Economía | Empresas

Las constructoras piden al Gobierno un plan de choque para suplir la escasez de mano de obra

La patronal CNC reclama un "plan ambicioso" que contribuya a hacer más atractivo el sector para los jóvenes y las mujeres, e incrementar el número de profesionales que se forman cada año a través de la Fundación Laboral de la Construcción

Operarios en una obra.

Operarios en una obra. EP

Las constructoras ven con preocupación la falta de mano de obra cualificada ante la llegada de los fondos europeos. El sector contaba con 2,8 millones de trabajadores antes de la llegada del Plan E que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero puso en marcha en 2007. Aquella iniciativa contaba con una inversión de cerca de 12.900 millones. Ahora, España se dispone a recibir en los próximos años 35.000 millones y sólo cuenta con 1,3 millones de empleados en el sector.

El Ministerio de Transportes calcula que son necesarios entre 420.000 y 480.000 trabajadores para todo el proceso de implementación de los fondos europeos. Pero no todo el peso recae en la cartera que dirige Raquel Sánchez. La patronal eleva el cálculo hasta los 700.000 empleados para evitar el riesgo de que las obras se queden sin ejecutar y Bruselas obligue a devolver el dinero.

Para hacer frente a la coyuntura, desde la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) reclaman que el Gobierno ponga en marcha un plan de choque que contribuya a hacer atractivo al sector y le quite el estigma de la burbuja inmobiliaria. «O ponemos rápidamente en marcha en un plan de choque para formar a gente o tendremos un problema», advierte su presidente, Pedro Fernández Alén.

Con un desempleo juvenil del 38% entre los menores de 26 años, » faltan jóvenes en las obras», añade. Además, las mujeres sólo representan el 9% de todos los trabajadores del sector.

Desde la patronal reconocen no haber sabido hacer atractivo el sector. «Seguimos viendo la construcción como carretilla, ladrillo y arena y la construcción es otra cosa«, abunda. «Creo que hay que montar una campaña en la que se diga que el sector de la construcción es modernidad, nuevos trabajos y sostenibilidad. El Ejército lo hizo bien, pero nosotros no lo hemos sabido trasladar», insiste.

En este sentido, remarca que su preocupación «ya no es el peón, el albañil o el jefe de obra sino que el problema lo tenemos con los trabajadores de las nuevas profesiones». En este sentido, Fernández Alén llama la atención de que muchos de los proyectos que se realizarán con el Plan de Recuperación y Resiliencia «van a requerir conservación y mantenimiento durante mucho tiempo». «El empleo no va a ser algo puramente esporádico», reflexiona.

En campos como las instalaciones fotovoltaicas o las infraestructuras de conectividad digital seguirán haciendo falta empleados que mantengan dichas infraestructuras. También habrá que surtir de trabajadores a las nuevas plantas de reciclaje o depuradoras de aguas.

El presidente de la patronal presume de buenos salarios desde las categorías más bajas, así como buenas condiciones sociales pactadas por convenio que hace que cuando los trabajadores acceden al sector, «no se marchan». Según explica, se paga «al menos el 30% por encima del Salario Mínimo Interprofesional (SMI)».

La Fundación Laboral de la Construcción

Para paliar la falta de mano de obra, desde la patronal proponen impulsar la formación de nuevos trabajadores a través de una herramienta poco conocida para el gran público pero de la que cada año salen entre 80.000 y 90.000 nuevos profesionales.

Hace ya tres décadas, el Gobierno de Felipe González impulsó la creación de una fundación entre Administración, empresarios y sindicatos para evitar que se produjesen problemas en la Expo 92 y y las olimpiadas de Barcelona 92.

La presidencia de la entidad le corresponde a la patronal, mientras que la vicepresidencia la ocupan los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO). Se financia en una parte por cuotas empresariales y, por otra, mediante acuerdos con administraciones públicas para impartir programas de formación. En total, cuenta con un presupuesto de 80 millones de euros y el control recae en el Ministerio de Educación.

Según relata Fernández Alén, a día de hoy los 54 centros que tiene repartidos por España no están llenos y, según sus cálculos, tendrían capacidad para formar a más de 200.000 trabajadores en cada curso.

Te puede interesar

Comentar ()