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El lechazo de Aranda de Duero se desangra: "A este paso, los 11 asadores que hay cerrarán"

La estimación de pérdidas para la hostelería de la localidad burgalesa, paradigma del cordero y del vino, ronda el 90% tras sufrir varios confinamientos

«A este paso, los 11 asadores que hay cerrarán». Así se lamenta, en plena crisis de la pandemia, uno de los hosteleros de Aranda de Duero (Burgos).

La crisis del coronavirus ha golpeado a la hostelería con unos efectos sin precedentes. El confinamiento nacional decretado en marzo y las posteriores restricciones dificultan la supervivencia de bares, restaurantes y locales de copas. Entre otros muchos municipios, Aranda de Duero (Burgos) -uno de los centros de la industria gastronómica española del lechazo o cordero lechal- es de los que más ha sufrido.

El municipio burgalés fue «uno de los últimos en poder salir a la calle y uno de los primeros en volver a ser confinado», comentan en la zona. Aranda de Duero es conocido en España tanto por su interesante oferta gastronómica como vinícola. El plato estrella, sin duda, es el cuarto de lechazo.

Impacto económico «brutal»

Nuria Leal, presidenta de la Asociación de Hosteleros de Aranda y La Ribera (ASOHAR), ha transmitido a El Independiente la realidad que viven los hosteleros. Leal explica que el segundo confinamiento en agosto «supuso un impacto económico brutal» del que no han podido recuperarse. La estimación de pérdidas para la hostelería de Aranda de Duero ronda el 90%, según los cálculos de ASOAR.

La ausencia de turistas procedentes de Madrid durante el puente de Todos los Santos provoca que hayan perdido un volumen de público muy significativo. Los restaurantes especializados en el lechazo abundan en Aranda de Duero.

Desde el Asador El Ciprés aseguran que «el año pasado en este puente hicimos tres turnos y no dábamos abasto; este año tenemos siete reservas para todo el fin de semana». Fuentes del Mesón El Pastor de Aranda de Duero explican que «el 80 % de nuestro público viene de fuera. El sábado de este puente el año pasado dimos 250 comidas, ahora, 40 ya no nos parecería tan malo».

Desde el Asador El Ciprés señalan su desesperación por la situación: «Es un goteo constante que acaba por ahogarnos». El responsable de El Ciprés considera que «a este paso, los 11 asadores que hay cerrarán. No sé si aguantaremos dos meses más así». Comenta que «de 14 que somos en plantilla ahora estamos seis y sobramos dos».

Por mucha terraza que pongas, esto es Castilla y nadie quiere comer en la calle en invierno»

Leal exige «un plan de contingencia que incluya ayudas para el sector. Necesitamos que nos dejen trabajar porque se está criminalizando al sector hostelero y no lo entendemos». Leal cree que «lo fácil es cerrar los establecimientos y dejarnos tirados».

Sólo el 3,5 % de los contagios por coronavirus desde mayo se han producido en restaurantes, según datos del Ministerio de Sanidad. Desde El Pastor hacen referencia a este dato: «Donde más seguridad hay es en los restaurantes, aquí sí se cumplen todas las medidas». Además, creen que las restricciones horarias provocan que la gente se reúna más en las casas ya que «los establecimientos están cerrados».

Vemos el futuro negro y muy complicado; todo son piedras, esto es inhumano. Abrimos para poder pagar los sueldos»

El responsable de El Ciprés pide a los políticos sensatez: «Deberían de ponerse de acuerdo en vez de ir cada uno por su lado, que den ejemplo. Vemos el futuro negro y muy complicado; todo son piedras, esto es inhumano. Abrimos para poder pagar los sueldos». Además, señalan que la gente no quiere ir a los interiores de los restaurantes y que «por mucha terraza que pongas, esto es Castilla y nadie quiere comer en la calle en invierno».

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