Economía

Los expertos abogan por una reforma del impuesto de sucesiones que evite la concentración de la riqueza

Consideran que la figura fiscal actualmente incluye discrepancias de difícil justificación, que no cumple sus objetivos y que "desprestigia el sistema fiscal y lo devalúa"

La ministra de Hacienda y vocal de la ejecutiva federal del partido socialista, María Jesús Montero.

Diferentes expertos en fiscalidad consideran que el impuesto de sucesiones español incluye discrepancias que son de difícil justificación, por ejemplo, en función del territorio en el que esté el contribuyente o en función del parentesco con quien hereda, y lamentan que, además de no cumplir con sus objetivos, «desprestigia el sistema fiscal y lo devalúa».

Así lo afirmaron los fiscalistas congregados por el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), órgano especializado en fiscalidad del Consejo General de Economistas de España (CGE), en unas jornadas sobre la reforma de la tributación de la riqueza que han tenido lugar esta semana.

Por eso, han pedido mejorarlo en un momento en el que el Gobierno está planteando una reforma fiscal de gran calado. «El impuesto de sucesiones tiene unos problemas muy serios y debería llevarse a cabo una reforma importante», ha expresado el director del Instituto de Economía de Barcelona (IEB), José María Durán, insistiendo en que «es manifiestamente mejorable», palabras que han sido respaldadas por el resto de ponentes.

Mientras el Gobierno prepara su reforma fiscal -ahora mismo está en fase de estudio puesto que un comité de expertos está analizando qué medidas deberían tomarse- está en el debate público si debiesen eliminarse impuestos como el de patrimonio el de sucesiones y donaciones.

El Gobierno recaudará 60 millones por sucesiones en 2021, frente a los 36.000 millones de IVA

«La imposición sobre la riqueza es necesaria, pero hay que identificar qué figuras son necesarias y cuáles no tanto», ha afirmado Durán. «Nadie se cuestiona la existencia del IBI, ni de transmisiones patrimoniales onerosas, en cambio sucesiones donaciones y patrimonio el debate sí se plantea en torno existencia del mismo. Por un motivo bastante práctico: como su recaudación es tan reducida, nos podemos plantear su eliminación», ha explicado.

Sin embargo, ha defendido su importancia: «Se está observando una concentración creciente de la riqueza y un elemento para evitar esta concentración que se considera excesiva es este impuesto, más el tema de la equidad intergeneracional e igualdad de oportunidades, temas bastante presentes para justificar este impuesto».

El Gobierno tiene previsto recaudar 60 millones de euros en concepto de impuesto sobre sucesiones y donaciones en todo 2021, lo mismo que por el impuesto sobre patrimonio. En cambio, por el impuesto sobre el valor añadido (IVA) pretende recaudar 36.000 millones; por impuesto sobre sociedades, 21.000, y por impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), 44.000, lo que da una idea de la magnitud actual de estos tributos.

Sin embargo, esta baja recaudación no es exclusiva de España, puesto que de media en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estos impuestos suponen un 0,7% de la recaudación total y en España no llega al 0,5%. Solo considerando los impuestos sobre la riqueza, el IBI representa el 50% de lo que se ingresa y transmisiones patrimoniales el 35%, frente al 10% de sucesiones y el 5% de patrimonio.

Sucesiones y donaciones existe en otros 24 países de la OCDE

Mientras que el impuesto de patrimonio plantea eliminarse en España, bajo el argumento de que ya que no se aplica en otros países, el de sucesiones existe en 24 países de la OCDE. Así, el impuesto de sucesiones y donaciones es una «figura clásica de la mayor parte de los sistemas impositivos», ha explicado Juan José Rubio Guerrero, también economista y catedrático en la UCLM.

El experto ha incidido en que lo han suprimido Suecia, Noruega, Portugal, Austria, República Checa y sus características son distintas según el país. Otros como Reino Unido y Dinamarca aplican el impuesto sobre el total de la herencia. Los tipos del impuesto varían entre países, desde el 80% para parientes lejanos, mientras que en España el tipo máximo se sitúa en el 34%, aunque puede más que duplicarse por elementos de progresividad.

Discrepancias por territorios y parentesco

De vuelta a los fallos del impuesto de sucesiones, los expertos han criticado las discrepancias que presenta entre territorios, «que son de difícil justificación» en una carrera de competencia fiscal. En esa línea, y a diferencia de otras figuras impositivas, esta «prácticamente desaparece o vuelve a aparecer» según el territorio, por lo que los expertos abogan por una armonización para todas las autonomías.

A la vez, existe una discrepancia en función del parentesco, porque el tipo es distinto si la herencia es de un tío a un sobrino («que le tocará pagar mucho») a si es de un padre a un hijo («prácticamente nada»), algo que los expertos han abogado por eliminar.

«Al final viene a ser una lotería o un castigo en función del momento de la transmisión y cuando fallece una persona hay que pagar mucho o no hay que pagar nada», ha opinado Durán.

Así, han defendido un impuesto con bases amplias, pocos tratamientos especiales y tipos impositivos «que sean razonables», dejando atrás «la ambición en el objetivo redistributivo» que consideran que acaba perjudicando más que beneficiando a este impuesto.

En conjunto, los fiscalistas han animado al Gobierno a llevar a cabo una reforma fiscal profunda el próximo año, aunque también han expresado sus dudas por que pueda quedarse en papel mojado al tratarse 2023 de un año electoral, lo que llevará a que esté condicionada a un posible cambio de partido político en el poder. «Lo que no lo hagamos hoy, nos lo encontraremos pasado mañana», ha concluido Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas de España (CGE).

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