Economía

La hostelería no se plantea sacar trabajadores de los ERTE para Semana Santa

Una terraza de un bar vacía en Vigo.

En la imagen, una terraza de un bar vacía en Vigo. EFE/Salvador Sas/Archivo

«En las zonas turísticas los empresarios no se plantean hacer cambios en las plantillas», comentaba hace unos días Emilio Gallego, secretario general de Hostelería de España. Y es que el sector se enfrenta, de nuevo, a fechas señaladas, con mucha incertidumbre sobre las restricciones y las medidas relativas a la pandemia.

Este miércoles, el Consejo Interterritorial de Sanidad decidió que no se podrá viajar entre comunidades autónomas. Esta situación no afecta a Baleares ni a Canarias, tampoco a los viajes dentro de cada comunidad, que en algunas regiones están permitidos porque no hay confinamiento perimetral.

Ante este escenario y con la incertidumbre de si en las próximas semanas se producen cambios, las empresas de la hostelería mantienen a muchos de sus empleados en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Es una de las ramas de actividad con más trabajadores en esta situación, más de 300.000, según los últimos datos de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

El gerente de la Asociación de Hosteleros de Málaga, Joaquín Marín, explica a este periódico que los movimientos de plantilla se deciden, prácticamente, «día a día» y añaden que los cambios en la normativa se publican el día antes de que estos entren en vigor, lo que les obliga a estar pendientes de los cambios y en ocasiones «no hay tiempo para sacar a los trabajadores de los ERTE». En este sentido, considera que es «pronto» para tomar decisiones sobre la Semana Santa.

En la misma línea se expresan desde la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV). «Teniendo en cuenta que ni siquiera sabemos si podremos abrir el interior de los locales el próximo lunes, es pronto para hablar sobre la posibilidad de recuperar a parte de la plantilla o contratar a alguien de cara a las vacaciones de Semana Santa». Añaden, que el 60% de los establecimientos hosteleros de la provincia de Valencia no disponen de terraza, «por lo que permanecen cerrados desde el pasado 21 de enero».

Procesos legales

Sobre si es recomendable que las empresas recuperen a estos trabajadores de los ERTE, el responsable del área de Derecho Laboral del Bufete Mas y Calvet, Luis Jiménez-Arellano, indica que lo adecuado es «ir al detalle de cada caso». Con todo, da algunas indicaciones para los hosteleros que se lo planteen.

«Lo recomendable sería que las empresas que estén afectadas por un ERTE de fuerza mayor desde marzo del año pasado, que sigan así y esperen hasta verano», explica. El motivo es que «si continúan en ERTE por fuerza mayor Covid-19, podrán seguir beneficiándose del ahorro de cotizaciones y sus empleados de recibir la prestación por desempleo». Cabe recordar que de estas exoneraciones sólo se benefician algunos sectores concretos en este tipo de expediente.

En el caso de ERTE por causas económicas, técnicas, organizativas o de la producción, Jiménez-Arellano comenta que «las empresas que tengan un ERTE por causas ETOP pueden desescalar y después volver a hacer el mismo procedimiento y cuentan con más margen de actuación y flexibilidad». Sin embargo, advierte que «los trámites que hay que realizar son muy engorrosos dada la saturación de todos los organismos laborales que intervienen».

Por último, en los nuevos ERTE, por impedimento o limitación, las empresas pueden ir «adaptando la incorporación a su puesto y volver a incluir a trabajadores en el ERTE dependiendo de las medidas que adopten las autoridades en cada momento, sin necesidad de tener que tramitar otro expediente».

Finalmente, aunque insiste el experto en la casuística de cada empresa, opina que «es más rentable mantener la actividad, aunque sea limitada en horarios y plantilla (por ejemplo, con un ERTE de reducción de jornada por causas ETOP), que seguir con las puertas del negocio cerradas. Mantener
el cierre echado durante un periodo de tiempo prolongado hace que la actividad finalmente sea inviable. Por ejemplo, si hay dos hoteles en una calle o dos bares y uno está siempre cerrado, los clientes ya cogen la inercia de irse al que está abierto».

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