronda de fusiones es un clásico entre los banqueros, aunque los analistas tienen muy claro que la unión entre CaixaBank y Bankia será solo el primer paso de la próxima consolidación del sector, la primera tras la reestructuración bancaria que se produjo al calor de la crisis financiera y la extinción de las cajas de ahorro.

La rentabilidad aprieta

«La combinación entre una escasa rentabilidad y el posible empeoramiento de la calidad de los activos ha puesto en primer plano la necesidad de que los bancos logren mayores eficiencias operativas y bases de costes más bajas», afirma Marco Troiano, director adjunto del equipo de instituciones financieras de Scope Ratings.

Y no es el único que lo cree. Desde la calificadora Fitch Ratings opinaban hace unos días que “la integración entre CaixaBank y Bankia podría encender una nueva ola de consolidaciones en el sector bancario español al desatar movimientos de otros bancos para ganar escala o fortalecer sus redes o sus modelos de negocios con el objetivo de seguir siendo competitivos”.

El mercado da por sentado que la fusión entre CaixaBank y Bankia es el pistoletazo de salida a más consolidación

Allanará el camino el hecho de que el Banco Central Europeo (BCE) ha manifestado su voluntad de flexibilizar las condiciones para las fusiones, como no exigir elevados niveles de capital para la entidad resultante, pero también la necesidad de eficiencia que impondrá la crisis del Covid-19.

“Mirando hacia adelante la crisis que se nos viene encima y el futuro incremento de la deuda, una entidad que esté mucho más saneada, sea más grande y solvente afrontará mejor las curvas que vengan, es lo que descuenta el mercado”, explica a este periódico Javier Molina, portavoz de eToro.

La propia vicepresidenta económica, Nadia Calviño, reconocía estos días que el proceso de consolidación bancaria es “probablemente inevitable” si el sector quiere mantener su solvencia y ser capaz de afrontar un futuro que viene marcado por la crisis del Covid-19 y la digitalización.

«En un negocio cuyas rentabilidades son mínimas, con las fusiones se esperan sinergias y reducciones de costes que las aumentarían. Parece que iremos hacia una mayor concentración bancaria y que las operaciones de fusiones y adquisiciones no han hecho nada más que empezar», apunta el analista de IG Sergio Ávila.

Por el momento, el mercado da por sentado que será una ronda de fusiones nacional. Aunque los supervisores llevan meses pidiendo al sector que piense en términos paneuropeos, lo cierto es que los bancos no se animan a cruzar las fronteras por los flecos aún pendientes de la Unión Bancaria, como la creación de un fondo de garantía de depósitos europeo.

En este contexto, se apunta con más fuerza hacia entidades como Sabadell o Liberbank, cuyas valoraciones en Bolsa dan pie a convertirlos en diana del interés de bancos más grandes. Sin embargo, todo está abierto. “Nosotros no hacemos quinielas sobre los siguientes protagonistas, consideramos que cualquier opción es posible siempre y cuando el resultado sea óptimo”, explica a este periódico Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

Sean quienes sean los próximos protagonistas, el mercado está convencido de que habrá una nueva consolidación en el sector. Lo cierto es que los engranajes ya se han puesto en marcha.

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