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Así se construye en España un parque eólico en lo más alto de una montaña

Superar pendientes imposibles y curvas de casi 180 grados para transportar torres de 90 metros y turbinas de 126 toneladas. Iberdrola afronta su obra más compleja levantando plantas a 800 metros de altura en Asturias.

Traslado de una pala de aerogenerador de Iberdrola en Asturias.

Traslado de una pala de aerogenerador de Iberdrola en Asturias. Iberdrola

Transportar los componentes de los enormes de los molinos de energía eólica es una tarea siempre compleja. Los traslados por carretera obligan a complicadas operaciones con cortes de circulaciones, invasiones intermitentes de carriles en sentido contrario, con medidas excepcionales de seguridad que requieren una planificación al detalle…

Los trabajos se complican aún más si el destino final de las palas y de los mástiles de los aerogeneradores es acabar plantados en lo alto de una montaña. Y eso es lo que está sucediendo estos días en Asturias, donde Iberdrola está construyendo parques eólicos en riscos de más de 800 metros de altura a los que sólo se accede a ratos por carreteras comarcales y a ratos por caminos angostos.

Traslado de componentes de aerogeneradores de Iberdrola.

Tras haber finalizado la obra civil de tres de los cuatro parques que prevé construir en Asturias, la compañía se lanzó a transportar los materiales a las campas y ha iniciado esta semana los trabajos de montaje de los aerogeneradores. La eléctrica reconoce que está siendo la obra más compleja que desarrolla actualmente en España.

«Son proyectos singulares por una orografía tan compleja, por tratarse de alta montaña», explica Luis Acebedo, responsable del proyecto de Iberdrola. «La mayor complejidad es que existe un solo acceso por el que tiene que pasar todo el material, y es muy estrecho y con curvas muy cerradas (…) Son condiciones extremas».

Para alcanzar la cota de los parques, los materiales de los aerogeneradores han tenido que ser transportados por caminos de un solo acceso, pendientes escarpadas y curvas de hasta casi 180 grados. Las magnitudes de los componentes (torres de entre 80 y 93 metros, turbinas de 126 toneladas, palas de 56 metros de largo…) han obligado a una exhaustiva planificación. La organización exige precisión para coordinar más de 200 transportes diarios con otros tantos camiones yendo y viniendo por un sólo camino.

Traslado por carretera de una pala de aerogeneradores de Iberdrola.

Los trabajos se ven dificultados aún más por los continuos cambios meteorológicos de la zona. «El clima es muy duro, muy cambiante. Ahora tenemos sol y en una hora puede haber niebla, lluvia o viento. Y las condiciones meteorológicas son muy importantes, porque obligan a continuos cambios en la planificación de los trabajos», indica Acebedo. «Sabemos que a partir de ahora las condiciones van aún ser peores. Pero no hemos parado y no vamos a parar. Tenemos que conseguir completar el proyecto».

Iberdrola está en plena construcción de tres parques eólicos en la montaña asturiana: el de Cordel-Vidural (con una potencia de 37 megavatios, MW) está ubicado entre los municipios de Navia, Valdés y Villayón; el de Capiechamartín (34 MW) se sitúa entre Tineo y Valdés; y  el de Panondres (21 MW) está entre Villayón y Valdés.

La compañía planea arrancar en breve la construcción de un cuarto proyecto en Asturias, el parque de Verdigueiro (36 MW), que se levantará entre Tineo y Villayón. Las inversiones en las cuatro instalaciones superarán los 100 millones de euros y servirán -con los más de 130 MW que suman conjuntamente- para triplicar la capacidad actual de generación verde de la eléctrica en la región. Una expansión renovable que se produce tras el cierre de la central de carbón de Lada, en Langreo, y a la que le espera los trabajos de desmantelamiento durante los próximos cuatro años.

Iberdrola subraya que su contribución al desarrollo socioeconómico de Asturias en torno a la transición energética se desarrollará en cuatro ámbitos de acción: más inversiones en renovables; apoyo a la generación de empleo a través de la generación de oportunidades y contratos a la industria local; la formación a jóvenes en sectores de futuro; y el desarrollo de nuevos proyectos de innovación, como la creación de una Plataforma de Innovación Ciudadana.

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